11.
"Hold me 'til the sun burns out".
Sí, todo iba bien. Todo iba muy bien.
Danny la besaba y acariciaba bajo las estrellas y luces londinenses. Sophie le abrazaba y jugaba con su lengua mientras con la otra mano le quitaba la camiseta. Él le sacó la camiseta también a ella, mientras le besaba y mordía el cuello.
Danny la cogió en brazos y la tumbó en el césped, donde había previamente colocado una manta. Ella enredó sus piernas alrededor de la espalda de Danny, mientras él le quitaba el sujetador y acariciaba suavemente los senos de Sophie. La respiración de ésta se volvía cada vez más agitada y decidió colocarse encima y tomar el mando por unos momentos.
Apasionadamente recorrió todo su torso con los labios y la lengua hasta que llegó al pantalón, que le quitó rápidamente y tiró con el resto de la ropa. Él, mientras tanto ya le había quitado la falda, y estaba bajando sus manos lentamente por su cintura hasta que se topó con la única prenda que le separaba de ella. Un obstáculo menos. Una prenda más al montón. Y él que, con besos recorría su abdomen y, con besos, llegaba a sus genitales. Ella que le miró y él que introducía su lengua dentro de ella para hacerla gemir de placer por unos minutos. Después, la besó fuertemente en los labios, mientras ella le quitaba los calzoncillos y jugueteaba con su gran amigo y le ponía el condón, lista para arder en las llamas del placer con ese chico que tanto le gustaba.
Lentamente, él la hizo suya y, sin darse cuenta, ella se puso encima y le montó. Le hizo suyo, mientras el acariciaba sus senos y, juntos, volaban lejos de ese jardín. Para terminar en las estrellas, que antes les miraban. En el jardín no se escuchaba más que sus respiraciones agitadas y sus gemidos. Poco a poco, fue aumentando la velocidad de sus movimientos haciendo que el placer fuese mayor. Se tumbó encima de Danny y le besó, mientras él la sentaba en frente suya y, ayudado por sus manos, la hacía suya una vez más.
Después de esto, se tumbaron juntos y él la rodeó con los brazos, mientras ella apoyaba la cabeza en su pecho y decía, mirando las estrellas:
-Tantas estrellas, tanta gente... parecemos insignificantes. Pero tú me haces sentir gigante.
Él la miró. Sus ojos azules brillaban y estaban fijos en sus manos entrelazadas, su respiración acompasada casi inaudible y sus piernas buscando calor en las de él. Entonces, contestó sonriendo:
-Tú me haces volar, me haces brillar...
Y se quedaron así en silencio, mirando sus manos entrelazadas y pensando en su reconciliación. Entonces, ella dijo:
-¿Me quieres?
-¿Qué?
-Me refiero a, ¿qué va a pasar con nosotros?
-No lo sé. I'm just following the road for a walk in the sun.
-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó ella sonriendo.
-Que, por ahora, quiero estar contigo sin pensar en el futuro y que sea lo que tenga que ser.
Ella trepó por su pecho y le besó suavemente los labios. Él sonrió ampliamente y, cogiéndola en brazos, la subió a la habitación y la tumbó en la cama a su lado. Y, abrazados, se durmieron.
En el cine...
Harry, Dougie, Tom y Lane entraron a ver "Todos están bien". Al principio, Lane y Dougie aprovecharon para besarse y susurrarse ñoñerías. Pero, en cuanto Lane empezó a ver la peli, Dougie se tuvo que besar la mano.
Lane se sentó en las piernas de Dougie y lloró toda la película. Cuando salieron de la sala, Lane tenía los ojos rojos y sus compañeros, lágrimas en los ojos. En ese momento, recibió una llamada.
-¿Sí?
-¿Lane? Soy Jeremy, ¿qué tal?
Lane, emocionada, sonrió y dijo:
-¿Qué tal estás? ¿Dónde estás? ¿Cuándo te veo?
Lane escuchaba la risa sonora de Jeremy que tanto había echado en falta desde que se fue... Se conocían desde los cuatro años y, desde que se conocieron, estuvieron siempre juntos. Eran como hermanos.
Le conoció porque la madre de Jeremy era muy amiga de la madre de Lane, podría decirse que la única que conservaba de su infancia.
-Bien, estoy muy bien. ¡Te he echado de menos enana! Y Sophie, ¿qué tal está?
-Jaja. Y yo a ti bobote. Sophie está muy bien, con novio y contenta. ¿Tú dónde estás? ¿Cuándo vienes a Londres?
Lane no se daba cuenta pero, mientras hablaba con Jeremy, los chicos la miraban y a Dougie empezaban a subírsele los colores. Para una persona que pasase por delante sería una escena bastante graciosa porque tomaba un color rojo pimiento y tenía cara de estreñido.
-Ya estoy aquí. Llegué hoy y me quedo hasta el domingo, tres días. Me gustaría verte, ¿cuándo me haces un hueco en tu agenda?
-¿Mañana a las seis en la plaza de enfrente de tu antigua casa?
-Perfecto, allí te espero. Te quiero, nos vemos.
Colgó y se giró para mirar a los chicos. Justo en el instante en que Dougie estalló y preguntó enfadado:
-¿Quién pollas era ese?
Lane se rió y le contestó:
-Mi mejor amigo, que vive en París y se queda aquí hasta el domingo.
Dougie se calló pero seguía cabreado así que le cogió de la mano y le llevó a un banco para hablar. Le miró a los ojos y le preguntó pacientemente:
-¿Qué pasa? ¿Por qué estás así?
Él levantó la vista y clavó sus ojos azules en los verdes de Lane, parecía triste y enfadado a la vez y tardó en contestar.
-Porque te quiero demasiado. Y, desde que sé que tienes novio, no sé qué esperar.
Ella le besó lenta y suavemente y, después, contestó:
-Eres mi rubio inútil. No hay nadie más, pero aún así... Quiero aprovechar para hablar, ahora que sacas el tema. No eres el único que se ralla...
Él tenía sus profundos ojos azules clavados en ella y la incitaba a hablar y decirle lo que le preocupaba.
-A veces tengo miedo, ¿sabes?
Se miraban fijamente y él preguntó:
-¿Por?
-Porque hay veces en que pienso que en realidad no sé nada de ti y me da miedo que perdamos esto por eso...
Él se quedó callado un momento y después dijo, sonriendo:
-Dime, ¿qué quieres saber de mí?
Ella se rió y contestó:
-¿Cuándo es tu cumpleaños?
-El 30 de noviembre. ¿El tuyo?
-Uno de marzo. ¿Color?
Él la miró, sonrió y le susurró:
-El de tus ojos.
Y, después de eso, la besó fuertemente dejando a sus celos correr en libertad lejos de allí y disfrutando de ese momento con ella. Siempre con ella.
miércoles, 15 de septiembre de 2010
sábado, 11 de septiembre de 2010
10.
10.
Esa noche Sophie no hizo más que beber sentada en la barra. De vez en cuando, Lane y Ally conseguían levantarla de la banqueta y sacarla a bailar pero siempre con una copa en la mano. Lane aprovechó que Ally se fue al baño y se sentó al lado de Sophie. Le puso una mano en el hombro, abrazándola, y dijo:
-Te he visto discutir con Danny.
Sophie levantó la vista de su copa y fijó sus profundos ojos azules en los verdes de Lane, diciendo:
-Es un mamonazo, estaba con otra tía así que le dije cuatro cosas y me vine con vosotras, paso de ser la tonta de turno. Pero...
Lane la miró tan fijamente que Sophie tuvo que retirar la mirada para no ser atravesada y decidió terminar la frase:
-Creo... Creo que no sentía esto desde... desde Jeremy, ¿te acuerdas de Jeremy?
Las dos amigas se miraron, cómo no se iba a acordar de Jeremy... el único chico que dejó una marca en el corazón de Sophie, el único importante. Lane sonrió y la abrazó muy fuerte entre sus brazos, luego dijo:
-Oh, Jeremy... Claro que me acuerdo, hablo con él casi siempre por teléfono. Es muy simpático y viene esta semana de París, por unos días. Era súper mono contigo, ¿te acuerdas de la vez que te preparó una cena en un hotel con vistas a todo Londres por vuestros 3 meses?
Sophie sonrió, era increíble cómo Lane conseguía hacer que dejase de pensar en las cosas que le preocupaban, de alguna manera u otra conseguía que pensase en otra cosa y ahora había conseguido que recordara esa noche con Jeremy... su primera vez...
>> Era uno de julio de 2008, las nueve de la noche. Jeremy tenía que recogerla de un momento a otro. Hacía tres meses que salía con él y todo era perfecto. Era la primera vez que se enamoraba de alguien pero Jeremy lo hacía todo demasiado fácil, incluso escalar el Everest contado por él parecería lo más simple del mundo. Se dejaba llevar, con paciencia y hacía que los demás se sintieran relajados y tranquilos. Él no era virgen, sin embargo Sophie sí, pero había decidido esperarla hasta que estuviera preparada sus palabras fueron: "Sophie, te quiero. No importa nada más, puedo esperar. El tiempo nunca ha sido un problema para mí". Bueno, el caso, que Sophie se sentía en una nube. Nada podía ser mejor. A su lado todos los problemas que había en la familia desaparecían y, esa noche, él tenía preparada una sorpresa muy especial para ella. Le había dicho que el regalo de los tres meses tenía que dejarla alucinada y que él iba a hacer que alucinase. Sophie le había ampliado una foto de ellos, la primera que tenían juntos, y la había hecho un póster y, además, le había comprado un anillo con el nombre "Sophie" grabado en él y se había hecho otro con el nombre "Jeremy" para ella. Aún ahora, 2 años después, los dos seguían llevando esos anillos. Bueno, me voy por las ramas. A las nueve y media Jeremy pasó por casa de Sophie y le puso un pañuelo en los ojos y dijo:
-Bueno, tendrás que ir delante y yo me abrazaré a tu cintura, así te guío...
Sonrió y le besó el cuello, mientras Sophie accedía. La gente les miraba con cara rara y Jeremy le describía cada una de las caras al oído para poder reírse juntos. Finalmente, llegaron a un hotel bastante alto. Entraron y Jeremy subió con ella hasta la última planta, estaba todo iluminado con velas y, mientras cerraba la puerta, le quitó el pañuelo a Sophie. En el balcón, a la luz de las velas, había preparada una preciosa cena con vistas a Londres. Cuando Sophie vio todo eso se tiró a su cuello y le besó, mientras susurraba: "Gracias". Sophie sacó de su bolso los anillos y el póster, que le emocionaron: a veces lo pequeño es lo más bonito. Se abrazaron y fueron juntos al balcón, donde había un gran plato de pasta: esto era porque, cuando vieron la película del perro vagabundo y la perra rica, ella le había dicho que le encantaría comer pasta con él a la luz de las velas como hacían los dos perritos en esa peli. Él se había reído y le había prometido que algún día lo harían y, cuando ella vio la pasta y las velas, no pudo evitar lágrimas de felicidad.
