domingo, 15 de mayo de 2011

35.

35.
"Sun is setting in the sky".


A la mañana siguiente Lane y Charlotte salieron con los chicos. Danny abrazó a Lane y a Dougie por los hombros y, sonriente, dijo:
-Bueno, Dougie, ¿folla bien la rubia?
Lane se rió y le golpeó el brazo.
-Algún día quizá lo compruebes por ti mismo.
-¡Eh, eh, eh! Que Danny es mío- dijo Dougie fingiendo estar ofendido.
-No os preocupéis, hay Danny para todos...
Lane se rió y se fue negando con la cabeza, mientras Dougie y Danny se abrazaban de manera muy gay y el primero le contaba todos los detalles guarros de la noche anterior. Lane lo sabía por las risas de crío que soltaban de vez en cuando. La edad del pavo no termina nunca (u.u') 
Se acercó sigilosamente y le puso las manos en los ojos a Tom, que escuchaba "Ghostbusters" con el iPhone.
-¡Enanaaaaa!- adivinó él sonriente.
-¡Sí!- dijo ella mientras se ponía a su lado y le cogía la grande y suave mano.
-¡Cuidado con lo que haces chaval, que es mía!- se escuchó a Dougie por detrás.
Lane le sacó la lengua y contestó:
-¡Cuidado con lo que haces con Danny, que es mío!
Danny le guiñó un ojo y sonrió seductoramente, mientras el enano le daba una colleja y se enzarzaban en una "pelea" muy... muy... dejémoslo en pelea. Sin más.
-Bueeeeno... Después del paréntesis, ¿qué tal andas, peque?- preguntó cariñosamente y con una sonrisa de las suyas, las de Tom, ésas que te alegran el día.
-Pues, sinceramente, no me había dado cuenta hasta ahora de lo mucho que os echaba de menos... Quiero volver a Londres con vosotros y ver vuestros getos todos los días de la semana, ¡jooo! ¿Cuánto os queda de gira todavía?
Tom miró al cielo pensativo y segundos después contestó:
-Un meseciño, creo. Sí, más o menos eso. ¡Joder! Qué lento pasa el tiempo cuando quieres que se esfume, en serio. Quiero ver a Gio, me mata no poder escaparme para verla y volver por la noche con vosotros a casa. ¡Era tan diver...!
Y, una vez más, el rubio tenía razón. Siempre es así, cuando queremos que el tiempo vuelve cada hora, cada minuto, cada segundo se hacen eternos. Sin embargo, cuando queremos que el tiempo para cada hora, cada minuto, cada segundo parecen desaparecer instantáneamente en el aire y no regresar jamás. Cuando estamos con la persona o personas con las que queremos estar el tiempo, tan cabrón como siempre, te roba cada instante, como puede, y lo único que te deja es un recuerdo, bonito o triste, y la luz de un nuevo día. Y así es siempre. El tiempo pasó volando y llegó el momento de la despedida. Lágrimas y más lágrimas, tristes abrazos y sonrisas melancólicas. Se despidieron uno por uno y el último fue Harry, que la levantó y la hizo dar vueltas en el aire.
-Te quiero enana. Nos vemos en un mes.
Ella sonrió y les miró de nuevo. No pudo resistirse, corrió y abrazó a su nene, y se besaron apasionadamente, como nunca, como siempre.


Y ese mes pasó, lentamente, pero pasó. Llegó la hora de volver a Londres, y con mucha alegría. 
A las dos amigas se unieron Jeremy, Audrey y Charlotte. Pero Lane tenía la intuición de que vería a los otros pronto, muy pronto. Y, a última hora, Maxime tocó la puerta. Las chicas estaban haciendo las maletas y escuchando música, hasta que él llegó y Sophie se marchó. Fue como un relevo, en cuanto ésta abandonó la habitación, él se acercó a la rubia y se sentó en la cama. 
Se frotó las manos contra las rodillas y resopló nervioso.
-Lane, yo... quería despedirme y pedirte que me perdones. Ha pasado casi un mes y... no quiero que te vayas todavía enfadada. Por favor, estoy muuuuuuuuuuuuuy arrepentido.
Lane sonrió, asintió y le abrazó amistosamente. Cuando es la hora, es la hora, y entonces era la hora de perdonarle y seguir adelante rumbo a Londres con los chicos.
Todo acaba, el tiempo pasa y era hora de volver a empezar en Londres, seguir con su vida anterior, con su gente anterior y su amor anterior. Y ahora sentía como... como que una parte de ella, de su corazón, echaba de menos París. Tonterías, pensó, y con una sonrisa en la cara volvía a Londres con sus amigos a su lado y su novio esperando volver a verla, tenerla entre sus brazos y respirar su dulce aroma después de una noche de sexo, drogas y rock and roll.


