domingo, 12 de junio de 2011

37.

37.
"Safety pins holding up the things that make you mine".

Los días que siguieron a la discusión y ruptura de Lane y Dougie, ésta se quedó encerrada en la habitación llorando. Sólo salía de la cama para ir al baño (dentro de la habitación) y para desayunar y merencenar. No tenía ni las ganas ni la fuerza para levantarse y hacer algo útil, al fin y al cabo, le quedaban tres semanas para no hacer nada y llorar como una descosida. 
Visto su estado, Sophie y Ally se acoplaron por allí e intentaron en numerosas ocasiones entrar en su cuarto y animarla, pero no funcionó. Su cara no cambiaba: los ojos rojos y ojerosos, el pelo recogido y la mirada perdida. Después de tres días en este estado zombie-depresivo, Jeremy entró a la habitación, la levantó de la cama y comenzó a desnudarla.
-¡Eh! ¿Qué haces?
-Ducharte. De todas formas, no hay nada que no haya visto antes, así que vamos.
La metió debajo del agua y ella empezó a contarle lo sucedido.
-Me llamó puta.
Jeremy la miró sorprendido y continuó con su labor, prefirió no decir nada sobre el tema.
-Quiero ver a los chicos.
-Vale, te llevo si comes algo antes.
Lane asintió y dejó que Jeremy le eligiera la ropa. Cuando salió, todas las miradas estaban fijas en ella, pero al parecer habían acordado no sacar el tema, por lo que estaban en silencio atosigándola con la mirada y la chica en cuanto terminó, se marchó con Jeremy a casa de los chicos. La dejó en la puerta y se despidió sonriente.

Ding, dong. Ding, dong.
Ding, dong.

Se escucharon pasos al otro lado de la puerta y tras ella apareció la amable sonrisa de Tom, acompañada de su adorable hoyuelo. No se esperaba verla así, no había adelgazado mucho, pero sus ojos rojos y sus ojeras denotaban problemas. Su cara cambió y la hizo pasar al salón, justo en el momento en que Dougie bajaba las escaleras para salir. Estaba más serio de lo normal y no se había duchado, sus ojos estaban llorosos y cuando la vio intentó mostrarse enfadado y borde.
-Adiós, Tom. Vuelvo luego.
-Te recuerdo que cortaste tú, estás siendo injusto.
Pero él ya se había ido.
-¿Qué ha pasado, Lane?
Lane se sentó en el sofá y sacó del bolso la carta de la universidad. Tom sonrió y la felicitó. No entendía qué tenía que ver con ellos y su relación.
-Se enfadó y dijo que cuando pensaba contárselo, que siempre la cagaba, que no quería explicaciones y sacó indirectamente lo de Maxime. Le dije que ya me había disculpado y me había sentido como una puta y dijo que entonces lo era y le mandé a la mierda. Después de dos horas, decidimos que a mi vuelta hablaríamos. Nos besamos y se fue. 
>> Ésto fue hace tres días y no he podido dejar de llorar desde entonces...
Tom le dio un abrazo de los suyos y la calmó un poco. La llevó a la cocina y le dio un chocolate caliente. Le contó que Dougie no había salido de su habitación y que dormía con un peluche de Lane. Esto la hizo recordar que se tenía que llevar sus cosas de allí. Cogió todo y sumó algunas de las camisetas que siempre usaba de Dougie y lo metió todo en una caja que dejó al lado de la puerta.
-Tom, ¿está Harry?
-No, no. Ha salido y yo me voy ahora.
-¿Puedo tocar la batería?
Un brillo de esperanza lucía en sus ojos.
-Claro, quédate cuanto quieras.
Le dio un beso en la mejilla y subió. Tocó hasta que se le cansaron los brazos y después fue a la habitación de Dougie. Observó la cama en la que habían pasado noches de sueño y noches en vela, la alfombra que había servido de armario en numerosas ocasiones. Observó cada detalle y sobre la mesilla dejó una pulsera. Sabía que se la pondría y que sabría que era suya. Estaba segura de ello. Sonrió levemente y salió de allí con la caja en la mano. Cuando llegó a casa no había nadie. Sophie y Danny y Harry y Charlotte habían salido juntos. Mientras tanto, en rincones solitarios del Hyde Park, Jeremy y Audrey estaban juntos, sentados sobre una manta. Desde el centro llegaban luces pálidas de la ciudad que iluminaban, entre los árboles, los apasionados besos de los dos jóvenes amantes. Cubrieron sus cuerpos con una manta y poco a poco sus almas fueron una, sus cuerpos se unieron al compás de una canción llamada amor. Su primera vez, la primera de muchas más.

Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.

Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan. 
Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.

Dos jirones de vapor
que del lago se levantan,
y al reunirse en el cielo
forman una nube blanca.

Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas. 