Comieron la pasta y se besaron, fue todo muy romántico, sobre todo el postre. Cuando Sophie le había mirado a los ojos y había decidido que su postre sería él. Que él tenía que ser la vez que no se olvida, ya que después del verano él se iría interno a París, como dice la frase: "Todo lo bueno se acaba". Pero ellos habían decidido vivirlo bien, para acabar mejor. Y esa noche tenía el final escrito como el mejor final para una noche que les pertenecía a ellos y a nadie más. Esa noche él la hizo suya por primera vez y esa noche ella le grabó en su corazón para siempre... <<
Sí, Jeremy mereció la pena. Ahora, después de dos años, seguían siendo buenos amigos. Pero nunca había vuelto a enamorarse, nunca había sentido eso que sintió por él. Jeremy fue el primer y el único, hasta ahora.
-Pues, eso, Lane. Que me estoy empezando a enamorar. De Danny.
Lane le sonrió y la estrechó fuertemente entre sus brazos, con la promesa de que todo iría bien. Cuando llegó Ally fueron las tres juntas a la pista de baile y no se fueron hasta que dieron las 7 de la mañana en el reloj y ellas tuvieron agujetas en las piernas. Cogieron un taxi y la primera en llegar a su destino fue Lane, que se metió en la cama apenas entró en la casa de los chicos. Y, cuando se tumbó al lado de Dougie, éste dijo:
-¿Qué, te lo has pasado bien? Porque tienes un olor a porro....
Ella tenía los ojos cerrados y lo único que hizo fue murmurar un: "Humm", e, inmediatamente después, quedarse profundamente dormida. Dougie sonrió y le besó la frente, después, se giró y siguió durmiendo.
A las tres de la tarde, Lane se despertó y se pegó una ducha de agua caliente. "Qué noche... ¡Ha sido genial! Pero tengo que hablar con Danny", y, con estos pensamientos, salió de la ducha y se vistió. Justo en ese momento, los chicos estaban empezando a comer así que se les unió, mientras miraba a Danny con cara de: "Tú y yo tenemos que hablar". Danny lo pilló enseguida y, después de comer, subieron los dos a la habitación de Dan. Os sentásteis en la cama y le instaste a hablar. Él le contó a Lane todas sus razones para hacer lo que hizo y, sinceramente, su cara decía decía que no mentía. Cuando Dan terminó de hablar, se abrazaron fuertemente y Lane le susurró:
-No te preocupes. Te voy a ayudar a hablar con ella. Tú sólo hazme caso.
Esa misma noche consiguió planes para que Harry, Dougie, Tom y Lane fuesen al cine. Lane llamó a Sophie y le dijo que esa noche la casa estaba vacía de chicos y que quería que viniese y pasaban una noche de chicas. Sophie accedió contenta, aunque tenía la esperanza de encontrarse a Danny allí. A las nueve, Lane y los chicos se fueron al cine y Danny se quedó tramando sus cosas en el jardín. Una hora más tarde Sophie entraba en la casa y seguía el rastro de flechas que la llevaron al jardín donde, para su sorpresa, Danny la esperaba.
El rostro de Sophie cambió por completo y, cuando estaba a punto de irse, Danny le dijo:
-Sé que estás enfadada. Pero escúchame, si después de decir lo que tengo que decir sigues enfadada te dejo marcharte tranquila, ¿te parece bien?
Sophie asintió y se sentó en una de la sillas, en frente de Dan. Él empezó:
-Mira, Sophie. Yo sé que me he portado mal últimamente, y lo siento. Pero eso ha sido porque... Porque...
Se miraron un momento y Sophie le instó a hablar:
-¿Sí? Mira que si no me lo dices me voy, ¿eh?
Él asintió y continuó, fijando sus ojos azules en su rostro:
-Déjame empezar por el principio: yo tenía... no sé, estaba en el instituto. Y, allí, había una chica muy guapa a la que todos se querían ligar y yo, un chico normalito, me la ligué. Fue entonces, cuando me hice popular. Como era "popular", las chicas querían salir conmigo, por lo que nunca tuve la necesidad de enamorarme para tener a una chica entre mis brazos y nunca lo hice. Por eso nunca me he enamorado y, por eso, le tengo miedo al compromiso y al "amor". Y, cuando tú y yo empezamos, me di cuenta de que eras especial pero, cuando te fuiste y empecé a pensar en ti, me di cuenta de que estaba sucediendo: me estabas empezando a gustar. Compréndeme, nunca me ha gustado nadie, estaba... estoy asustado y, por eso, intenté sacarte de mi cabeza bebiendo, yendo de fiesta y saliendo con tías. Pero, como dice una bonita canción: "Nunca olvidaré tu voz, aunque pierda la memoria". Perdóname, he sido un cerdo.
Sophie le miraba atenta y, cuando dijo la frase de la canción en español, casi se derrite. Pero le preguntó que qué significaba eso y él, en el oído le susurró: "I will never forget your voice, even if I loose my memory". Y, con estas palabras, los dos se fundieron en un beso que fue el principio de otra de sus noches interminables. Y, como Lane prometió, todo iba bien.
"I'm starting to falling in love. It's getting too much".
Esa noche Sophie no hizo más que beber sentada en la barra. De vez en cuando, Lane y Ally conseguían levantarla de la banqueta y sacarla a bailar pero siempre con una copa en la mano. Lane aprovechó que Ally se fue al baño y se sentó al lado de Sophie. Le puso una mano en el hombro, abrazándola, y dijo:
-Te he visto discutir con Danny.
Sophie levantó la vista de su copa y fijó sus profundos ojos azules en los verdes de Lane, diciendo:
-Es un mamonazo, estaba con otra tía así que le dije cuatro cosas y me vine con vosotras, paso de ser la tonta de turno. Pero...
Lane la miró tan fijamente que Sophie tuvo que retirar la mirada para no ser atravesada y decidió terminar la frase:
-Creo... Creo que no sentía esto desde... desde Jeremy, ¿te acuerdas de Jeremy?
Las dos amigas se miraron, cómo no se iba a acordar de Jeremy... el único chico que dejó una marca en el corazón de Sophie, el único importante. Lane sonrió y la abrazó muy fuerte entre sus brazos, luego dijo:
-Oh, Jeremy... Claro que me acuerdo, hablo con él casi siempre por teléfono. Es muy simpático y viene esta semana de París, por unos días. Era súper mono contigo, ¿te acuerdas de la vez que te preparó una cena en un hotel con vistas a todo Londres por vuestros 3 meses?
Sophie sonrió, era increíble cómo Lane conseguía hacer que dejase de pensar en las cosas que le preocupaban, de alguna manera u otra conseguía que pensase en otra cosa y ahora había conseguido que recordara esa noche con Jeremy... su primera vez...
>> Era uno de julio de 2008, las nueve de la noche. Jeremy tenía que recogerla de un momento a otro. Hacía tres meses que salía con él y todo era perfecto. Era la primera vez que se enamoraba de alguien pero Jeremy lo hacía todo demasiado fácil, incluso escalar el Everest contado por él parecería lo más simple del mundo. Se dejaba llevar, con paciencia y hacía que los demás se sintieran relajados y tranquilos. Él no era virgen, sin embargo Sophie sí, pero había decidido esperarla hasta que estuviera preparada sus palabras fueron: "Sophie, te quiero. No importa nada más, puedo esperar. El tiempo nunca ha sido un problema para mí". Bueno, el caso, que Sophie se sentía en una nube. Nada podía ser mejor. A su lado todos los problemas que había en la familia desaparecían y, esa noche, él tenía preparada una sorpresa muy especial para ella. Le había dicho que el regalo de los tres meses tenía que dejarla alucinada y que él iba a hacer que alucinase. Sophie le había ampliado una foto de ellos, la primera que tenían juntos, y la había hecho un póster y, además, le había comprado un anillo con el nombre "Sophie" grabado en él y se había hecho otro con el nombre "Jeremy" para ella. Aún ahora, 2 años después, los dos seguían llevando esos anillos. Bueno, me voy por las ramas. A las nueve y media Jeremy pasó por casa de Sophie y le puso un pañuelo en los ojos y dijo:
-Bueno, tendrás que ir delante y yo me abrazaré a tu cintura, así te guío...
Sonrió y le besó el cuello, mientras Sophie accedía. La gente les miraba con cara rara y Jeremy le describía cada una de las caras al oído para poder reírse juntos. Finalmente, llegaron a un hotel bastante alto. Entraron y Jeremy subió con ella hasta la última planta, estaba todo iluminado con velas y, mientras cerraba la puerta, le quitó el pañuelo a Sophie. En el balcón, a la luz de las velas, había preparada una preciosa cena con vistas a Londres. Cuando Sophie vio todo eso se tiró a su cuello y le besó, mientras susurraba: "Gracias". Sophie sacó de su bolso los anillos y el póster, que le emocionaron: a veces lo pequeño es lo más bonito. Se abrazaron y fueron juntos al balcón, donde había un gran plato de pasta: esto era porque, cuando vieron la película del perro vagabundo y la perra rica, ella le había dicho que le encantaría comer pasta con él a la luz de las velas como hacían los dos perritos en esa peli. Él se había reído y le había prometido que algún día lo harían y, cuando ella vio la pasta y las velas, no pudo evitar lágrimas de felicidad.
Comieron la pasta y se besaron, fue todo muy romántico, sobre todo el postre. Cuando Sophie le había mirado a los ojos y había decidido que su postre sería él. Que él tenía que ser la vez que no se olvida, ya que después del verano él se iría interno a París, como dice la frase: "Todo lo bueno se acaba". Pero ellos habían decidido vivirlo bien, para acabar mejor. Y esa noche tenía el final escrito como el mejor final para una noche que les pertenecía a ellos y a nadie más. Esa noche él la hizo suya por primera vez y esa noche ella le grabó en su corazón para siempre... <<
Sí, Jeremy mereció la pena. Ahora, después de dos años, seguían siendo buenos amigos. Pero nunca había vuelto a enamorarse, nunca había sentido eso que sintió por él. Jeremy fue el primer y el único, hasta ahora.
-Pues, eso, Lane. Que me estoy empezando a enamorar. De Danny.
Lane le sonrió y la estrechó fuertemente entre sus brazos, con la promesa de que todo iría bien. Cuando llegó Ally fueron las tres juntas a la pista de baile y no se fueron hasta que dieron las 7 de la mañana en el reloj y ellas tuvieron agujetas en las piernas. Cogieron un taxi y la primera en llegar a su destino fue Lane, que se metió en la cama apenas entró en la casa de los chicos. Y, cuando se tumbó al lado de Dougie, éste dijo:
-¿Qué, te lo has pasado bien? Porque tienes un olor a porro....