"El valor para marcharse, el miedo a llegar".

domingo, 1 de mayo de 2011

34.

Aquí estoy de nuevo, demasiado pronto por culpa de Maria, que me obliga a escribir... D: La odio...Sabelo!
Este para Karol, que ya son 20 añaacoss!!! x) Tequieroo! :D

34.
"We used to kiss all night".


Mientras en el hotel Dougie y Lane hacían más que las paces, en la calle, Harry y Charlotte habían pasado toda la tarde hablando de cosas interesantes y de otras que no lo eran tanto. Hablaron de sus vidas, de sus aficiones, de sus romances e incluso del tiempo y, después, fueron a un burguer en el que Charlotte sólo comió patatas porque pensaba que delante de un tío no es bueno comer, siempre quedas mal cuando te manchas. Harry se rió ante esta teoría pero no consiguió hacerla cambiar de opinión, aunque sí consiguió que comiese tres bolsitas de patatas. Algo es algo. Y, jugando, riendo y haciendo el tonto terminaron compartiendo una patata, como el espagueti de la dama y el vagabundo, pero en patata, hasta que sus labios se rozaron y, cuando esto sucedió, aprovecharon para compartir más que un roce o un beso. Compartieron EL beso. No, cierto, no fue en el lugar más romántico del mundo pero siempre y cuando estés con quieres estar no importa dónde estés.
Y eso también lo sabían Audrey y Jeremy, que estaban en casa de la muchacha, pero no lo pasaban tan bien. Para qué negarlo, estaba celosa, pero no de cualquiera. Estaba celosa de Lane y éso se lo hizo saber a él.
-¿Qué tienes con ella?
Jeremy rió y la miró.
-¿Con Lane? La amistad más hermosa y fuerte del mundo.
-Ya... ¿y sólo eso?-preguntó Audrey insegura todavía.
Jeremy la miró medio enfadado y dijo:
-Sí. Pero, ¿adónde quieres llegar con todo esto?
-Pues quiero llegar a que el otro desaparecísteis hasta las cuatro de la mañana sin decir nada ni dar señales de vida, ahí quiero llegar. Parece que cuando estás con ella pasas de mí.
Jeremy no pudo evitar soltar una risita por lo ridículas que le sonaban sus palabras.
-Fue porque estaba mal y me necesitaba, a mí, su mejor amigo, ¿sabes? Y no es así, no paso de ti. Si pasase de ti no estaría discutiendo estas tonterías ahora mismo contigo. Y, por si lo has olvidado, Lane tiene novio y yo respeto eso ante todo.
Audrey se quedó en silencio un momento mientras Jeremy intentaba no enfadarse más con ella.
-Si no pasas de mí, entonces, quiero que elijas, Jeremy. Porque yo ya estoy harta.
Jeremy se descojonó todavía cabreado y de repente se puso serio como nadie.
-Sinceramente, no quieres que lo haga y no tienes ningún derecho a pedírmelo porque hasta ahora nadie habló de nada serio. Sólo nos liamos cinco veces contadas, lo sabes, ¿no?
Y se levantó indignado y salió de allí dando el portazo más fuerte que pudo, con el que casi tira la puerta. Audrey, en cambio, sacó una botella de champán, que era lo único que tenía, y celebró su gran cagada mientras las lágrimas de arrepentimiento caían cuando ya era demasiado tarde. 
Harry y Charlotte se lo estaban pasando de miedo, tan es así que terminaron en un baño -no uno del burguer-, de quién sabe qué bar o qué restaurante o qué establecimiento público, pero en ese baño hicieron cosas impuras y a la vez maravillosas. "En media hora de infierno toqué el cielo con las manos..." No les importó que su primera vez como... lo que fueran, fuese en un baño, porque les hizo felices. Fue la primera de muchas que vendrían y éso era lo mejor de todo. 
Lane y Dougie sonreían exhaustos y felizmente abrazados, después del mejor sexo de reconciliación que podrían haber tenido y, además, con la mejor banda sonora de todas: la de su pasión.
-Te quiero, Douglas- dijo Lane, sonriente, con la cabeza apoyada en su pecho.
Él la miró le dio un beso y sonrió.