-Nuestras Dos Almas, Gustavo Adolfo Becquer-. 

sábado, 11 de junio de 2011

36.

Hola gentecillas!! :)
¿¿Qué tal va la vida??
Sí, sé que hace un mes que no subo y, sí, puede que esté mareando la perdiz para ver si así no se enfadan... mm... las... 2 personas que me leen xDD
Pero... es que he estado con exámenes y tal y puf... todos globales y no he tenido mucho tiempo.. y bueno.. probablemente hasta la semana que viene no vuelva a subir nada... u.U xD Si puedo escribiré y lo guardaré.. pero... no os confiéis.. xD
Por cierto, he aprobado Física y, sí, tenía que decirlo xD


36.
"You got me burning like fire".


Cuando llegaron los cinco amigos, Mcfly "camuflados", es decir, Tom disfrazado de Superman, Harry, de lobezno, Danny, de Batman, y Dougie..., Dougie iba de Winnie the Pooh, pero eso es un caso aparte. Lane no pudo evitar descojonarse de lo lindo cuando les vio allí parados, sonrientes, esperando a que saliesen. Corrió en su dirección y fue aplastada por sus cuatro amigos, mientras unas lagrimillas de felicidad corrían por sus mejillas. Dougie sonrió, le secó esas pequeñas lágrimas y le plantó un beso de película. Y, bueno, a Sophie y Danny poco les faltó para hacerlo en medio del aeropuerto.
-Te echaba de menos, rubio inútil- dijo la rubia mientras le besaba y añadía-: Ehm, ¿se puede saber por qué cojones vais así vestidos?
-Vamos de incógnito, Lane, ¿es que no lo ves?- contestó Danny como si se tratase de algo que salta a la vista-. Puf, tía... es que hay que explicártelo todo... Como se nota que eres rubia.
-Bueno, Dan, por lo menos mi tontuna tiene explicación, pero tu idiotez supera los límites de lo normal, va más allá.
Todos rieron y Harry, para meter cizaña, añadió un: "¡Uuuh, lo que te ha dicho!", justo en el momento en que Lane echaba a correr y Danny intentaba atraparla.


Y, así, entre risas y lágrimas, a Lane, Sophie y Ally les quedaba un mes para elegir la universidad y empezar las clases. En octubre todo cambiaría. Nadie sabía si para mejor o para peor, pero cambiaría y es que lo bueno nunca dura para siempre.


Había pasado una semana desde que Lane había llegado de París y su casa seguía vacía, por lo que allí se quedaban Charlotte, Audrey, Jeremy, Dougie y ella. Ese día Lane y Dougie estaban solos. Lo habían hecho en toda la casa y, después de la cocina, tocaba la ducha. Lane se metió antes y puso un poco de música. Dougie estaba en la habitación preparándose y sonó el móvil de la chica. Se acercó a la mesa y, al coger el bolso, parte de su contenido cayó al suelo:
-Lane, te suena el...
En ese momento vio un papel, dejó el móvil a un lado y lo cogió. Empezó a leer:


Estimada Lane Wood:
Nos dirigimos a usted para comunicarle que su solicitud de beca de estudios en el extranjero de la Universidad de Londres ha sido aceptada.
Estamos muy orgullosos de poder tenerla entre nuestro alumnado y esperamos que disfrute de su primer trimestre de estudios en Francia
Si surge algún inconveniente con respecto al viaje estaremos agradecidos de que se dirija a nosotros cuanto antes.