Ella tenía los ojos cerrados y lo único que hizo fue murmurar un: "Humm", e, inmediatamente después, quedarse profundamente dormida. Dougie sonrió y le besó la frente, después, se giró y siguió durmiendo.
A las tres de la tarde, Lane se despertó y se pegó una ducha de agua caliente. "Qué noche... ¡Ha sido genial! Pero tengo que hablar con Danny", y, con estos pensamientos, salió de la ducha y se vistió. Justo en ese momento, los chicos estaban empezando a comer así que se les unió, mientras miraba a Danny con cara de: "Tú y yo tenemos que hablar". Danny lo pilló enseguida y, después de comer, subieron los dos a la habitación de Dan. Os sentásteis en la cama y le instaste a hablar. Él le contó a Lane todas sus razones para hacer lo que hizo y, sinceramente, su cara decía decía que no mentía. Cuando Dan terminó de hablar, se abrazaron fuertemente y Lane le susurró:
-No te preocupes. Te voy a ayudar a hablar con ella. Tú sólo hazme caso.
Esa misma noche consiguió planes para que Harry, Dougie, Tom y Lane fuesen al cine. Lane llamó a Sophie y le dijo que esa noche la casa estaba vacía de chicos y que quería que viniese y pasaban una noche de chicas. Sophie accedió contenta, aunque tenía la esperanza de encontrarse a Danny allí. A las nueve, Lane y los chicos se fueron al cine y Danny se quedó tramando sus cosas en el jardín. Una hora más tarde Sophie entraba en la casa y seguía el rastro de flechas que la llevaron al jardín donde, para su sorpresa, Danny la esperaba.
El rostro de Sophie cambió por completo y, cuando estaba a punto de irse, Danny le dijo:
-Sé que estás enfadada. Pero escúchame, si después de decir lo que tengo que decir sigues enfadada te dejo marcharte tranquila, ¿te parece bien?
Sophie asintió y se sentó en una de la sillas, en frente de Dan. Él empezó:
-Mira, Sophie. Yo sé que me he portado mal últimamente, y lo siento. Pero eso ha sido porque... Porque...
Se miraron un momento y Sophie le instó a hablar:
-¿Sí? Mira que si no me lo dices me voy, ¿eh?
Él asintió y continuó, fijando sus ojos azules en su rostro:
-Déjame empezar por el principio: yo tenía... no sé, estaba en el instituto. Y, allí, había una chica muy guapa a la que todos se querían ligar y yo, un chico normalito, me la ligué. Fue entonces, cuando me hice popular. Como era "popular", las chicas querían salir conmigo, por lo que nunca tuve la necesidad de enamorarme para tener a una chica entre mis brazos y nunca lo hice. Por eso nunca me he enamorado y, por eso, le tengo miedo al compromiso y al "amor". Y, cuando tú y yo empezamos, me di cuenta de que eras especial pero, cuando te fuiste y empecé a pensar en ti, me di cuenta de que estaba sucediendo: me estabas empezando a gustar. Compréndeme, nunca me ha gustado nadie, estaba... estoy asustado y, por eso, intenté sacarte de mi cabeza bebiendo, yendo de fiesta y saliendo con tías. Pero, como dice una bonita canción: "Nunca olvidaré tu voz, aunque pierda la memoria". Perdóname, he sido un cerdo.
Sophie le miraba atenta y, cuando dijo la frase de la canción en español, casi se derrite. Pero le preguntó que qué significaba eso y él, en el oído le susurró: "I will never forget your voice, even if I loose my memory". Y, con estas palabras, los dos se fundieron en un beso que fue el principio de otra de sus noches interminables. Y, como Lane prometió, todo iba bien.
lunes, 6 de septiembre de 2010
9.
9.
Los chicos cogieron a James, le levantaron del suelo y le llevaron a la puerta, dejándole fuera. Luego, volvieron con Lane, que seguía llorando mientras metía las cosas en una mochila. Los chicos la miraban desde la puerta de la habitación: no podía casi moverse y estaba morada de los golpes que había recibido. Lane tiró la mochila al suelo y se sentó en la alfombra a llorar, después de meter una camiseta dentro la mochila y darse cuenta de que le dolía hasta el pelo. Entonces, Harry fue a su lado y la abrazó por la cintura y ella le devolvió el abrazo con todas las fuerzas que le quedaban. Danny, mientras tanto, metía ropa en la mochila, para salir cuanto antes de allí. Los chicos la miraron un momento con expectación y dijeron:
-Y, ¿qué vas a hacer?
Ella se secó las lágrimas y se encogió de hombros, mientras Danny se acercaba a ella:
-¿Y ya está? ¿Vas a quedarte de brazos cruzados a esperar otra paliza?
Ella le miraba con cara de: "Danny: necesito un abrazo, no un sermón". Y a él le costó pillarlo pero, cuando lo hizo, casi corrió a sus brazos y no la soltó hasta que Harry terminó la mochila que Danny había dejado a medias y les dijo que se tenían que ir. Salieron de la habitación y Fred estaba en la puerta con cara de cabreo. Lane le miró y dijo, con un hilo de voz:
-Ahora no, Fred.
Él se acercó a ella y la abrazó lo más fuerte que las heridas de su hermana le dejaban y lloró en silencio, mientras Lane le acariciaba el pelo y le oyó susurrar: "No te vayas, Lane. No quiero quedarme con mamá y papá solo... No me dejes, Lane". Ella sonrió conmovida y se agachó para mirarle de frente:
-Freddy, ya sé que no hacen más que discutir, pero no puedo quedarme. Si lo hago James vendrá de nuevo y, ya sabes... Lo siento, nene. Te quiero mucho, ¿vale?
Él sonrió y asintió, mientras ella salía con los chicos por la puerta y bajaba al coche. Durante el trayecto intentaron animarla, pero ella no hacía más que pensar, y decir, qué pasaría cuando Dougie la viese así. Finalmente, llegaron a casa y se apearon del coche, dirigiéndose a la puerta. Entraron y vieron a Tom y Dougie desayunando. Éstos les miraron y, en cuanto Dougie la vio así: morada y llorosa, corrió a abrazarla. Ella le devolvió el abrazó y sonrió, llorando. Fueron juntos al jardín y se sentaron en una especie de hamaca, que es como un sofá solo que se mueve (como en las pelis), mientras Dougie la abrazaba por el cuello y ella se apoyaba en su hombro contándole lo ocurrido y terminó:
-Pero sólo pensar en ti haciéndome el amor me hizo sentirme bien, como una niña con su piruleta. Y tú eres mi piruleta.
Él sonrió con sus últimas palabras y la besó suavemente, mientras ella se abrazaba a él deseando que ese momento no acabase nunca.
Pero la vida sigue y Danny y Sophie eran de lo más melosos, no se separaron en todo el día. Por la noche, él suplicó que se quedase y su estancia se vio alargada una semana.
En esa semana, Ally fue a verlas y lo primero que hizo fue echarle el ojo a Harry que, cuando ella llegó, estaba en el salón. Se sentó a su lado y dijo:
-Hola, soy Allyson. Ally. Amiga de Lane.
Él se giró para mirarla y sonrió:
-Yo soy Harry, amigo de... todos los alojados en esta casa.
Charlaron un rato y luego ella subió a ver a sus amigas, que la esperaban.
-Perdón, me he encontrado con Harry y me he visto en la obligación de hablar con él. Está demasiado bueno.
Las tres rieron y se pasaron la tarde hablando. Finalmente, Sophie y Allyson se fueron: la primera con la promesa de Danny de volver a llamarla y la segunda con la de Harry de volver a verse. Pasó el tiempo en casa de los chicos y Lane se recuperó bastante rápido. Danny salía de fiesta bastante a menudo y Harry estaba pegado al teléfono con Allyson. Tom estaba desaparecido y Dougie no hacía más que cuidarla. Cuando se hubo recuperado, Lane llamó a sus amigas en busca de una noche de fiesta sólo para ellas. Quedaron esa misma noche en la puerta de una discoteca bastante famosa del centro de Londres. La primera en llegar fue Sophie, que apoyada en la pared, miraba a la gente que entraba y, entonces, le vio. Danny, saliendo de un coche solo. No, con una chica de la mano. Se acercó a él y le miró.
-Tenías razón, ahora no quiero que te vayas- dijo ella imitando el tono de voz de Danny y añadiendo-: Eres un cabrón.
Él la miró abatido y le cogió la mano:
-Lo siento...
Ella se rió y contestó:
-No, no lo sientes y lo sabes. No pensaba que sería nada serio, pero podrías haberme avisado de que para ti era un rollo de una semana. No te creía capaz de hacerme esto.
Él miraba al suelo y, entonces, se atrevió a replicar:
-No estábamos saliendo, que yo sepa.
-No, tienes razón. Pero después de follar durante una semana no me iba a imaginar que me cambiarías por la primera puta que se te cruzase por delante- contestó girándose para marcharse.
Él cogió su muñeca y ella añadió:
-Ah, no hay copyright así que, si quieres, puedes decirle todas las cosas que me dijiste a mí, porque yo no quiero saber nada más de ti. Eres un cerdo.
Se soltó y se fue a donde estaban sus amigas, que ya habían llegado. Danny se quedó mirándola un momento y, después, se metió en el coche y se fue, dejando sola a la chica.
Lane vio a Danny marcharse, mientras abrazaba a sus amigas, pero decidió no decir nada hasta que Sophie sacase el tema, si lo sacaba. Entraron a la discoteca y miraron a su alrededor: una muchedumbre bailando, fumando, bebiendo y pasándoselo genial. Se les unieron en todo y aprovecharon esa noche para fumarse los porros que, en otras ocasiones, no fumaban, para beber como nunca antes y bailar abrazadas como buenas amigas que eran. "Esto es, sin duda, lo que quería", pensó Lane sonriente.
"I'll pick you up of the ground".
Los chicos cogieron a James, le levantaron del suelo y le llevaron a la puerta, dejándole fuera. Luego, volvieron con Lane, que seguía llorando mientras metía las cosas en una mochila. Los chicos la miraban desde la puerta de la habitación: no podía casi moverse y estaba morada de los golpes que había recibido. Lane tiró la mochila al suelo y se sentó en la alfombra a llorar, después de meter una camiseta dentro la mochila y darse cuenta de que le dolía hasta el pelo. Entonces, Harry fue a su lado y la abrazó por la cintura y ella le devolvió el abrazo con todas las fuerzas que le quedaban. Danny, mientras tanto, metía ropa en la mochila, para salir cuanto antes de allí. Los chicos la miraron un momento con expectación y dijeron:
-Y, ¿qué vas a hacer?