-Yo a ti también, mi vida. Y, he de confesar que, cuando te oí llorar al otro lado del teléfono, se me saltaron las lágrimas. Pensé que no iba a poder decirte lo que te dije, pero cuando te vi aquí me hiciste la persona más feliz del mundo. Pensé que te había perdido por mi culpa y el mundo se me caía encima y que, poco a poco, me terminaría aplastando, recalcando que sin ti estoy muerto.
-Tú no morirás mientras yo viva para salvarte- contestó ella mientras, desnuda, trepaba por su cuerpo hasta llegar a la altura de sus labios y le plantaba un beso.
Audrey, mientras esto sucedía, ya se había terminado la botella de champán y salía de su casa con la intención de llegar viva hasta la casa de Jeremy para disculparse. Y, con varias heridas, pero viva, llegó y llamó al telefonillo.
-¿Sí?
-Ho-hola...¿qué tal? ¿Está Jeremy?- consiguió decir con mucha dificultad.
-Ehm... sí...
-Ah, vale... ¿me puedes abrir?, soy Audrey- interrumpió ella al que estaba hablando por el interfono que pasó de contestar y abrió directamente la puerta. 
Audrey subió, como pudo, las escaleras y llamó al timbre, pero se le olvidó soltar el botón y despertó a todos lo que estaban durmiendo dentro de la casa, es decir, a Joris, que se puso de una mala hostia tremenda y abrió la puerta con una cara de "morirás" que daban ganas de salir corriendo. Pero, como Audrey estaba borracha, no salió corriendo y volvió a preguntar por Jeremy. Joris, disgustado, la dejó pasar y llamó, gritando, a Jeremy mientras se iba a la cama para continuar durmiendo.
-¿Qué quieres, Audrey?- preguntó Jeremy con voz serena pero todavía enfadado.
-Decirte que lo siento y que he sido una tonta y que... no debería haber intentado hacerte elegir.
Jeremy no contestó y siguió mirándola fijamente. Estaba bastante enfadado.
-Ya sabes: los borrachos y los niños no mienten.
-Sí y tú tienes gran parte de las dos- contraatacó él. Sí, iba a ser más difícil de lo que pensaba la chica.
-Joder, Jeremy, lo siento. Sé que me he comportado como una niña pequeña pero es que estaba celosa de ella, no sé, ella es tan... espontánea... se lleva bien con todos y no le importa lo que digan los demás, es mucho más fácil para ella habituarse a un grupo nuevo de lo que lo es para mí. Cuando tú no estás me siento perdida, no sé con quién hablar, ni qué hacer, ni qué decir. Y, en parte, me enfadé por eso, porque se había ido mi punto de apoyo y me sentía perdida entre toda esa gente con la que mucha relación no tengo y, además, yo soy muy tímida y me cuesta... Y no sé... vuestra relación es muy bonita, ¿sabes? Os apoyáis entre vosotros, estáis juntos en todo, sin importar lo que sea, sois amigos de verdad y yo eso nunca lo he tenido con  nadie, ¿sabes? Nunca he tenido la misma confianza que tú tienes con Lane y, aunque me ha costado, me he dado cuenta de que sois los típicos amigos que podrían dormir desnudos uno al lado del otro y no pasaría nada entre vosotros, y eso me jodió más aún cuando me di cuenta. Pero tengo que aceptar que lo nuestro y lo vuestro son dos cosas diferentes y que, si tú estuvieses desnudo a mi lado en una cama, te follaría. Y eso es así. Así que lo siento, Jeremy, tenías toda la razón del mundo al enfadarte conmigo. Me he comportado como una estúpida. Perdóname, por favor.
Jeremy sonrío porque todo lo que había dicho sobre Lane y él era cierto, la quería mucho, pero jamás follaría con ella, para eso la prefería a Audrey. Se acercó a ella y, cuando sintió su aliento a alcohol, decidió que era mejor darle sólo un abrazo, con el que le decía que la perdonaba, que aún estaban a tiempo, que había que intentarlo otra vez. Una sonrisa invadió la cara de Audrey, que se conformó con estar entre los brazos de Jeremy y saber que, en uno de los sentidos, era sólo de ella y que sus manos sólo tocarían su cuerpo. Y, así, felices y juntos, durmieron abrazados en el sofá, con la luz nocturna entrando, fugitiva, por la ventana e iluminando sus cuerpos de miel.

sábado, 30 de abril de 2011

33.

33.
"I'll see you in my dreams..."