Cada palabra parecía clavarse en el pecho como un puñal y las lágrimas no tardaron en salir. No escuchaba nada de lo que sucedía a su alrededor y no podía leer el resto de la carta. Llegaba al final del párrafo y volvía al principio, releyéndolo todo y esperando que de esta forma aquella carta, la solicitud, todo desapareciese con su pena.
Lane salió del baño y el agua de la ducha seguía corriendo.
-Doug, ven...
Le vio con la carta y no vio necesario continuar la frase. Se puso las braguitas, cerró el grifo y le miró a los ojos apenada y disgustada, esperando a que él levantase la mirada de la carta y dijese algo. Y, segundos después, eso hizo. Clavó sus ojos lacrimosos en ella y le lanzó una mirada de reproche, al tiempo que escupía las palabras:
-¿Cuándo?
Lane no le entendió.
-¿Cuándo pensabas contármelo? ¿Pensabas hacerlo, acaso?
-Claro que pensaba hacerlo. Pero, a ver...
-No, Lane, no quiero más explicaciones. No las necesito.
-Joder, Dougie, yo te quiero. No pensé que me fuesen a aceptar con mis notas de selectividad, pero lo hicieron. Y era o Francia o Alemania. Pensé en lo más cercano y quise hacerlo fuera porque creo que me puede abrir muchas puertas más adelante.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué siempre que estamos bien, vas y la cagas, Lane?! ¡¿TIENES EXPLICACIONES PARA ESO?! 
La chica comenzó a llorar mientras la carta se arrugaba en las manos de su enfadado novio.
-Dougie... Es sólo un trimestre y... y luego...
-Luego te las apañarás para cagarla de nuevo, como haces siempre.
Lane comenzaba a enfadarse.
-¡Já! Gracias, Doug, ¿O DEBERÍA DECIR DON PERFECTO? Porque claro, como el señorito lo hace TODO bien, es INMEJORABLE... ¡¿Por qué si TÚ te vas de gira dos meses no pasa ABSOLUTAMENTE NADA y si YO me voy UN PUTO TRIMESTRE es el jodido fin del mundo?!
-Porque cuando yo me voy de gira no me pongo borracho y soy besado por una pelandrusca. Por eso, principalmente.
-Eso... eso no ha estado bien, Dougie. Fui a Alemania a pedirte perdón, te pedí perdón por teléfono y me sentí como una puta, cuando, en realidad, no fue mi culpa.
-A lo mejor si lo sentiste es porque lo eres, ¿no?
-¡¡¡QUE TE DEN, DOUGLAS LEE POYNTER, QUE TE DEN!!!
Dougie salió dando un portazo y fue al salón mientras Lane pegaba patadas a todo lo que veía y se tiraba al suelo a llorar de frustración. Dos horas después, abrió la puerta y, en silencio, se dirigió al salón.
-¿Qué vamos a hacer?- susurró desde el suelo, mientras el chico se secaba las lágrimas.
-No sé, a lo mejor es mejor que lo dejemos y hablemos cuando vuelvas. Sabes que te quiero pero... no puedo.
-¿Es lo que quieres?
-Sí, supongo...
-Entonces... ya hablaremos.
Se miraron a los ojos, los dos llorando y dudando y finalmente se besaron, fue un beso de despedida y los dos lo sabían. Era un adiós, o un hasta luego. Pero fue un beso mojado de lágrimas y sentimientos que fluían lentamente para terminar aplastados contra el suelo. 
El cambio había empezado.

domingo, 15 de mayo de 2011

35.

35.
"Sun is setting in the sky".


A la mañana siguiente Lane y Charlotte salieron con los chicos. Danny abrazó a Lane y a Dougie por los hombros y, sonriente, dijo:
-Bueno, Dougie, ¿folla bien la rubia?
Lane se rió y le golpeó el brazo.
-Algún día quizá lo compruebes por ti mismo.
-¡Eh, eh, eh! Que Danny es mío- dijo Dougie fingiendo estar ofendido.
-No os preocupéis, hay Danny para todos...
Lane se rió y se fue negando con la cabeza, mientras Dougie y Danny se abrazaban de manera muy gay y el primero le contaba todos los detalles guarros de la noche anterior. Lane lo sabía por las risas de crío que soltaban de vez en cuando. La edad del pavo no termina nunca (u.u') 
Se acercó sigilosamente y le puso las manos en los ojos a Tom, que escuchaba "Ghostbusters" con el iPhone.
-¡Enanaaaaa!- adivinó él sonriente.
-¡Sí!- dijo ella mientras se ponía a su lado y le cogía la grande y suave mano.
-¡Cuidado con lo que haces chaval, que es mía!- se escuchó a Dougie por detrás.
Lane le sacó la lengua y contestó:
-¡Cuidado con lo que haces con Danny, que es mío!
Danny le guiñó un ojo y sonrió seductoramente, mientras el enano le daba una colleja y se enzarzaban en una "pelea" muy... muy... dejémoslo en pelea. Sin más.
-Bueeeeno... Después del paréntesis, ¿qué tal andas, peque?- preguntó cariñosamente y con una sonrisa de las suyas, las de Tom, ésas que te alegran el día.
-Pues, sinceramente, no me había dado cuenta hasta ahora de lo mucho que os echaba de menos... Quiero volver a Londres con vosotros y ver vuestros getos todos los días de la semana, ¡jooo! ¿Cuánto os queda de gira todavía?
Tom miró al cielo pensativo y segundos después contestó:
-Un meseciño, creo. Sí, más o menos eso. ¡Joder! Qué lento pasa el tiempo cuando quieres que se esfume, en serio. Quiero ver a Gio, me mata no poder escaparme para verla y volver por la noche con vosotros a casa. ¡Era tan diver...!
Y, una vez más, el rubio tenía razón. Siempre es así, cuando queremos que el tiempo vuelve cada hora, cada minuto, cada segundo se hacen eternos. Sin embargo, cuando queremos que el tiempo para cada hora, cada minuto, cada segundo parecen desaparecer instantáneamente en el aire y no regresar jamás. Cuando estamos con la persona o personas con las que queremos estar el tiempo, tan cabrón como siempre, te roba cada instante, como puede, y lo único que te deja es un recuerdo, bonito o triste, y la luz de un nuevo día. Y así es siempre. El tiempo pasó volando y llegó el momento de la despedida. Lágrimas y más lágrimas, tristes abrazos y sonrisas melancólicas. Se despidieron uno por uno y el último fue Harry, que la levantó y la hizo dar vueltas en el aire.
-Te quiero enana. Nos vemos en un mes.
Ella sonrió y les miró de nuevo. No pudo resistirse, corrió y abrazó a su nene, y se besaron apasionadamente, como nunca, como siempre.