Ella se secó las lágrimas y se encogió de hombros, mientras Danny se acercaba a ella:
-¿Y ya está? ¿Vas a quedarte de brazos cruzados a esperar otra paliza?
Ella le miraba con cara de: "Danny: necesito un abrazo, no un sermón". Y a él le costó pillarlo pero, cuando lo hizo, casi corrió a sus brazos y no la soltó hasta que Harry terminó la mochila que Danny había dejado a medias y les dijo que se tenían que ir. Salieron de la habitación y Fred estaba en la puerta con cara de cabreo. Lane le miró y dijo, con un hilo de voz:
-Ahora no, Fred.
Él se acercó a ella y la abrazó lo más fuerte que las heridas de su hermana le dejaban y lloró en silencio, mientras Lane le acariciaba el pelo y le oyó susurrar: "No te vayas, Lane. No quiero quedarme con mamá y papá solo... No me dejes, Lane". Ella sonrió conmovida y se agachó para mirarle de frente:
-Freddy, ya sé que no hacen más que discutir, pero no puedo quedarme. Si lo hago James vendrá de nuevo y, ya sabes... Lo siento, nene. Te quiero mucho, ¿vale?
Él sonrió y asintió, mientras ella salía con los chicos por la puerta y bajaba al coche. Durante el trayecto intentaron animarla, pero ella no hacía más que pensar, y decir, qué pasaría cuando Dougie la viese así. Finalmente, llegaron a casa y se apearon del coche, dirigiéndose a la puerta. Entraron y vieron a Tom y Dougie desayunando. Éstos les miraron y, en cuanto Dougie la vio así: morada y llorosa, corrió a abrazarla. Ella le devolvió el abrazó y sonrió, llorando. Fueron juntos al jardín y se sentaron en una especie de hamaca, que es como un sofá solo que se mueve (como en las pelis), mientras Dougie la abrazaba por el cuello y ella se apoyaba en su hombro contándole lo ocurrido y terminó:
-Pero sólo pensar en ti haciéndome el amor me hizo sentirme bien, como una niña con su piruleta. Y tú eres mi piruleta.
Él sonrió con sus últimas palabras y la besó suavemente, mientras ella se abrazaba a él deseando que ese momento no acabase nunca.
Pero la vida sigue y Danny y Sophie eran de lo más melosos, no se separaron en todo el día. Por la noche, él suplicó que se quedase y su estancia se vio alargada una semana.
En esa semana, Ally fue a verlas y lo primero que hizo fue echarle el ojo a Harry que, cuando ella llegó, estaba en el salón. Se sentó a su lado y dijo:
-Hola, soy Allyson. Ally. Amiga de Lane.
Él se giró para mirarla y sonrió:
-Yo soy Harry, amigo de... todos los alojados en esta casa.
Charlaron un rato y luego ella subió a ver a sus amigas, que la esperaban.
-Perdón, me he encontrado con Harry y me he visto en la obligación de hablar con él. Está demasiado bueno.
Las tres rieron y se pasaron la tarde hablando. Finalmente, Sophie y Allyson se fueron: la primera con la promesa de Danny de volver a llamarla y la segunda con la de Harry de volver a verse. Pasó el tiempo en casa de los chicos y Lane se recuperó bastante rápido. Danny salía de fiesta bastante a menudo y Harry estaba pegado al teléfono con Allyson. Tom estaba desaparecido y Dougie no hacía más que cuidarla. Cuando se hubo recuperado, Lane llamó a sus amigas en busca de una noche de fiesta sólo para ellas. Quedaron esa misma noche en la puerta de una discoteca bastante famosa del centro de Londres. La primera en llegar fue Sophie, que apoyada en la pared, miraba a la gente que entraba y, entonces, le vio. Danny, saliendo de un coche solo. No, con una chica de la mano. Se acercó a él y le miró.
-Tenías razón, ahora no quiero que te vayas- dijo ella imitando el tono de voz de Danny y añadiendo-: Eres un cabrón.
Él la miró abatido y le cogió la mano:
-Lo siento...
Ella se rió y contestó:
-No, no lo sientes y lo sabes. No pensaba que sería nada serio, pero podrías haberme avisado de que para ti era un rollo de una semana. No te creía capaz de hacerme esto.
Él miraba al suelo y, entonces, se atrevió a replicar:
-No estábamos saliendo, que yo sepa.
-No, tienes razón. Pero después de follar durante una semana no me iba a imaginar que me cambiarías por la primera puta que se te cruzase por delante- contestó girándose para marcharse.
Él cogió su muñeca y ella añadió:
-Ah, no hay copyright así que, si quieres, puedes decirle todas las cosas que me dijiste a mí, porque yo no quiero saber nada más de ti. Eres un cerdo.
Se soltó y se fue a donde estaban sus amigas, que ya habían llegado. Danny se quedó mirándola un momento y, después, se metió en el coche y se fue, dejando sola a la chica.
Lane vio a Danny marcharse, mientras abrazaba a sus amigas, pero decidió no decir nada hasta que Sophie sacase el tema, si lo sacaba. Entraron a la discoteca y miraron a su alrededor: una muchedumbre bailando, fumando, bebiendo y pasándoselo genial. Se les unieron en todo y aprovecharon esa noche para fumarse los porros que, en otras ocasiones, no fumaban, para beber como nunca antes y bailar abrazadas como buenas amigas que eran. "Esto es, sin duda, lo que quería", pensó Lane sonriente.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
8.
8.
"There's gonna be sunshine and rain".
Los cuatro durmieron como niños y a la mañana siguiente, cuando Lane se despertó, Dougie todavía dormía: "Más mono..." , pensó, y decidió no despertarle. Se puso la primera camiseta que encontró, las zapatillas, el bolso y bajó a la cocina, donde desayunaban Danny y Harry. Les dio un beso en la mejilla a cada uno y se sentó a comer sus tostadas y su café.
-¿Qué tal habeís dormido, chicos?- les preguntó mirándoles y poniendo mermelada a las tostadas.
Harry miró hacia otro lado y Lane le entendió perfectamente, pero Danny se rió con cara de satifacción:
-Pues, poco.
Harry sonrió y Lane le golpeó el brazo. Siguieron así todo el desyuno y, cuando terminaron, Lane se levantó y se dirigió a la puerta. Harry y Danny la miraron extrañados y dijeron:
-¿Adónde vas?
Ella se giró y contestó:
-Pues, si no me lleváis, a casa. Aprovechando que todos están durmiendo.
Harry y Danny se levantaron y Harry cogió las llaves del coche, mientras le guiñaba un ojo. Salieron afuera y se metieron en el coche de Harry, mientras ella le decía cómo se iba. Y, justo cuando estaban llegando sonó el móvil de Lane.
-¿Sí?
-¿Lane? Soy Ally.
Lane sonrió y dijo:
-Joder, te echo de menos. ¿Cuándo te veo, putilla?
Allyson rió y contestó:
-Pues, no sé, porque estás desaparecida. Y, por cierto, Sophie me ha contado lo de James y Dougie y... Lo siento, nena.
Lane estaba flipando. Los chicos la miraban.
-¡¿En serio te lo contó?! Joder, me hubiese gustado que no te enterases de ESO por otra persona... pero cuando pasó no lo cogísteis...
-Bueno, putona, no pasa nada. Ahora lo sé y estoy para lo que quieras, ¿vale?- contestó ella y añadió-: Pero ahora te tengo que dejar, hablamos luego. Te quiero.
Lane colgó y vio que tenía las miradas puestas en ella esperando una explicación. Ella intentó salir, ya habían llegado. Pero Danny fue más rápido:
-¡Harry cierra las puertas, que no salga!
Harry, en segundos, acató esta orden y Lane no podría escapar, por más que quisiera. Harry arqueó las cejas y dijo:
-Bueno, no puedes salir. ¿Qué es eso que le contaron a tu amiga de ti y que no nos has contado?
Ella les miró alternativamente y, al ver que no había más remedio, les contó tooooda la historia de James, incluido el mensaje de la noche anterior. Los chicos la miraban serios y asentían de vez en cuando. Y, cuando terminó de hablar, Danny dijo:
-¿Quién es ese cerdo?
Lane, que cada vez que contaba eso se ponía a llorar y esta vez no fue diferente, sonrió y se secó los ojos. Harry se inclinó un poco, la abrazó y susurró:
-No te preocupes, nos tienes a los cuatro a tus pies, ¿vale?
Se miraron y ella sonrió, mientras él añadía:
-Además, yo estoy to cachas así que, si hace falta le doy un par de tundas y se irá corriendo como una niñita.
Ella se rió y le abrazó un poco más fuerte, después, dijo:
-Bueno, ¿me acompañáis a por mis cosas?
Danny y Harry asintieron y salieron. Ya fuera, Danny la abrazó por los hombros y subieron los tres a la casa de Lane. Cuando entraron, Fred se acercó a ellos y les miró con cara de mala leche, para variar:
-Lane, ¿quiénes son estos dos? Y, ¿dónde cojones has estado?
Danny y Harry le miraron y se rieron. Lane contestó:
-Unos amigos y he estado en su casa. ¿Papá y mamá han vuelto?
-Vale, no me los presentes... Tú vete de nuevo- dijo dándose la vuelta y metiéndose en su cuarto.
Lane les miró con cara de disculpa y les pidió que la esperasen allí mientras cogía sus cosas. Ellos fueron al salón y pusieron la tele, mientras ella se metía en su cuarto. Lo que no se esperaba era ver a James en su cama con cara de loco apenas cerró la puerta. Él sonrió y se levantó, mientras ella susurraba: "Vete, James, no deberías estar aquí". Se acercó a ella y, dando vueltas a su alrededor y cogiendole el pelo, dijo:
-¿Por qué? ¿Acaso un novio no puede ir a ver a su novia de vez en cuando?
Lane estaba inmóvil y le costaba articular palabra, pero, al final y sin esperárselo, dijo:
-No, si el novio es como tú.
En el acto, la mano derecha de James se vio estampada en su cara:
-Ah, qué valiente eres, ¿no? Pero, ¿de qué te sirve?
Ella le miró con asco y le escupió, él la empujó y le pegó una patada en la pierna. Las lágrimas comenzaban a mojar su rostro. Él repitió:
-¿Eh? ¿De qué te sirve?
Ella le miró y contestó:
-No me siento tan inútil, al menos.
Él rió con arrogancia y corrigió:
-Nada, no te sirve de nada.
Le pegó otra patada y ella gimió de dolor. Quería que los chicos la escucharan pero no le salía la voz. Entonces, recibió otra patada y le escuchó decir:
-Entonces, ¿estás segura de que quieres cortar conmigo?