-¿Eso...eso qué quiere decir?- dijo ella, como pudo, entre sollozos. Se temía lo peor.
Hubo un largo silencio al otro lado de la línea. No podía ser fuerte si escuchaba a Lane llorar, se le partía el corazón pero finalmente dijo:
-Pues... que... tengo que dormir un poco más y pensarlo. Adiós, Lane.
Y colgó, sin más. Y Lane lloró, sin más. El rímel bajaba mezclado con sus saladas lágrimas dejando tras de sí un camino negro por el que su dolor bajaba lentamente. Respiró hondo e intentó calmarse. 
Llamó a Tom. No contestaba. Harry. Apagado. Danny. Un tono, dos, tres...
-¿Sí?- era su voz de recién levantado al otro lado de la línea.
-Da.. Dan, s-soy Lane- consiguió pronunciar ella.
-¡Ey! ¡EH! Espera... ¿estás llorando, Lane?
Se secó las lágrimas, como si él pudiese verla, y contestó:
-¡¿YO?! Puff... qué cosas dices, Danny.
-Lane, cariño, ¿qué te pasa?- preguntó Dan preocupado.
-Pues que Dougie y yo estamos mal y yo no puedo, Dan, no puedo.
-¿Cómo? ¿Qué ha pasado?
Lane se secó unas pequeñas lagrimitas que estaban a punto de caer y respondió:
-Que anoche me emborraché y Maxime se aprovechó y me besó y yo le mandé a la mierda y he llamado a Doug y se lo he contado y me ha dicho que tenía que pensar y... no sé.
-Joder... Pero, Lane, que no llores. No es tu culpa, ¿vale? Se lo va a pensar y no podrá no perdonarte...¿Qué vas a hacer?
Lane pensó un momento y después sonrió. 
-¿Me ayudas a hacer una cosa?
Danny sonrió complacido.
-Claro que sí, tontita.
-¡Guay!
Le contó todo y volvió a casa un poco mejor, aún así, necesitaba hablar con Jeremy, quien, para su suerte, estaba en el salón con Joris y Gaël cuando ella llegó a casa. Le vio y corrió hacia él, abrazándole lo más fuerte que pudo y susurrando en su oído: "Tengo cosas que contarte". Él, a su vez, sonrió y le preguntó:
-¿Aquí, con ellos, o hace falta que hablemos en privado?
Ella se encogió de hombros.
-Da igual, se terminarán enterando...
-¿De qué habláis?- dijo Joris, como siempre, enterándose de todo. A veces Lane pensaba que era incluso peor que Danny.
-¡Cuéntalo ya, Lane, por Dios!- dijo Jeremy impaciente.
-A ver, preparaos, ¿ya? Vale... pues, anoche Maxime me besó y ahora estoy mal con Dougie. ¡Ya he terminado!
-¡¿QUÉ?!- gritaron, flipando, los tres a la vez.
-Eso. Bueno, he pensado en algo para arreglarlo con Doug, me ayudará Danny, ¿quieres, Jeremy?
-No, no puedo. He quedado con Audrey hoy, vamos a su casa- contestó con cara de viciosillo pervertido.
-Ah... pásalo bien, ¡ladrón, bribón, semental!
Y pensó en Charlotte. Sí, era perfecto, así veía a Harry y terminaban lo que empezaron. Por lo que le mandó un mensaje que tuvo una respuesta afirmativa segundos más tarde.
Después de comer Charlotte y ella salieron a la calle y fueron juntas al aeropuerto donde cogieron un avión barato que iba a Berlín. Sí, le dijo que si hacía falta lo haría y no era mentira. Subieron al avión y durmieron durante la hora de viaje y, cuando llegaron, Danny estaba allí, esperándolas. Lane corrió y le abrazó, se le colgó del cuello y le rodeó la cintura con las piernas.
-Gracias, Danny. Te quiero, en serio- dijo ella sonriente mientras le lamía el moflete e intentaba descolgarse y salir corriendo, pero fue demasiado lenta; Danny la apretó más hacia sí y soltó una de sus sonoras carcajadas mientras le lamía todo el cuello y parte del moflete. Lane se rió asqueada y se secó en la camiseta de su amigo mientras Charlotte les miraba como si estuvieran locos.
-¿Llamo a Harry?- le susurró el pecoso al oído.