Y ese mes pasó, lentamente, pero pasó. Llegó la hora de volver a Londres, y con mucha alegría. 
A las dos amigas se unieron Jeremy, Audrey y Charlotte. Pero Lane tenía la intuición de que vería a los otros pronto, muy pronto. Y, a última hora, Maxime tocó la puerta. Las chicas estaban haciendo las maletas y escuchando música, hasta que él llegó y Sophie se marchó. Fue como un relevo, en cuanto ésta abandonó la habitación, él se acercó a la rubia y se sentó en la cama. 
Se frotó las manos contra las rodillas y resopló nervioso.
-Lane, yo... quería despedirme y pedirte que me perdones. Ha pasado casi un mes y... no quiero que te vayas todavía enfadada. Por favor, estoy muuuuuuuuuuuuuy arrepentido.
Lane sonrió, asintió y le abrazó amistosamente. Cuando es la hora, es la hora, y entonces era la hora de perdonarle y seguir adelante rumbo a Londres con los chicos.
Todo acaba, el tiempo pasa y era hora de volver a empezar en Londres, seguir con su vida anterior, con su gente anterior y su amor anterior. Y ahora sentía como... como que una parte de ella, de su corazón, echaba de menos París. Tonterías, pensó, y con una sonrisa en la cara volvía a Londres con sus amigos a su lado y su novio esperando volver a verla, tenerla entre sus brazos y respirar su dulce aroma después de una noche de sexo, drogas y rock and roll.


"El valor para marcharse, el miedo a llegar".

domingo, 1 de mayo de 2011

34.

Aquí estoy de nuevo, demasiado pronto por culpa de Maria, que me obliga a escribir... D: La odio...Sabelo!
Este para Karol, que ya son 20 añaacoss!!! x) Tequieroo! :D

34.
"We used to kiss all night".