Ella seguía llorando y él le dio una bofetada.
-¡Te estoy hablando!
-James, me haces daño, para.
James se rió y le dio otra patada en el estómago. Esta vez si que gritó y sollozó:
-¡Ahhh! No, para, para.
En el salón...
Los chicos veían un documental de Bruce Springsteen y Fred sólo había ido para preguntarles quiénes eran: cuando se enteró que tocaban en McFLY fue corriendo a llamar a sus amigos diciendo que su hermana les conocía y se encerró de nuevo en su habitación. Entonces, escucharon a Lane gritar y fueron corriendo a la habitación. Cuando entraron, vieron a un chico pegándole una bofetada. Eso, eso fue demasiado. Harry fue corriendo hacia él, le cogió y le pegó un puñetazo que le tiró al suelo. Danny ayudó a Lane a levantarse y después se dirigió hacia James y mientras le pegaba patadas decía:
-A Lane, no la tocas, ¿entendido?
James estaba cagado. Eso no se lo esperaba. Y Harry y Danny estaban muy cabreados. Harían cualquier cosa para protegerla de ese demente. Lane lloraba y sonreía agradecida al ver a sus amigos haciendo eso por ella. Por un momento, la idea de que James pudiese acercarse, siquiera, a Dougie le pareció muy lejana y, con sólo recordarle haciéndole el amor, todo su dolor desaparecía.
martes, 31 de agosto de 2010
7.
Bueno, gentecilla... este va para Karol, que se lo merece, que mañana se levanta pronto y necesita algo que la anime... Besote, espero que te guste ;) Y, al resto, gracias por leer mi fic y, nada, que me alegro de que os guste y que lo disfrutéis. :D
Besos
7.
"I'll be there for you".
Lane intentaba mirar hacia otro lugar para que ni Tom ni Sophie ni Dougie se enterasen de que estaba a punto de llorar, pero Tom se dio cuenta y decidió esperar a estar a solas con ella, para hablar.
Estuvieron en el salón hasta que Tom se levantó diciendo que iba a preparar la cena:
-Lane, ¿me acompañas?
Ella le miró y se dio cuenta de que era una de esas miradas que querían decir: "Ven, que tenemos que hablar". Asintió y se levantó. Dougie miró a Tom y dijo, bromeando:
-Cuidado con lo que haces, chaval, o nos veremos después de clase.
Tom levantó los brazos y se fue a la cocina gritando como una chica, fingiendo estar asustado. Lane le siguió sabiendo que él sí se había dado cuenta.
Cuando llegó a la cocina, vio a Tom apoyado en la encimera y, del otro lado, una banqueta, de manera que quedasen en frente. Lane se sentó y él, mientras tanto, la miraba arqueando las cejas. Al ver que no decía nada, intentando librarse, dijo:
-Bueno, ¿me vas a contar lo que te pasa?
Lane estaba mirando al suelo y jugueteando con una pelotita que había en la encimera.
-Cuando... cuando subí al baño, fui a la habitación de Dougie a mirar si me había llamado alguien. Y había un mensaje de James- contestó mirándole.
-¿Y?, ¿qué ponía?- la instó él.
Ella miró el suelo un momento y, luego, a él y contestó:
-Que si ya había pensado lo de cortar con él. Pero tengo miedo de que- hizo una pausa para mirarle y continuó-: me haga algo o de que averigüe que estoy aquí y le haga algo a Dougie.
Le miraba con lágrimas en los ojos, él fue a su lado y la abrazó, mientras le acariciaba él cabello. Ella apoyó la cabeza en su hombro y susurró, abrazándole:
-Si... si le pasa algo a Dougie, yo... yo me muero, en serio.
Él la abrazó más fuerte y contestó:
-Lo sé, lo sé. Pero no le va a pasar nada, aunque creo que deberías decírselo.
Se separaron, le secó las lágrimas y ella, después de pensar lo que había dicho Tom, asintió. Tom se frotó las manos en los pantalones y le dijo:
-¿Pedimos pizza o comida china?
Ella sonrió y contestó:
-Mmm... ¿Pizza y helado?
Él le devovió la sonrisa y asintió, cogiendo el teléfono y haciendo el pedido. Después, volvieron al salón abrazados, con Dougie mirándoles.
-Tendremos que vernos después de clase, tío- dijo Tom.
Lane se sentó de nuevo en las piernas de Dougie y se rió, besándole. Danny y Harry, que tenían hambre, les miraron y dijeron:
-¿Y la cena?
-Hemos pedido pizza y helado- contestó Tom sonriendo.
Danny contestó:
-Bueno, entonces, ¿hay algo para picar?
Les miró de uno en uno y cuando detuvo la mirada en Sophie ella sonrió y levantó una ceja, él le devolvió la sonrisa y, cuando llegó la comida, fue el primero en coger un trozo de pizza y hacerlo desaparecer y puso una cara de: "Huummm, comida". Cuando las pizzas se terminaron, Lane cogió su buen cazo de helado y comió, mientras los demás la miraban con cara de: "Joder, ¡cuánta comida!". Se fueron todos a la cama y Danny se quedó en la suya esperando a Sophie, que subía en silencio por las escaleras y se dirigía a la habitación de Danny. Él miraba la puerta que, de repente, se abrió dejando ver a Sophie con un camisón rojo y corto. Se levantó de la cama invitándola a pasar y dijo:
-Te estaba esperando.
Ella cerró la puerta, sonrió y contestó:
-¿Ah, sí?
Danny se acercó a ella, la abrazó por la cintura y la besó, mientras susurraba:
-Sí, pero ya estás aquí y, después, no querrás volver a salir.
Ella le cogió suavemente por el cuello y, mientras jugueteaba con el lóbulo de su oreja entre sus labios, contestó:
-No, tú no querrás que me vaya.
Danny sonrió y, besándola, la tumbó en la cama y se tumbó encima procurando no hacerle daño. Los besos, poco a poco, se fueron haciendo más apasionados. Sophie le quitó la camiseta y, mirando su desnudo abdomen, la tiró al suelo. Danny le besaba el cuello, mientras acariciaba la pierna llevando con ella el camisón hacia arriba, hasta su cintura, entonces, le sacó el camisón, mientras ella desabrochaba su pantalón y lo tiraba al suelo. Danny la besaba, mientras ella jugueteaba con su pelo, él acarició su espalda hasta el sujetador y, en milésimas de segundo, lo hizo desaparecer. Fue bajando por su cuello hasta y, con la boca, jugueteba con sus pechos, mientras ella agarraba su pelo y notaba cómo su respiración se volvía más agitada. Danny le quitó las bragas y ella, alternando lengua y beso, fue bajando por su abdomen hasta que llegó a sus calzoncillos. Se los quitó y miró a Danny, que sonreía, mientras ella se la metía en la boca y, con su lengua, jugueteaba con ella. Después, Sophie le pusó un condón y le besó apasionadamente. Danny la cogía por la cintura, mientras ella le hacía suyo. Sus juegos duraron gran parte de la noche, hasta que físicamente no podían más. Se tumbaron en la cama y él la rodeó con un brazo en el cuello y el otro en la cintura. Ella le miraba sonriente y él, besándole detrás de la oreja, susurró:
-Tenías razón, después de esto, no quiero que te vayas.
En la habitación de Dougie...
Mientras Sophie y Danny se lo pasaban bien, en la habitación de Dougie Lane y él hablaban. Ella le había contado lo del mensaje de James y él la había abrazado fuertemente y le había dicho:
-No te preocupes, no va a hacerte nada. No dejaré que lo haga.
Le besó suavemente los labios y ella sonrió. Pero esas palabras bonitas no bastaban para tranquilizarla:
-Sí, pero ¿qué vamos a hacer para que no pase nada?
Él la miró pensando algo útil que hacer, entonces, contestó:
-Ven aquí una temporada. Él no sabe dónde vivo, no te va a encontrar. Sólo hasta que te deje en paz. Luego, si quieres, te vas con tus padres. ¿Qué te parece? ¿Sigo siendo un rubio inútil?
Ella sonrió y le besó:
-Sí, lo sigues siendo. Pero me gustan los tontos como tú.
Él le beso el cuello y ella sintió su cálida respiración atravesarle el corazón. Y pensó: "Todo estará bien". Su sujetador caía al suelo y sentía sus cálidas manos acariciando sus pechos. Ella le besó y dejó de pensar en James, en el mensaje, en sus padres y en todo lo que podría preocuparla un segundo atrás. Ahora, sólo estaban ella y Dougie envueltos por la pasión y el deseo, volando entre caricias y besos robados con el permiso de su dueño. La hizo suya y, por un momento, el tiempo se paró para dejarles disfrutar de una noche de amor y llamas.
Besos
7.
"I'll be there for you".
Lane intentaba mirar hacia otro lugar para que ni Tom ni Sophie ni Dougie se enterasen de que estaba a punto de llorar, pero Tom se dio cuenta y decidió esperar a estar a solas con ella, para hablar.
Estuvieron en el salón hasta que Tom se levantó diciendo que iba a preparar la cena:
-Lane, ¿me acompañas?
Ella le miró y se dio cuenta de que era una de esas miradas que querían decir: "Ven, que tenemos que hablar". Asintió y se levantó. Dougie miró a Tom y dijo, bromeando:
-Cuidado con lo que haces, chaval, o nos veremos después de clase.
Tom levantó los brazos y se fue a la cocina gritando como una chica, fingiendo estar asustado. Lane le siguió sabiendo que él sí se había dado cuenta.
Cuando llegó a la cocina, vio a Tom apoyado en la encimera y, del otro lado, una banqueta, de manera que quedasen en frente. Lane se sentó y él, mientras tanto, la miraba arqueando las cejas. Al ver que no decía nada, intentando librarse, dijo:
-Bueno, ¿me vas a contar lo que te pasa?
Lane estaba mirando al suelo y jugueteando con una pelotita que había en la encimera.
-Cuando... cuando subí al baño, fui a la habitación de Dougie a mirar si me había llamado alguien. Y había un mensaje de James- contestó mirándole.
-¿Y?, ¿qué ponía?- la instó él.
Ella miró el suelo un momento y, luego, a él y contestó:
-Que si ya había pensado lo de cortar con él. Pero tengo miedo de que- hizo una pausa para mirarle y continuó-: me haga algo o de que averigüe que estoy aquí y le haga algo a Dougie.
Le miraba con lágrimas en los ojos, él fue a su lado y la abrazó, mientras le acariciaba él cabello. Ella apoyó la cabeza en su hombro y susurró, abrazándole:
-Si... si le pasa algo a Dougie, yo... yo me muero, en serio.
Él la abrazó más fuerte y contestó:
-Lo sé, lo sé. Pero no le va a pasar nada, aunque creo que deberías decírselo.