Lane asintió divertida, todavía colgada de su cuello, mientras él empezaba a andar y sacaba el móvil del pantalón. Charlotte caminaba a su lado y hablaba con su amiga mientras ésta trepaba como podía por el cuerpo de Danny hasta quedar sentada en sus hombros y, en el recorrido, casi le mete el pie en la boca.
-Harry, ve al hotel y espérame ahí. Es importante- dijo Danny al teléfono e inmediatamente después colgó.
-Bueno, Dan, ¿cómo hacemos lo de Doug? ¿Dónde está?- preguntó Lane impaciente tras unos minutos de silencio.
-A ver, mira, ahora él está por ahí con Tom. Entonces, se nos ha ocurrido a Tom y a mí, que podrías esperarle en la habitación cuando llegue y nosotros nos vamos a otra habitación, ¿vale? Tom me ha dicho que él ya tiene la llave de la otra habitación y yo me quedo con vosotras a esperar a que lleguen y, cuando estén en recepción, Tom me llama al móvil y nosotros nos vamos, ¿te parece?
Lane sonrió y contestó besando su mejilla. 
Subieron al coche y en el camino cantaron a voz en grito todas las canciones que se les ocurrieron y, cuando llegaron, Harry estaba sentado esperando. Cuando vio a Lane, sonrió de la manera más tierna con la que un amigo te puede mirar y demostrar las ganas que tenía de verte y la estrechó fuertemente entre sus brazos. Después saludó a Charlotte y se fueron los dos a dar un paseo y hacer sus cosas, dejando a Danny y Lane en la habitación del hotel.
-Bueno, pelirrojo, ¿qué hacemos? ¿Arreglamos la habitación de alguna manera?- preguntó ella mirándole desde la cama.
-Baja las persianas y ponle una porno- contestó entre risas y Lane, riendo también, le tiró un cojín a la cara.
-No hace falta, ¿no?- dijo ella arqueando las cejas.
-No, no creo.
Lane se levantó y fue a por su iPod. Buscó y buscó hasta que la encontró, era ésa, la canción que estaba escuchando cuando se chocó por primera vez con Dougie: First Dance de Never Shout Never. Conectó el iPod al equipo de música que había en la habitación y puso la canción en pausa.
-Ya está, perfecto. Cuando venga le doy al play- dijo la rubia satisfecha.
Justo en ese momento sonó el móvil de Danny. Compartieron una mirada de nervios y complicidad y después un pequeño abrazo y un beso en la mejilla.
-Suerte enana, me voy ya.
-Vale, gracias- contestó ella sentándose en la cama nerviosa. Esperó cinco minutos que le parecieron una hora larga e interminable, pero, cuando escuchó que la puerta se abría, se levantó de la cama, le dio al "play" y la canción empezó a sonar mientras Dougie, flipando, se acercaba lentamente a ella. No se creía que fuese ella la persona que estaba de pie en frente de él y, visto que él no decía nada, fue ella quien empezó a hablar:
-No he puesto esta canción porque sí, porque me guste, la he puesto porque es la que estaba escuchando la primera vez que te vi. Me acuerdo perfectamente que cuando se me cayó el móvil y te miré por primera vez lo primero que pensé fue que estabas buenísimo pero que tenía que parecer enfadada. A partir de ese momento me olvidé de que tenía novio, en lo único en que pensaba era en ti y aun ahora lo sigo haciendo. Y sólo quiero que sepas que he venido hasta aquí porque te dije que lo haría y porque no pienso perderte sin luchar primero. Yo... no correspondí ese beso, Doug, la borrachera no me hace olvidar a la persona que más quiero en el mundo. Perdóname.
Dougie la miró fijo a los ojos y salvó la distancia que había entre ellos con un beso romántico y apasionado, de esos que sólo daba él. De esos que los dos tanto echaban de menos. Y, así, una noche más, su amor volvió a sellarse bajo las mantas de una cama recién estrenada que presenció el deseo, la pasión, el amor y el fuego de dos cuerpos que quemaban más que el sol.