Mientras en el hotel Dougie y Lane hacían más que las paces, en la calle, Harry y Charlotte habían pasado toda la tarde hablando de cosas interesantes y de otras que no lo eran tanto. Hablaron de sus vidas, de sus aficiones, de sus romances e incluso del tiempo y, después, fueron a un burguer en el que Charlotte sólo comió patatas porque pensaba que delante de un tío no es bueno comer, siempre quedas mal cuando te manchas. Harry se rió ante esta teoría pero no consiguió hacerla cambiar de opinión, aunque sí consiguió que comiese tres bolsitas de patatas. Algo es algo. Y, jugando, riendo y haciendo el tonto terminaron compartiendo una patata, como el espagueti de la dama y el vagabundo, pero en patata, hasta que sus labios se rozaron y, cuando esto sucedió, aprovecharon para compartir más que un roce o un beso. Compartieron EL beso. No, cierto, no fue en el lugar más romántico del mundo pero siempre y cuando estés con quieres estar no importa dónde estés.
Y eso también lo sabían Audrey y Jeremy, que estaban en casa de la muchacha, pero no lo pasaban tan bien. Para qué negarlo, estaba celosa, pero no de cualquiera. Estaba celosa de Lane y éso se lo hizo saber a él.
-¿Qué tienes con ella?
Jeremy rió y la miró.
-¿Con Lane? La amistad más hermosa y fuerte del mundo.
-Ya... ¿y sólo eso?-preguntó Audrey insegura todavía.
Jeremy la miró medio enfadado y dijo:
-Sí. Pero, ¿adónde quieres llegar con todo esto?
-Pues quiero llegar a que el otro desaparecísteis hasta las cuatro de la mañana sin decir nada ni dar señales de vida, ahí quiero llegar. Parece que cuando estás con ella pasas de mí.
Jeremy no pudo evitar soltar una risita por lo ridículas que le sonaban sus palabras.
-Fue porque estaba mal y me necesitaba, a mí, su mejor amigo, ¿sabes? Y no es así, no paso de ti. Si pasase de ti no estaría discutiendo estas tonterías ahora mismo contigo. Y, por si lo has olvidado, Lane tiene novio y yo respeto eso ante todo.
Audrey se quedó en silencio un momento mientras Jeremy intentaba no enfadarse más con ella.
-Si no pasas de mí, entonces, quiero que elijas, Jeremy. Porque yo ya estoy harta.
Jeremy se descojonó todavía cabreado y de repente se puso serio como nadie.
-Sinceramente, no quieres que lo haga y no tienes ningún derecho a pedírmelo porque hasta ahora nadie habló de nada serio. Sólo nos liamos cinco veces contadas, lo sabes, ¿no?
Y se levantó indignado y salió de allí dando el portazo más fuerte que pudo, con el que casi tira la puerta. Audrey, en cambio, sacó una botella de champán, que era lo único que tenía, y celebró su gran cagada mientras las lágrimas de arrepentimiento caían cuando ya era demasiado tarde. 
Harry y Charlotte se lo estaban pasando de miedo, tan es así que terminaron en un baño -no uno del burguer-, de quién sabe qué bar o qué restaurante o qué establecimiento público, pero en ese baño hicieron cosas impuras y a la vez maravillosas. "En media hora de infierno toqué el cielo con las manos..." No les importó que su primera vez como... lo que fueran, fuese en un baño, porque les hizo felices. Fue la primera de muchas que vendrían y éso era lo mejor de todo. 
Lane y Dougie sonreían exhaustos y felizmente abrazados, después del mejor sexo de reconciliación que podrían haber tenido y, además, con la mejor banda sonora de todas: la de su pasión.
-Te quiero, Douglas- dijo Lane, sonriente, con la cabeza apoyada en su pecho.
Él la miró le dio un beso y sonrió.
-Yo a ti también, mi vida. Y, he de confesar que, cuando te oí llorar al otro lado del teléfono, se me saltaron las lágrimas. Pensé que no iba a poder decirte lo que te dije, pero cuando te vi aquí me hiciste la persona más feliz del mundo. Pensé que te había perdido por mi culpa y el mundo se me caía encima y que, poco a poco, me terminaría aplastando, recalcando que sin ti estoy muerto.
-Tú no morirás mientras yo viva para salvarte- contestó ella mientras, desnuda, trepaba por su cuerpo hasta llegar a la altura de sus labios y le plantaba un beso.
Audrey, mientras esto sucedía, ya se había terminado la botella de champán y salía de su casa con la intención de llegar viva hasta la casa de Jeremy para disculparse. Y, con varias heridas, pero viva, llegó y llamó al telefonillo.
-¿Sí?
-Ho-hola...¿qué tal? ¿Está Jeremy?- consiguió decir con mucha dificultad.
-Ehm... sí...
-Ah, vale... ¿me puedes abrir?, soy Audrey- interrumpió ella al que estaba hablando por el interfono que pasó de contestar y abrió directamente la puerta. 
Audrey subió, como pudo, las escaleras y llamó al timbre, pero se le olvidó soltar el botón y despertó a todos lo que estaban durmiendo dentro de la casa, es decir, a Joris, que se puso de una mala hostia tremenda y abrió la puerta con una cara de "morirás" que daban ganas de salir corriendo. Pero, como Audrey estaba borracha, no salió corriendo y volvió a preguntar por Jeremy. Joris, disgustado, la dejó pasar y llamó, gritando, a Jeremy mientras se iba a la cama para continuar durmiendo.
-¿Qué quieres, Audrey?- preguntó Jeremy con voz serena pero todavía enfadado.
-Decirte que lo siento y que he sido una tonta y que... no debería haber intentado hacerte elegir.
Jeremy no contestó y siguió mirándola fijamente. Estaba bastante enfadado.
-Ya sabes: los borrachos y los niños no mienten.
-Sí y tú tienes gran parte de las dos- contraatacó él. Sí, iba a ser más difícil de lo que pensaba la chica.
-Joder, Jeremy, lo siento. Sé que me he comportado como una niña pequeña pero es que estaba celosa de ella, no sé, ella es tan... espontánea... se lleva bien con todos y no le importa lo que digan los demás, es mucho más fácil para ella habituarse a un grupo nuevo de lo que lo es para mí. Cuando tú no estás me siento perdida, no sé con quién hablar, ni qué hacer, ni qué decir. Y, en parte, me enfadé por eso, porque se había ido mi punto de apoyo y me sentía perdida entre toda esa gente con la que mucha relación no tengo y, además, yo soy muy tímida y me cuesta... Y no sé... vuestra relación es muy bonita, ¿sabes? Os apoyáis entre vosotros, estáis juntos en todo, sin importar lo que sea, sois amigos de verdad y yo eso nunca lo he tenido con  nadie, ¿sabes? Nunca he tenido la misma confianza que tú tienes con Lane y, aunque me ha costado, me he dado cuenta de que sois los típicos amigos que podrían dormir desnudos uno al lado del otro y no pasaría nada entre vosotros, y eso me jodió más aún cuando me di cuenta. Pero tengo que aceptar que lo nuestro y lo vuestro son dos cosas diferentes y que, si tú estuvieses desnudo a mi lado en una cama, te follaría. Y eso es así. Así que lo siento, Jeremy, tenías toda la razón del mundo al enfadarte conmigo. Me he comportado como una estúpida. Perdóname, por favor.
Jeremy sonrío porque todo lo que había dicho sobre Lane y él era cierto, la quería mucho, pero jamás follaría con ella, para eso la prefería a Audrey. Se acercó a ella y, cuando sintió su aliento a alcohol, decidió que era mejor darle sólo un abrazo, con el que le decía que la perdonaba, que aún estaban a tiempo, que había que intentarlo otra vez. Una sonrisa invadió la cara de Audrey, que se conformó con estar entre los brazos de Jeremy y saber que, en uno de los sentidos, era sólo de ella y que sus manos sólo tocarían su cuerpo. Y, así, felices y juntos, durmieron abrazados en el sofá, con la luz nocturna entrando, fugitiva, por la ventana e iluminando sus cuerpos de miel.