Se separaron, le secó las lágrimas y ella, después de pensar lo que había dicho Tom, asintió. Tom se frotó las manos en los pantalones y le dijo:
-¿Pedimos pizza o comida china?
Ella sonrió y contestó:
-Mmm... ¿Pizza y helado?
Él le devovió la sonrisa y asintió, cogiendo el teléfono y haciendo el pedido. Después, volvieron al salón abrazados, con Dougie mirándoles.
-Tendremos que vernos después de clase, tío- dijo Tom.
Lane se sentó de nuevo en las piernas de Dougie y se rió, besándole. Danny y Harry, que tenían hambre, les miraron y dijeron:
-¿Y la cena?
-Hemos pedido pizza y helado- contestó Tom sonriendo.
Danny contestó:
-Bueno, entonces, ¿hay algo para picar?
Les miró de uno en uno y cuando detuvo la mirada en Sophie ella sonrió y levantó una ceja, él le devolvió la sonrisa y, cuando llegó la comida, fue el primero en coger un trozo de pizza y hacerlo desaparecer y puso una cara de: "Huummm, comida". Cuando las pizzas se terminaron, Lane cogió su buen cazo de helado y comió, mientras los demás la miraban con cara de: "Joder, ¡cuánta comida!". Se fueron todos a la cama y Danny se quedó en la suya esperando a Sophie, que subía en silencio por las escaleras y se dirigía a la habitación de Danny. Él miraba la puerta que, de repente, se abrió dejando ver a Sophie con un camisón rojo y corto. Se levantó de la cama invitándola a pasar y dijo:
-Te estaba esperando.
Ella cerró la puerta, sonrió y contestó:
-¿Ah, sí?
Danny se acercó a ella, la abrazó por la cintura y la besó, mientras susurraba:
-Sí, pero ya estás aquí y, después, no querrás volver a salir.
Ella le cogió suavemente por el cuello y, mientras jugueteaba con el lóbulo de su oreja entre sus labios, contestó:
-No, tú no querrás que me vaya.
Danny sonrió y, besándola, la tumbó en la cama y se tumbó encima procurando no hacerle daño. Los besos, poco a poco, se fueron haciendo más apasionados. Sophie le quitó la camiseta y, mirando su desnudo abdomen, la tiró al suelo. Danny le besaba el cuello, mientras acariciaba la pierna llevando con ella el camisón hacia arriba, hasta su cintura, entonces, le sacó el camisón, mientras ella desabrochaba su pantalón y lo tiraba al suelo. Danny la besaba, mientras ella jugueteaba con su pelo, él acarició su espalda hasta el sujetador y, en milésimas de segundo, lo hizo desaparecer. Fue bajando por su cuello hasta y, con la boca, jugueteba con sus pechos, mientras ella agarraba su pelo y notaba cómo su respiración se volvía más agitada. Danny le quitó las bragas y ella, alternando lengua y beso, fue bajando por su abdomen hasta que llegó a sus calzoncillos. Se los quitó y miró a Danny, que sonreía, mientras ella se la metía en la boca y, con su lengua, jugueteaba con ella. Después, Sophie le pusó un condón y le besó apasionadamente. Danny la cogía por la cintura, mientras ella le hacía suyo. Sus juegos duraron gran parte de la noche, hasta que físicamente no podían más. Se tumbaron en la cama y él la rodeó con un brazo en el cuello y el otro en la cintura. Ella le miraba sonriente y él, besándole detrás de la oreja, susurró:
-Tenías razón, después de esto, no quiero que te vayas.
En la habitación de Dougie...
Mientras Sophie y Danny se lo pasaban bien, en la habitación de Dougie Lane y él hablaban. Ella le había contado lo del mensaje de James y él la había abrazado fuertemente y le había dicho:
-No te preocupes, no va a hacerte nada. No dejaré que lo haga.
Le besó suavemente los labios y ella sonrió. Pero esas palabras bonitas no bastaban para tranquilizarla:
-Sí, pero ¿qué vamos a hacer para que no pase nada?
Él la miró pensando algo útil que hacer, entonces, contestó:
-Ven aquí una temporada. Él no sabe dónde vivo, no te va a encontrar. Sólo hasta que te deje en paz. Luego, si quieres, te vas con tus padres. ¿Qué te parece? ¿Sigo siendo un rubio inútil?
Ella sonrió y le besó:
-Sí, lo sigues siendo. Pero me gustan los tontos como tú.
Él le beso el cuello y ella sintió su cálida respiración atravesarle el corazón. Y pensó: "Todo estará bien". Su sujetador caía al suelo y sentía sus cálidas manos acariciando sus pechos. Ella le besó y dejó de pensar en James, en el mensaje, en sus padres y en todo lo que podría preocuparla un segundo atrás. Ahora, sólo estaban ella y Dougie envueltos por la pasión y el deseo, volando entre caricias y besos robados con el permiso de su dueño. La hizo suya y, por un momento, el tiempo se paró para dejarles disfrutar de una noche de amor y llamas.
lunes, 30 de agosto de 2010
6.
6.
"Stay awake. Dreams never last forever".
Lane se durmió abrazándole la cintura con la cabeza en su pecho y a la mañana siguiente Dougie, mirando al techo, la despertó acariciándole el pelo. Movió un poco la cabeza, para poder mirarle sin levantarse, y sonrió. "Podría despertar así cada mañana", pensó. Dougie, al ver que estaba despierta, le susurró, despacito como si hablando con una voz normal todo eso pudiese desaparecer:
-¿Has dormido bien?
Ella, que no esperaba oír su voz, se sobresaltó y sonrió:
-He soñado contigo y me he despertado a tu lado después de pasar una noche espectacular contigo también, con eso lo digo todo. ¿Tú?
Él la miró y la atrajo hacia sí besándole los labios, con una mano en su cuello y la otra en su cintura desnuda. Ella se abrazó a su cuello y le devolvió el beso. Justo entonces, se abrió la puerta y entró Danny, que se quedó con cara de flipado:
-Joder, lo siento... No me esperaba encontrarte con Lane. Al no verla en el salón pensé que se había ido...
Detrás de él apareció Harry y terminó su frase:
-Sí, a la cama de Dougie. Y, al parecer, se lo han pasado bien.
En ese punto, Dougie y Lane ya se habían separado y les miraban con cara de: "¿qué cojones hacéis aquí?" , y ellos se aguantaban la risa.
-¿Qué coño queréis?- dijo Lane mirándoles con cara de mala leche.
Harry, ante su tono, dejó de reírse y empujó a Danny hacia adelante y él le miró, como diciendo: "ayúdame, mamonazo". Pero, al ver que Harry no decía nada, Danny comenzó a hablar:
-Te estábamos buscando...
Lane le miró con escepticismo y contestó:
-Pues, aquí estoy.
Entonces, Harry, con una sonrisa exagerada y voz amable, dijo:
-¡A desayunaar!
Dougie se rió y Danny empujó a Harry por la puerta, cerrándola a sus espaldas. Lane, levantándose, besó los labios de Dougie y se vistió poniéndose, sin querer, sus pantalones.
-Estás muy guapa- dijo riéndose-. Te quedan mejor que a mí.
Ella le pegó suave en el brazo y sonrió, mientras hacía un mini desfile para él. Dougie la cogió por la cintura y le besó el cuello. Después, se puso su camiseta y bajaron: ella con sus pantalones y él en camiseta y calzoncillos.
Cuando llegaron a la cocina, Tom sonrió por ver que las cosas estaban bien entre ellos y Danny y Harry les miraron, mientras ellos se reían como gilipollas al sentarse a la mesa. Desayunaron charlando y diciéndo gilipolleces y, al acabar, el móvil de Lane sonó.
-¿Sí?
-¿Lane? Soy Sophie. ¿Dónde, mierda, te me has metido, chica?
Lane soltó un suspiro de alivio, ya que se esperaba a James o a sus padres cabreados al no encontrarla en casa.
-Te llamé antes de ayer y contestó tu buzón, no sé de qué te quejas si eres tú la que no me coge el móvil...
Sophie se rió y Lane también, después Sophie le preguntó que por qué la había llamado y ella le contó todo lo ocurrido con James y, también, con Dougie. Ante esto último, sonrió y la felicitó. Después, estuvieron marujeando un rato y Lane le pasó la dirección para que viniese a verla. Colgó y fue al salón. Estaba Danny tumbado en el sofá y medio dormido. Lane entró y se sentó en el suelo.
-¿Qué ves?- dijo mirándole con una sonrisa finjida, a propósito.
Él se rió y, señalando la tele, dijo:
-Nada, no sé. Lo que echan... ¿quieres que cambie?
Ella le seguía mirando, pero estaba un poco incómoda en el suelo, así que se levantó y se sentó en el sofá, con la cabeza de Danny en sus piernas. Entonces sonrió, le miró y dijo, con voz de vieja:
-Oye, chico, ¿qué champú usas?
Él se rió y ella le empezó a tocar el pelo exageradamente, mientras el comentaba con voz de rubia tonta:
-Osea, yo... pues, uso pantene. Porque molo, ¿sabes?
Ella le dió una colleja y se rió. Estuvieron un rato, allí, en el salón, diciendo gilipolleces que sólo a ellos les hacían gracia. Después, Lane se levantó y fue a la ducha. Abrió el agua caliente, se desnudó y cerró la mampara. Cerró los ojos y dejó que el agua le mojara el cuerpo, y se llevase con ella todas sus preocupaciones, el sólo hecho de estar bajo el agua caliente, sola, con sus pensamientos, la hacía relajarse completamente. Entonces, escuchó un ruido, la puerta se abrió y Dougie asomó un poco la cabeza, sonriente:
-Hola, ¿quién anda ahí? ¿Lane?
Ella miró a través de la mampara y distinguió a Dougie desnudándose. Sonrió:
-¡Qué va! Soy el cartero.
Él ya se había metido en la ducha, con ella, y la miraba dulcemente:
-Pues, te aseguro, que nunca había visto un cartero tan sexy.
Ella rió, le beso y cogió el champú, echándoselo en el pelo. Él la ayudó a masajearse el pelo, o lo intentó, porque lo que hizo se acercaba más a meter las manos en el pelo y enredárselo. Ella le miró y dijo:
-Y yo, te aseguro, que nunca me había duchado con un rubio tan inútil.
Él la besó y contestó con finjido enfado:
-¡Ahá! Con que te has duchado con más rubios, ¿eh?
-Sí... un tal Dougie. Un chico majo- replicó ella mirando, como hipnotizada y embobada, sus ojos azules.
-Mmm... me debes una explicación, pequeñaja.
Ella le miró y sonrió como diciendo: "era sólo una broma".