martes, 12 de abril de 2011

32.

Lo siento!!!! He estado un poco down y estudiando, no tuve tiempo! :S pero bueno..  
Gracias por leer y tal.. Un besazo a todaass!! :) Se os quiereeeeeeeeeeeeeeeeeee!!! :3

sábado, 2 de abril de 2011

31.

31.
"I wanna hold you"


A las cuatro de la mañana aproximadamente con las manos en la boca para que no se escuchasen sus risas y, con las manos tapando tímidamente sus risas tontas, se fueron cada uno a su habitación. Cayeron rendidos, bueno, Jeremy lo intentó, porque cuando hacía media hora que se había dormido Maxime entró en la habitación y le despertó.
-Y tú con Lane, ¿qué?
Jeremy se frotó los ojos con asombro y mucho sueño e hizo un intento de hablar y mirarle sin despertar a Joris. 
-¿Eh?
-¿Eso es todo lo que vas a decir?-contestó él amenazante.
-Eh...sí, eso creo...
-Venga, Jeremy, no te hagas el tonto.
-No me hago el tonto, pero estoy sobadísimo y no me gusta que me hablen así de gilipolleces sin sentido a mitad de la noche.
Maxime le miró, miró al suelo y de nuevo a él.
-Ya... ¿y por qué habéis estado todo el día juntos y habéis vuelto a las 4 de la mañana?
Jeremy se frotó nuevamente los ojos y le dio una colleja.
-¿Quizás porque somos mejores amigos y me necesitaba? Además... ¿qué más te da si ella tiene novio?
Maxime se pasó la mano por la cara y miró hacia otro lado.
-¡OH!-Jeremy no pudo contenerse y gritó, despertando a Joris, luego añadió-: ¡Te gusta Lane!
-Joder, tíos... ¡qué manera de despertar a la gente!
-Mira, ya has despertado a Joris...¡JODER!
Joris y Jeremy se miraron y rieron.
-Así que te gustan las comprometidas, ¿eh?-dijo Joris sonriendo.
-Sí, vale me gusta Lane, pero no digáis nada, tíos.
-Vale, de todas formas no tienes posibilidades con ella. Te lo dice Jeremy; olvídala.
Jeremy y Joris se volvieron a dormir y Maxime, pensativo, salió de la habitación en silencio. Así, la noche pasó tranquila en París, mientras en Alemania los chicos se dedicaban principalmente a dormir, excepto Dougie, al que le costó especialmente conciliar el sueño y se levantó de la cama, se asomó a la ventana y vio una única estrella brillando en el cielo, una única estrella que brillaba más intensamente que las otras poquísimas que se veían a su alrededor, una estrella que le recordó a Lane y a su intenso carácter, a ella y a su brillante pelo, a su brillante hermosura. Consiguió sonreír y se durmió plácidamente con la sonrisa todavía en su rostro.

Al día siguiente, por la tarde, se reunieron todos al completo y salieron a dar un paseo para luego ir a una discoteca, la primera desde que habían llegado a París, por lo que Sophie y Lane estaban muy emocionadas y tenían las expectativas bastante altas y cuando volvieron a casa estaban casi todos borrachos, Lane la que más y Maxime se ofreció a acompañarla al cuarto. La cogió por la cintura y puso el brazo de la chica alrededor de su cuello, mientras ella murmuraba:
-¿Sabes qué? Te quiero, amigo. ¿Eres mi amigo? Yo tengo muchos amigos mira, Sophie, Jeremy, Danny, Sophie, Harry, Jeremy, Danny, Sophie... espera, ¿he dicho a Sophie? Vale, empiezo, Sophie, Danny, Jeremy, Tom, Tom, Tom, no Tom ya lo he dicho, Ally, Sophie...
-Vale, sí, Lane, soy  tu amigo, venga, túmbate en la cama, que es hora de dormir.
Lane le miró y empezó a reírse descontroladamente, acto seguido dijo:
-Vale, papi, ¿me lees un cuento antes?
Maxime se sentó en la cama, a su lado, y le quitó las zapatillas y los calcetines, luego la tapó con la manta y, cuando la pilló desprevenida, le dio un beso, fugaz, con sentimientos que ella no entendería porque estaba borracha, pero sí entendía que quería a Doug.
-¿Qué haces? ¡Ya no eres mi amigo! Vete, NO AMIGO. Tengo novio..., ¿VALE?
Y rompió a llorar como un niño pequeño, así de repente, y Maxime, sin saber exactamente qué hacer, le secó las lágrimas, le besó la mejilla y se marchó de allí, dejando a Lane completamente dormida. Probablemente al despertar los sueños de después de la borrachera se llevasen el recuerdo de ese beso pero eso sólo lo sabría durmiendo y dejándose llevar por el deseo de encontrarse a Dougie en sus sueños más profundos.


"Meet me in the morning when you wake up..., Meet me in the morning then you wake up."


Bueno, aqui os dejo un capitulillo mas, lo siento por haber tardado tanto, pero es que no estaba de animo para nada... :s
Espero que os guste! :)
Un beso a todas!! :D

sábado, 26 de febrero de 2011

30.

30.
"I just can't get enough".