sábado, 30 de abril de 2011

33.

33.
"I'll see you in my dreams..."

-¿Eso...eso qué quiere decir?- dijo ella, como pudo, entre sollozos. Se temía lo peor.
Hubo un largo silencio al otro lado de la línea. No podía ser fuerte si escuchaba a Lane llorar, se le partía el corazón pero finalmente dijo:
-Pues... que... tengo que dormir un poco más y pensarlo. Adiós, Lane.
Y colgó, sin más. Y Lane lloró, sin más. El rímel bajaba mezclado con sus saladas lágrimas dejando tras de sí un camino negro por el que su dolor bajaba lentamente. Respiró hondo e intentó calmarse. 
Llamó a Tom. No contestaba. Harry. Apagado. Danny. Un tono, dos, tres...
-¿Sí?- era su voz de recién levantado al otro lado de la línea.
-Da.. Dan, s-soy Lane- consiguió pronunciar ella.
-¡Ey! ¡EH! Espera... ¿estás llorando, Lane?
Se secó las lágrimas, como si él pudiese verla, y contestó:
-¡¿YO?! Puff... qué cosas dices, Danny.
-Lane, cariño, ¿qué te pasa?- preguntó Dan preocupado.
-Pues que Dougie y yo estamos mal y yo no puedo, Dan, no puedo.
-¿Cómo? ¿Qué ha pasado?
Lane se secó unas pequeñas lagrimitas que estaban a punto de caer y respondió:
-Que anoche me emborraché y Maxime se aprovechó y me besó y yo le mandé a la mierda y he llamado a Doug y se lo he contado y me ha dicho que tenía que pensar y... no sé.
-Joder... Pero, Lane, que no llores. No es tu culpa, ¿vale? Se lo va a pensar y no podrá no perdonarte...¿Qué vas a hacer?
Lane pensó un momento y después sonrió. 
-¿Me ayudas a hacer una cosa?
Danny sonrió complacido.
-Claro que sí, tontita.
-¡Guay!
Le contó todo y volvió a casa un poco mejor, aún así, necesitaba hablar con Jeremy, quien, para su suerte, estaba en el salón con Joris y Gaël cuando ella llegó a casa. Le vio y corrió hacia él, abrazándole lo más fuerte que pudo y susurrando en su oído: "Tengo cosas que contarte". Él, a su vez, sonrió y le preguntó:
-¿Aquí, con ellos, o hace falta que hablemos en privado?
Ella se encogió de hombros.
-Da igual, se terminarán enterando...
-¿De qué habláis?- dijo Joris, como siempre, enterándose de todo. A veces Lane pensaba que era incluso peor que Danny.
-¡Cuéntalo ya, Lane, por Dios!- dijo Jeremy impaciente.
-A ver, preparaos, ¿ya? Vale... pues, anoche Maxime me besó y ahora estoy mal con Dougie. ¡Ya he terminado!
-¡¿QUÉ?!- gritaron, flipando, los tres a la vez.
-Eso. Bueno, he pensado en algo para arreglarlo con Doug, me ayudará Danny, ¿quieres, Jeremy?
-No, no puedo. He quedado con Audrey hoy, vamos a su casa- contestó con cara de viciosillo pervertido.
-Ah... pásalo bien, ¡ladrón, bribón, semental!
Y pensó en Charlotte. Sí, era perfecto, así veía a Harry y terminaban lo que empezaron. Por lo que le mandó un mensaje que tuvo una respuesta afirmativa segundos más tarde.
Después de comer Charlotte y ella salieron a la calle y fueron juntas al aeropuerto donde cogieron un avión barato que iba a Berlín. Sí, le dijo que si hacía falta lo haría y no era mentira. Subieron al avión y durmieron durante la hora de viaje y, cuando llegaron, Danny estaba allí, esperándolas. Lane corrió y le abrazó, se le colgó del cuello y le rodeó la cintura con las piernas.
-Gracias, Danny. Te quiero, en serio- dijo ella sonriente mientras le lamía el moflete e intentaba descolgarse y salir corriendo, pero fue demasiado lenta; Danny la apretó más hacia sí y soltó una de sus sonoras carcajadas mientras le lamía todo el cuello y parte del moflete. Lane se rió asqueada y se secó en la camiseta de su amigo mientras Charlotte les miraba como si estuvieran locos.
-¿Llamo a Harry?- le susurró el pecoso al oído.
Lane asintió divertida, todavía colgada de su cuello, mientras él empezaba a andar y sacaba el móvil del pantalón. Charlotte caminaba a su lado y hablaba con su amiga mientras ésta trepaba como podía por el cuerpo de Danny hasta quedar sentada en sus hombros y, en el recorrido, casi le mete el pie en la boca.