-Pero, si yo soy sólo el cartero, señor... Y, además, con el pelo tan enredado no puedo pensar...
Él se rió y, cogiendo el gel de ducha, dijo:
-Ya... se me da mejor enjabonar.
Ella le abrazó, cerró los ojos y dejó que las manos de ese finjido señor de la casa se deslizasen por todo su cuerpo. Después de esa agradable ducha, fueron, envueltos en una toalla, a la habitación de Dougie. Lane había puesto su ropa a lavar, así que se puso una camiseta de Dougie y las zapatillas.
-Joder, ¿por qué toda mi ropa te queda mejor a ti?- dijo Dougie comiéndola con la mirada, ella se dio cuenta y sonrió, sentándose en sus piernas y acariciándole el pelo.
-Porque soy un cartero sexy...- contestó ella, mientras él le besaba el cuello.
-Y tanto...
La cogió de la cintura y la tumbó en la cama dejándola debajo de él y besándole los labios. Ella sonrió y le dijo, en voz muy bajita:
-Va a venir Sophie dentro de un rato...
Él siguió besándola y contestó:
-Danny abre...
Ella negó con la cabeza y se levantó de la cama, con la camiseta de Dougie todavía puesta. Salió de la habitación y escuchó la batería de Harry así que entró en la habitación y cerró tras de sí. Él la vio entrar y dejó de tocar, ella se tumbó en la cama y le miró, tenía cara de preocupación. Él entendió perfectamente que Lane no pensaba irse de allí hasta que no le contase lo que pasaba. La miró y luego miró su móvil:
-Yo... conocí a una chica aquí, en Londres, en un concierto. Ella nos preparaba y nos decía lo que teníamos que hacer en el escenario, cuando la vi pensé que era muy guapa y hubo "feeling" , así que decidimos intentarlo, a pesar de que yo era famoso y no podríamos vernos muy a menudo. Estuvimos dos semanas y... y ahora- se detuvo y la miró, después añadió-: me ha llamado y me ha dejado por el móvil. Y, no sé, me ha sentado mal...
Lane le miraba y, cuando Harry terminó de hablar, le abrazó y dijo:
-Mira, chaval... Tú eres un tío de puta madre, lo sé yo que te conozco desde hace dos días. Si ella no es que es gilipollas y no te merece. No te ralles, no vale la pena. Ella se lo pierde.
Él sonrió y ella le quitó una baqueta y, entre los dos, tocaron un solo estruendoso y horrible que hizo que Harry se animara y que los dos se rieran un rato. Mientras ellos tocaban, Sophie llegó y tocó el timbre.
Danny estaba tumbado en el sofá esperando que alguien abriese pero, para variar, no había nadie por allí cerca así que se levantó y abrió. Entonces, la vio: pelo castaño, tetas bien grandes, delgada, ojos azules y guapísima.
-Hola, ¿en qué te ayudo, guapa?- dijo el comiéndosela con la mirada.
Ella le miró y sintió el impulso de tirársele encima pero se contuvo y murmuró:
-Pues en unas cuantas cosillas...
Él inclinó un poco la cabeza y dijo:
-¿Perdona?
-Nada, que vengo a ver a Lane, ¿está?
Danny se apartó un poco y la dejó pasar, luego cerró la puerta y fueron juntos al salón.
-No sé bien dónde está ahora, pero creo que nos lo pasaremos bien los dos solitos.
-Sí, encontraremos alguna actividad en la que gastar nuestro tiempo- contestó riéndose.
-Por cierto, soy Danny Jones. De McFLY.
-Yo soy Sophie. De... ¿Londres?- contestó tendiéndole la mano.
Él negó con la cabeza y le dio dos besos en las mejillas y añadió sonriente:
-A las chicas no se les da la mano.
Ella le devolvió la sonrisa y estuvieron un rato hablando hasta que Dougie, Harry y Lane bajaron y les vieron tan juntitos, compartieron una mirada de complicidad y entraron medio riéndose, aunque en realidad no tenía gracia. Sophie se levantó cuando la vio y se le tiró encima, dejando a Danny con cara de idiota mirando como daban vueltas por el suelo abrazadas y viéndole el culo a Lane, que se le había subido un poco la camiseta. Después de fingir ser cerdos por unos minutos, se levantaron y se fueron a la cocina a hablar largo y tendido. Se contaron todos los cotilleos y rumores y todo lo que habían escuchado por ahí y, después, Danny la invitó a quedarse a dormir. Justo en ese momento apareció Tom y Lane fue corriendo a abrazarle, le había cogido mucho cariño, después de todo, la había ayudado sin ni siquiera conocerla. Él le devolvió el abrazo sonriendo y ella corrió a presentarle a Sophie y, cuando lo hacía, le susurró: "ya te contaré cuando se líe con Danny" y los dos se rieron como señal de aprobación. Lane subió al baño y fue a la habitación de Dougie a ver si había recibido alguna llamada. Un nuevo mensaje. Lo abrió y vio que ponía: "¿Ya has pensado o necesitas otra charla?". Era de James así que no dudó en responder: "No me hace falta pensarlo más. Te odio. Desaparece de mi vida, por favor, James". Dejó el móvil en el bolso y bajó de nuevo con los chicos. Tenía miedo, mucho miedo pero estar cerca de Dougie la hacía sentirse segura así que se sentó en sus piernas e hizo que la rodease con los brazos evitando que viese esa lágrima furtiva resbalar por su rostro.
"Stay awake. Dreams never last forever".
Lane se durmió abrazándole la cintura con la cabeza en su pecho y a la mañana siguiente Dougie, mirando al techo, la despertó acariciándole el pelo. Movió un poco la cabeza, para poder mirarle sin levantarse, y sonrió. "Podría despertar así cada mañana", pensó. Dougie, al ver que estaba despierta, le susurró, despacito como si hablando con una voz normal todo eso pudiese desaparecer:
-¿Has dormido bien?
Ella, que no esperaba oír su voz, se sobresaltó y sonrió:
-He soñado contigo y me he despertado a tu lado después de pasar una noche espectacular contigo también, con eso lo digo todo. ¿Tú?
Él la miró y la atrajo hacia sí besándole los labios, con una mano en su cuello y la otra en su cintura desnuda. Ella se abrazó a su cuello y le devolvió el beso. Justo entonces, se abrió la puerta y entró Danny, que se quedó con cara de flipado:
-Joder, lo siento... No me esperaba encontrarte con Lane. Al no verla en el salón pensé que se había ido...
Detrás de él apareció Harry y terminó su frase:
-Sí, a la cama de Dougie. Y, al parecer, se lo han pasado bien.
En ese punto, Dougie y Lane ya se habían separado y les miraban con cara de: "¿qué cojones hacéis aquí?" , y ellos se aguantaban la risa.
-¿Qué coño queréis?- dijo Lane mirándoles con cara de mala leche.
Harry, ante su tono, dejó de reírse y empujó a Danny hacia adelante y él le miró, como diciendo: "ayúdame, mamonazo". Pero, al ver que Harry no decía nada, Danny comenzó a hablar:
-Te estábamos buscando...
Lane le miró con escepticismo y contestó:
-Pues, aquí estoy.
Entonces, Harry, con una sonrisa exagerada y voz amable, dijo:
-¡A desayunaar!
Dougie se rió y Danny empujó a Harry por la puerta, cerrándola a sus espaldas. Lane, levantándose, besó los labios de Dougie y se vistió poniéndose, sin querer, sus pantalones.
-Estás muy guapa- dijo riéndose-. Te quedan mejor que a mí.
Ella le pegó suave en el brazo y sonrió, mientras hacía un mini desfile para él. Dougie la cogió por la cintura y le besó el cuello. Después, se puso su camiseta y bajaron: ella con sus pantalones y él en camiseta y calzoncillos.
Cuando llegaron a la cocina, Tom sonrió por ver que las cosas estaban bien entre ellos y Danny y Harry les miraron, mientras ellos se reían como gilipollas al sentarse a la mesa. Desayunaron charlando y diciéndo gilipolleces y, al acabar, el móvil de Lane sonó.
-¿Sí?
-¿Lane? Soy Sophie. ¿Dónde, mierda, te me has metido, chica?
Lane soltó un suspiro de alivio, ya que se esperaba a James o a sus padres cabreados al no encontrarla en casa.
-Te llamé antes de ayer y contestó tu buzón, no sé de qué te quejas si eres tú la que no me coge el móvil...
Sophie se rió y Lane también, después Sophie le preguntó que por qué la había llamado y ella le contó todo lo ocurrido con James y, también, con Dougie. Ante esto último, sonrió y la felicitó. Después, estuvieron marujeando un rato y Lane le pasó la dirección para que viniese a verla. Colgó y fue al salón. Estaba Danny tumbado en el sofá y medio dormido. Lane entró y se sentó en el suelo.
-¿Qué ves?- dijo mirándole con una sonrisa finjida, a propósito.
Él se rió y, señalando la tele, dijo:
-Nada, no sé. Lo que echan... ¿quieres que cambie?
Ella le seguía mirando, pero estaba un poco incómoda en el suelo, así que se levantó y se sentó en el sofá, con la cabeza de Danny en sus piernas. Entonces sonrió, le miró y dijo, con voz de vieja:
-Oye, chico, ¿qué champú usas?
Él se rió y ella le empezó a tocar el pelo exageradamente, mientras el comentaba con voz de rubia tonta:
-Osea, yo... pues, uso pantene. Porque molo, ¿sabes?
Ella le dió una colleja y se rió. Estuvieron un rato, allí, en el salón, diciendo gilipolleces que sólo a ellos les hacían gracia. Después, Lane se levantó y fue a la ducha. Abrió el agua caliente, se desnudó y cerró la mampara. Cerró los ojos y dejó que el agua le mojara el cuerpo, y se llevase con ella todas sus preocupaciones, el sólo hecho de estar bajo el agua caliente, sola, con sus pensamientos, la hacía relajarse completamente. Entonces, escuchó un ruido, la puerta se abrió y Dougie asomó un poco la cabeza, sonriente:
-Hola, ¿quién anda ahí? ¿Lane?
Ella miró a través de la mampara y distinguió a Dougie desnudándose. Sonrió:
-¡Qué va! Soy el cartero.
Él ya se había metido en la ducha, con ella, y la miraba dulcemente:
-Pues, te aseguro, que nunca había visto un cartero tan sexy.
Ella rió, le beso y cogió el champú, echándoselo en el pelo. Él la ayudó a masajearse el pelo, o lo intentó, porque lo que hizo se acercaba más a meter las manos en el pelo y enredárselo. Ella le miró y dijo:
-Y yo, te aseguro, que nunca me había duchado con un rubio tan inútil.
Él la besó y contestó con finjido enfado:
-¡Ahá! Con que te has duchado con más rubios, ¿eh?