Sí, era cierto, nadie lo podía negar. Había sido la mejor noche de todas las que podrían haber imaginado para un reencuentro. Pero todo lo que empieza, acaba, y ésta noche no iba a ser diferente. 
Lane durmió junto a Dougie en su habitación de hotel, apoyada en su pecho y con la mano de éste en su cabello.
Danny y Sophie pasaron la noche en la habitación de Jeremy, impidiendo dormir a Joris, Gäel y Maxime.
Jeremy y Audrey, en cambio, pasearon por las calles parisinas toda la noche y terminaron en un banco del "Champ de Mars"; ella tumbada en las piernas de Jeremy y él acariciando su vientre, durmiendo plácidamente.
Charlotte y Harry no lo pasaron tan bien aquella noche, pero ya se habían intercambiado teléfonos y habían hablado gran parte de la noche. 
A la mañana siguiente Lane se despertó casi al alba y, apoyada en un codo, miró a Dougie que dormía tumbado a su lado. Le besó suavemente y le miró abrir los ojos y sonreír pícaramente.
-Con que es eso lo que quieres, ¿eh?
Ella asintió sonriendo y le volvió a besar. Y, así, hicieron el amor al tiempo que los primeros rayos del sol se colaban por la ventana e iluminaban sus sonrisas, sus cuerpos desnudos, su amor. Después se ducharon y salieron a pasear al alba, antes de que se tuvieran que ir. Eran las seis menos cuarto de la mañana y estaban en la calle, cogidos de la mano. Desayunaron crêpes en la terraza de un bar y bebieron capuccinos con mucha nata. Pasaron juntos toda la mañana, hasta que Dougie se tuvo que volver a marchar. 
Lane lloró por las noches durante días, mientras Charlotte, Audrey y Sophie dormitaban y se comían el coco pensando qué hacer para calmar su triste corazoncito, pero por las tardes, cuando salían todos juntos, ella hacía como si no pasase nada, intentaba incluso ocultárselo a Jeremy. Pero sabía que eso era imposible, así que al segundo día, cuando se rindió, se lo contó. Él, triste por su sufrimiento, la abrazó fuertemente y se la llevó lejos de todos, la miró fijo a los ojos y le dijo sonriendo: 
-Éste es nuestro día.
Ella le devolvió la sonrisa, se secó las lágrimas y le abrazó por la cintura. Para cuando los demás se dieron cuenta de su ausencia ya e<<<<<<<<ra demasiado tarde, ellos ya estaban lejos de allí, corriendo por las calles de París. Sólo Jeremy podía hacer eso, hacerla sonreír tan fácilmente. Hacerle pensar que todo estaba bien, aunque en realidad su mundo se caía a cachos. Sólo podía hacerla sentir grande, alguien. Sólo Jeremy la hacía sentir importante. Era amistad. Una amistad de las que no se rompen ni se desgastan, de las que duran, de las que nunca mueren. Era amor. Un amor de hermanos, un amor de ésos que no quedan, de los que no se ven todos los días. Eran sonrisas. Unas sonrisas de esas que no se borran, de las que nadie sabe sacar. Eran miradas. Unas miradas de ésas que lo dicen todo, de las que significan mucho, de las que te llegan al corazón. Eran ellos. Eran Jeremy y Lane. Eran amigos. 
Vieron juntos a parejas besarse, a gente llorar, a otros reír y a muchos comer. Y rieron, y sacaron el móvil y pusieron caras imbéciles, y volvieron a reír, y se olvidaron del resto del mundo, y no pensaron en el tiempo, en las horas, en el día o en la noche, sólo pensaron en ellos, en que se querían. Hablaron, se abrazaron, cantaron, se miraron y se tiraron comida a la cara. Se refugiaron de la lluvia y recorrieron calles hermosas. Fue un día perfecto porque sólo estaban ellos, porque no había nadie más, porque no pensaron en sus penas, miedos o movidas. Fue un paseo de los que te deja exhausto pero que te hace reír. Fue un día especial con tu mejor amigo. Fue inolvidable. 
Eran como dos locos entre la multitud. 
Cuando miraron al cielo ya era de noche, pero no les importó, no les impidió seguir con su camino. 


"Y nos dieron las diez y las once, las doce y la una y las dos y las tres y desnudos al amanecer nos encontró la luna."

sábado, 5 de febrero de 2011

29.

29.
"You're listening to the sound of my breaking heart".