-Harry, ve al hotel y espérame ahí. Es importante- dijo Danny al teléfono e inmediatamente después colgó.
-Bueno, Dan, ¿cómo hacemos lo de Doug? ¿Dónde está?- preguntó Lane impaciente tras unos minutos de silencio.
-A ver, mira, ahora él está por ahí con Tom. Entonces, se nos ha ocurrido a Tom y a mí, que podrías esperarle en la habitación cuando llegue y nosotros nos vamos a otra habitación, ¿vale? Tom me ha dicho que él ya tiene la llave de la otra habitación y yo me quedo con vosotras a esperar a que lleguen y, cuando estén en recepción, Tom me llama al móvil y nosotros nos vamos, ¿te parece?
Lane sonrió y contestó besando su mejilla. 
Subieron al coche y en el camino cantaron a voz en grito todas las canciones que se les ocurrieron y, cuando llegaron, Harry estaba sentado esperando. Cuando vio a Lane, sonrió de la manera más tierna con la que un amigo te puede mirar y demostrar las ganas que tenía de verte y la estrechó fuertemente entre sus brazos. Después saludó a Charlotte y se fueron los dos a dar un paseo y hacer sus cosas, dejando a Danny y Lane en la habitación del hotel.
-Bueno, pelirrojo, ¿qué hacemos? ¿Arreglamos la habitación de alguna manera?- preguntó ella mirándole desde la cama.
-Baja las persianas y ponle una porno- contestó entre risas y Lane, riendo también, le tiró un cojín a la cara.
-No hace falta, ¿no?- dijo ella arqueando las cejas.
-No, no creo.
Lane se levantó y fue a por su iPod. Buscó y buscó hasta que la encontró, era ésa, la canción que estaba escuchando cuando se chocó por primera vez con Dougie: First Dance de Never Shout Never. Conectó el iPod al equipo de música que había en la habitación y puso la canción en pausa.
-Ya está, perfecto. Cuando venga le doy al play- dijo la rubia satisfecha.
Justo en ese momento sonó el móvil de Danny. Compartieron una mirada de nervios y complicidad y después un pequeño abrazo y un beso en la mejilla.
-Suerte enana, me voy ya.
-Vale, gracias- contestó ella sentándose en la cama nerviosa. Esperó cinco minutos que le parecieron una hora larga e interminable, pero, cuando escuchó que la puerta se abría, se levantó de la cama, le dio al "play" y la canción empezó a sonar mientras Dougie, flipando, se acercaba lentamente a ella. No se creía que fuese ella la persona que estaba de pie en frente de él y, visto que él no decía nada, fue ella quien empezó a hablar:
-No he puesto esta canción porque sí, porque me guste, la he puesto porque es la que estaba escuchando la primera vez que te vi. Me acuerdo perfectamente que cuando se me cayó el móvil y te miré por primera vez lo primero que pensé fue que estabas buenísimo pero que tenía que parecer enfadada. A partir de ese momento me olvidé de que tenía novio, en lo único en que pensaba era en ti y aun ahora lo sigo haciendo. Y sólo quiero que sepas que he venido hasta aquí porque te dije que lo haría y porque no pienso perderte sin luchar primero. Yo... no correspondí ese beso, Doug, la borrachera no me hace olvidar a la persona que más quiero en el mundo. Perdóname.
Dougie la miró fijo a los ojos y salvó la distancia que había entre ellos con un beso romántico y apasionado, de esos que sólo daba él. De esos que los dos tanto echaban de menos. Y, así, una noche más, su amor volvió a sellarse bajo las mantas de una cama recién estrenada que presenció el deseo, la pasión, el amor y el fuego de dos cuerpos que quemaban más que el sol.

martes, 12 de abril de 2011

32.

Lo siento!!!! He estado un poco down y estudiando, no tuve tiempo! :S pero bueno..  
Gracias por leer y tal.. Un besazo a todaass!! :) Se os quiereeeeeeeeeeeeeeeeeee!!! :3

sábado, 2 de abril de 2011

31.