-Sí... un tal Dougie. Un chico majo- replicó ella mirando, como hipnotizada y embobada, sus ojos azules.
-Mmm... me debes una explicación, pequeñaja.
Ella le miró y sonrió como diciendo: "era sólo una broma".
-Pero, si yo soy sólo el cartero, señor... Y, además, con el pelo tan enredado no puedo pensar...
Él se rió y, cogiendo el gel de ducha, dijo:
-Ya... se me da mejor enjabonar.
Ella le abrazó, cerró los ojos y dejó que las manos de ese finjido señor de la casa se deslizasen por todo su cuerpo. Después de esa agradable ducha, fueron, envueltos en una toalla, a la habitación de Dougie. Lane había puesto su ropa a lavar, así que se puso una camiseta de Dougie y las zapatillas.
-Joder, ¿por qué toda mi ropa te queda mejor a ti?- dijo Dougie comiéndola con la mirada, ella se dio cuenta y sonrió, sentándose en sus piernas y acariciándole el pelo.
-Porque soy un cartero sexy...- contestó ella, mientras él le besaba el cuello.
-Y tanto...
La cogió de la cintura y la tumbó en la cama dejándola debajo de él y besándole los labios. Ella sonrió y le dijo, en voz muy bajita:
-Va a venir Sophie dentro de un rato...
Él siguió besándola y contestó:
-Danny abre...
Ella negó con la cabeza y se levantó de la cama, con la camiseta de Dougie todavía puesta. Salió de la habitación y escuchó la batería de Harry así que entró en la habitación y cerró tras de sí. Él la vio entrar y dejó de tocar, ella se tumbó en la cama y le miró, tenía cara de preocupación. Él entendió perfectamente que Lane no pensaba irse de allí hasta que no le contase lo que pasaba. La miró y luego miró su móvil:
-Yo... conocí a una chica aquí, en Londres, en un concierto. Ella nos preparaba y nos decía lo que teníamos que hacer en el escenario, cuando la vi pensé que era muy guapa y hubo "feeling" , así que decidimos intentarlo, a pesar de que yo era famoso y no podríamos vernos muy a menudo. Estuvimos dos semanas y... y ahora- se detuvo y la miró, después añadió-: me ha llamado y me ha dejado por el móvil. Y, no sé, me ha sentado mal...
Lane le miraba y, cuando Harry terminó de hablar, le abrazó y dijo:
-Mira, chaval... Tú eres un tío de puta madre, lo sé yo que te conozco desde hace dos días. Si ella no es que es gilipollas y no te merece. No te ralles, no vale la pena. Ella se lo pierde.
Él sonrió y ella le quitó una baqueta y, entre los dos, tocaron un solo estruendoso y horrible que hizo que Harry se animara y que los dos se rieran un rato. Mientras ellos tocaban, Sophie llegó y tocó el timbre.
Danny estaba tumbado en el sofá esperando que alguien abriese pero, para variar, no había nadie por allí cerca así que se levantó y abrió. Entonces, la vio: pelo castaño, tetas bien grandes, delgada, ojos azules y guapísima.
-Hola, ¿en qué te ayudo, guapa?- dijo el comiéndosela con la mirada.
Ella le miró y sintió el impulso de tirársele encima pero se contuvo y murmuró:
-Pues en unas cuantas cosillas...
Él inclinó un poco la cabeza y dijo:
-¿Perdona?
-Nada, que vengo a ver a Lane, ¿está?
Danny se apartó un poco y la dejó pasar, luego cerró la puerta y fueron juntos al salón.
-No sé bien dónde está ahora, pero creo que nos lo pasaremos bien los dos solitos.
-Sí, encontraremos alguna actividad en la que gastar nuestro tiempo- contestó riéndose.
-Por cierto, soy Danny Jones. De McFLY.
-Yo soy Sophie. De... ¿Londres?- contestó tendiéndole la mano.
Él negó con la cabeza y le dio dos besos en las mejillas y añadió sonriente:
-A las chicas no se les da la mano.
Ella le devolvió la sonrisa y estuvieron un rato hablando hasta que Dougie, Harry y Lane bajaron y les vieron tan juntitos, compartieron una mirada de complicidad y entraron medio riéndose, aunque en realidad no tenía gracia. Sophie se levantó cuando la vio y se le tiró encima, dejando a Danny con cara de idiota mirando como daban vueltas por el suelo abrazadas y viéndole el culo a Lane, que se le había subido un poco la camiseta. Después de fingir ser cerdos por unos minutos, se levantaron y se fueron a la cocina a hablar largo y tendido. Se contaron todos los cotilleos y rumores y todo lo que habían escuchado por ahí y, después, Danny la invitó a quedarse a dormir. Justo en ese momento apareció Tom y Lane fue corriendo a abrazarle, le había cogido mucho cariño, después de todo, la había ayudado sin ni siquiera conocerla. Él le devolvió el abrazo sonriendo y ella corrió a presentarle a Sophie y, cuando lo hacía, le susurró: "ya te contaré cuando se líe con Danny" y los dos se rieron como señal de aprobación. Lane subió al baño y fue a la habitación de Dougie a ver si había recibido alguna llamada. Un nuevo mensaje. Lo abrió y vio que ponía: "¿Ya has pensado o necesitas otra charla?". Era de James así que no dudó en responder: "No me hace falta pensarlo más. Te odio. Desaparece de mi vida, por favor, James". Dejó el móvil en el bolso y bajó de nuevo con los chicos. Tenía miedo, mucho miedo pero estar cerca de Dougie la hacía sentirse segura así que se sentó en sus piernas e hizo que la rodease con los brazos evitando que viese esa lágrima furtiva resbalar por su rostro.
sábado, 28 de agosto de 2010
5.
5.
"Sorry's not good enough"
Dougie se giró la miró y subió a su cuarto dando un portazo y dejando a Lane como una gilipollas. Gracias a esto se estaba poniendo más nerviosa aún y las costillas no le dejaban de doler. Como pudo, fue al salón y se tumbó en el sofá intentando tranquilizarse, pero ver cómo Dougie se iba y la dejaba ahi abajo, sola, le hacía llorar y sentir que las lágrimas no iban a parar. Cogió un cojín y se lo puso en la cara para no ver nada, lo único que quería era llorar tranquila. Pero en una casa con cuatro chicos eso era imposible así que decidió quedarse llorando allí hasta que uno de los tres que no estaban cabreados con ella fuese a molestarla. Entonces sintió unas impulsivas ganas de coger esas baquetas de nuevo y tocar, hacer ruido, sentirse libre de nuevo. Se levantó del sofá llorando silenciosamente, se secó la cara y subió las escaleras. Tocó la puerta de la habitación de Harry y, al no contestar nadie, entró. Entró y la vio, esperándola, llamándola, gritando su nombre y se olvidó de todo. Se acercó, se sentó y cogió las baquetas. No le hizo falta cerrar los ojos para sentir el impulso de tocar y no parar, lo primero que se le ocurría al compás de sus lágrimas, de su corazón. Todo estaba bien. No había pasado nada. Esa pelea no había existido. Sí, qué placer tocar ésa batería... Se sentía especial, liberada. Era diferente a cualquier otra experiencia. Pero, de nuevo, la interrumpieron.
Sin darse cuenta había estado llorando mientras tocaba y Tom, que pasaba por allí, la vio y entró a hablar con ella. Lane dejó de tocar y le miró sentarse en la cama de Harry, justo en frente suyo y mirarla instándola a hablar:
-Hemos discutido... hemos roto y ni siquiera estamos juntos, es penoso. Y ha sido por mi culpa. Me siento mal, Tom. Le he hecho cabrearse por una gilipollez y él tenía razón...
Lane empezó a llorar y su respiración entrecortada y nerviosa hacía que las costillas no dejasen de doler ni un segundo. Tom la miraba afligido intentando consolarla, pero parecía que lo único que la tranquilizaba era su batería.
Se levantó, dejó las baquetas en su sitio y se despidió de Tom diciendo que iba a dar una vuelta. Cogió su bolso, se puso los cascos del iPod y salió.
"Joder, Lane, qué puta manía tienes con cagarlo todo... Y esta vez has metido la pata en serio, pareces tonta. Lo eres". Con estos pensamientos y otros igual de pesimistas y con "Save You" de Simple Plan, como banda sonora transcurrió su pequeño paseo.
Cuando volvió a la casa de los chicos estaban todos sentados y esperándola para cenar, así que fue al baño a lavarse la cara y las manos y se sentó, cómo no, al lado de Dougie, que se esforzaba en no mirarla y fingir que no estaba allí. Tom se dedicaba a fingir que eso no sucedía y Harry y Danny intercambiaban miradas de curiosidad y miraban alternativamente a Lane y Dougie, como si fuesen monos de circo. En resumen: la peor cena que podrían haber tenido. Finalmente, y para evitar esa situación incómoda, cada uno se fue a su cuarto y Lane se quedó en el sofá haciendo zapping, sin mirar realmente lo que veía. Después de horas de desvelo y muchas lágrimas dcidió subir a la habitación de Dougie sigilosamente.
Con cuidado abrió la puerta y, sin hacer ruido, la cerró y entró. Se sentó en la cama y, acariciándole el pelo, lo observó dormir durante unos minutos. Se acercó a su oído y susurró:
-Doug, tenemos que hablar.
Después de unos minutos abrió los ojos y la miró:
-¿Qué pasa? ¿Vienes a ponerme de mal humor, de nuevo? ¿O sólo a reprocharme el no habértelo dicho antes?
Ella sonrió y negó con la cabeza, se acercó a él y susurró: "vengo a esto" mientras le besaba detrás de la oreja. Entonces se separó de él, le miró y le dijo:
-Tenías razón en todo lo que dijiste, perdóname. Estaba un poco sensible, lo siento.
Dougie sonrió y dijo:
-Yo tampoco habría querido que me dijeses que tenías novio desde el principio si no hubiese tenido la oportunidad de hacer esto...
Le besó dulcemente en los labios y Lane sonrió. Le besó el cuello y le quitó la camiseta, mientras sus labios recorrían todo el contorno de su abdomen. Él le quito la camiseta a Lane y le besó el cuello, mientras sus manos acariciaban su lisa y suave espalda hasta toparse con el cierre del sujetador. Pequeñas barreras derribadas y ese sujetador adornando la alfombra. Le besó el cuello y fue bajando lentamente por su pecho, mientras ella hacía desaparecer su pantalón. Poco a poco fueron desnudándose y los besos se hicieron más apasionados, y sus respiraciones agitadas bailando al compás del deseo, y sus ojos vagando por cada rincón secreto fotografiando mentalmente una noche inolvidable presa de la pasión de una reconciliación.
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