Dougie's POV


No podía estar más feliz. Al fin, había llegado el momento del reencuentro. La vería de nuevo, sería genial.
Hacía mucho que no me sentía tan bien y los chicos se habían dado cuenta. Ya habíamos planeado sorprender a Lane, ya que lo más seguro era que no se hubiese enterado de que íbamos a París. Sólo quedaba llamar a Jeremy para rematar el plan. Sí, a Jeremy. A mi pesar, he de reconocer que era el único que podía ayudarme en ese momento, además, a Lane no le gustaría que odiase a su mejor amigo así que no tenía más opciones que ésa.
Estaba ansioso. Cogí el teléfono y llamé a Jeremy.
Un tono. Dos... vamos, cógelo. Tres...
-¿Hola?
-¿Jeremy? Soy Dougie, ya sabes, el novio de Lane.
-Oh, hola, tío. ¿Cómo vas?-noté el tono de sorpresa en su voz pero lo ignoré, estaba igual de sorprendido que él. 
-Bien, bien...Oye, ¿puedo pedirte un favor?
-Claro, lo que quieras. Escupe. (sí, sé que es "dispara" pero yo molo y pongo escupe, ¿VALE? xD)
-Mañana voy con los chicos a París, llegamos a primera hora y estoy seguro de que Lane no lo sabe, así que... ¿puedes ayudarme a que no se entere de nada hasta por la tarde, cuando hablaremos contigo para vernos?
-Claro, está hecho. Venga, hasta mañana.
-Gracias, tío. Te debo una.
Colgó y sonrió. Sí, ahora sí que estaba todo listo.
Nos vemos, Lane.


End Dougie's POV


Las chicas se levantaron a las cuatro de la tarde, aproximadamente, y no había nadie en casa así que pusieron la música a todo volumen y chillaron como posesas. [Aclaración(estúpida, por cierto xD): la llamada de Doug a Jeremy tiene lugar mientras las chicas duermen, vale? lo digo por si acaso no cuadraba algo en vuestros cerebritos pensantes :) xD]
A las ocho llegaron los chicos a casa y, entre todos, prepararon la cena -en otras palabras: desastre de los buenos, más comida en el suelo que en la sartén- y, cuando terminaron, se sentaron y vieron UP! , todas terminaron moqueando y los chicos mirándolas en plan: "Exageradas que sois", ellas les miraron mal y propusieron jugar a un juego de mesa: Trivial y su guerra de sexos. Clásico.
Lane, Sophie, Charlotte y Audrey contra Joris, Jeremy, Gaël y Maxime. Se notaba la competitividad -y las cervezas- antes de empezar si quiera el juego. Al final, habían abierto un licorcito y terminaron medio en pelotas haciendo el gilipollas por el salón con el karaoke a todo volumen. Sí, vergonzoso. 
Se acostaron a las cuatro de la mañana y, a las diez, una ambulancia que pasaba por ahí con las sirenas puestas les despertó. Lane, gracias a esto, se despertó con una mala leche impresionante, peor que la regla, y les faltaba poco para salir corriendo de allí, huir de ella. La mañana pasó bastante tranquila, a pesar del humor de Lane, y por la tarde las chicas se ducharon y se vistieron. Lane se puso una camiseta de Blondie, un short, unas medias negras y una chaqueta de cuero con corderito dentro; Sophie llevaba un pitillo ajustadísimo y una sudadera que le cogió a Danny; Charlotte tenía puesta una minifalda y una camiseta de manga larga ajustada y escotada; Audrey, en cambio, llevaba una sudadera largilla y unas medias. Y salieron todos, con la excusa de ir a dar una vuelta. Lo que nadie se esperaba era que en realidad iban a ver a cuatro chicos que conocían bastante. 
Dougie y Lane se abrazaron y se susurraron cositas al oído. Danny y Sophie se besaron y se dijeron lo mucho que se echaron de menos y Harry y Charlotte compartieron unas miradas un tanto... ¿viciosillas? 
Los chicos les comentaron que al día siguiente por la noche volverían a marcharse, esta vez a Alemania. Así que Lane y Sophie se quedarían con ellos en el hotel, después de conocer París lo máximo que unas horas les permitieron antes del concierto, que vieron todos entre bambalinas, y luego fueron todos juntos al hotel. 
Lane y Dougie eran como lapas y no se separaban en ningún momento. Para nada. Y Danny y Sophie en cuanto se vieron decidieron que no era necesario hablar nada, que se querían y querían estar juntos. 
Y, así, Lane y Dougie rememoraron noches inolvidables, Danny y Sophie se amaron una vez más, mientras Jeremy y Audrey recorrían París para, más tarde, ver juntos el despertar de la ciudad. 
La noche perfecta. Todo estaba bien y nada cambiaría eso.