31.
"I wanna hold you"


A las cuatro de la mañana aproximadamente con las manos en la boca para que no se escuchasen sus risas y, con las manos tapando tímidamente sus risas tontas, se fueron cada uno a su habitación. Cayeron rendidos, bueno, Jeremy lo intentó, porque cuando hacía media hora que se había dormido Maxime entró en la habitación y le despertó.
-Y tú con Lane, ¿qué?
Jeremy se frotó los ojos con asombro y mucho sueño e hizo un intento de hablar y mirarle sin despertar a Joris. 
-¿Eh?
-¿Eso es todo lo que vas a decir?-contestó él amenazante.
-Eh...sí, eso creo...
-Venga, Jeremy, no te hagas el tonto.
-No me hago el tonto, pero estoy sobadísimo y no me gusta que me hablen así de gilipolleces sin sentido a mitad de la noche.
Maxime le miró, miró al suelo y de nuevo a él.
-Ya... ¿y por qué habéis estado todo el día juntos y habéis vuelto a las 4 de la mañana?
Jeremy se frotó nuevamente los ojos y le dio una colleja.
-¿Quizás porque somos mejores amigos y me necesitaba? Además... ¿qué más te da si ella tiene novio?
Maxime se pasó la mano por la cara y miró hacia otro lado.
-¡OH!-Jeremy no pudo contenerse y gritó, despertando a Joris, luego añadió-: ¡Te gusta Lane!
-Joder, tíos... ¡qué manera de despertar a la gente!
-Mira, ya has despertado a Joris...¡JODER!
Joris y Jeremy se miraron y rieron.
-Así que te gustan las comprometidas, ¿eh?-dijo Joris sonriendo.
-Sí, vale me gusta Lane, pero no digáis nada, tíos.
-Vale, de todas formas no tienes posibilidades con ella. Te lo dice Jeremy; olvídala.
Jeremy y Joris se volvieron a dormir y Maxime, pensativo, salió de la habitación en silencio. Así, la noche pasó tranquila en París, mientras en Alemania los chicos se dedicaban principalmente a dormir, excepto Dougie, al que le costó especialmente conciliar el sueño y se levantó de la cama, se asomó a la ventana y vio una única estrella brillando en el cielo, una única estrella que brillaba más intensamente que las otras poquísimas que se veían a su alrededor, una estrella que le recordó a Lane y a su intenso carácter, a ella y a su brillante pelo, a su brillante hermosura. Consiguió sonreír y se durmió plácidamente con la sonrisa todavía en su rostro.

Al día siguiente, por la tarde, se reunieron todos al completo y salieron a dar un paseo para luego ir a una discoteca, la primera desde que habían llegado a París, por lo que Sophie y Lane estaban muy emocionadas y tenían las expectativas bastante altas y cuando volvieron a casa estaban casi todos borrachos, Lane la que más y Maxime se ofreció a acompañarla al cuarto. La cogió por la cintura y puso el brazo de la chica alrededor de su cuello, mientras ella murmuraba:
-¿Sabes qué? Te quiero, amigo. ¿Eres mi amigo? Yo tengo muchos amigos mira, Sophie, Jeremy, Danny, Sophie, Harry, Jeremy, Danny, Sophie... espera, ¿he dicho a Sophie? Vale, empiezo, Sophie, Danny, Jeremy, Tom, Tom, Tom, no Tom ya lo he dicho, Ally, Sophie...
-Vale, sí, Lane, soy  tu amigo, venga, túmbate en la cama, que es hora de dormir.
Lane le miró y empezó a reírse descontroladamente, acto seguido dijo:
-Vale, papi, ¿me lees un cuento antes?
Maxime se sentó en la cama, a su lado, y le quitó las zapatillas y los calcetines, luego la tapó con la manta y, cuando la pilló desprevenida, le dio un beso, fugaz, con sentimientos que ella no entendería porque estaba borracha, pero sí entendía que quería a Doug.
-¿Qué haces? ¡Ya no eres mi amigo! Vete, NO AMIGO. Tengo novio..., ¿VALE?
Y rompió a llorar como un niño pequeño, así de repente, y Maxime, sin saber exactamente qué hacer, le secó las lágrimas, le besó la mejilla y se marchó de allí, dejando a Lane completamente dormida. Probablemente al despertar los sueños de después de la borrachera se llevasen el recuerdo de ese beso pero eso sólo lo sabría durmiendo y dejándose llevar por el deseo de encontrarse a Dougie en sus sueños más profundos.


"Meet me in the morning when you wake up..., Meet me in the morning then you wake up."


Bueno, aqui os dejo un capitulillo mas, lo siento por haber tardado tanto, pero es que no estaba de animo para nada... :s
Espero que os guste! :)
Un beso a todas!! :D