A ver. Que estoy hasta la polla de Blogspot, lo siento, es así. Me voy a Metroblog, aunque duela. Seguire el fic desde el capitulo 20 pero en esta pagina http://goingforawalkinthesun.metroblog.com, ok? :D
Por favor, seguid leyendo y comentando, vale? :)
Alazne: Tu idea de ponerles pedo y matarles era la hostia ;P solo para que sepas que la tuve en cuenta xD
Os quiero a tod@s :D
miércoles, 8 de diciembre de 2010
lunes, 6 de diciembre de 2010
19.
O.O Estoy flipando... 21 seguidores!
Puuf, este para vosotras, gracias, me siento mazo de realizada, no me esperaba tener tantos seguidores y, mucho menos, que en el primer evento que hice anunciando mi fic tanta gente le diese a "Sí", probablemente la mitad o menos lo leyeron pero me hizo muy feliz :)
Gracias a todas por leerlo y a Karol, de nuevo, porque está empezando su propio fic y no se le da nada mal, aunque no haga más que decir que es una caca ¬¬. Suerte Karol! :3
Amaaia, amor: tú siempre arriba, por favor, cambia el ánimo. Aquí para lo que sea, siempre, ¿vale? :D TECÚEME!:)
Bueno, que me enrollo más que las persianas.. xD
Un beso a todos los que leéis el fic y a los que no, también xD
Espero que os guste, si no decid por qué :P
19.
"You're so naive yet, so naive".
Al día siguiente Lane se levantó relativamente pronto. Eran casi las 11 de la mañana. Estaba tumbada en la cama, junto a Doug, y le miraba dormir con una sonrisa en la cara, de lo más angelical. Le besó suavemente en la mejilla y, con mucho sigilo para no despertarle, salió de la habitación y bajó a la cocina. Se sentó y se preparó un café y un croissant. En su cabeza había demasiadas cosas como para pensar en todo, pero en ese exacto momento se había quedado con la mirada fija en el café y pensaba en Fred, en qué tal le iban las cosas en casa. Ciertamente se sentía un poco mal por haberse ido de casa sin decirle nada a sus padres y haber dejado a Fred con ellos y sus constantes discusiones. El problema eran siempre su padre y sus constantes amigas, compañeras de trabajo, conocidas... Siempre había alguna chica con la que pasar el rato y Janett, la madre de Lane, estaba harta de aguantar siempre la misma tontería pero el amor te ciega. Era el padre de sus hijos y le quería demasiado, estaba demasiado enamorada y había intentado mandarle a la mierda demasiadas veces, pero no podía y, a cambio, no hacían más que discutir y el ambiente en su casa era constantemente tenso. La mayor parte del tiempo discutían y después de gritarse durante horas y horas toda la tarde, él se iba, desaparecía y volvía por la mañana medio pedo y con una conquista más entre sus piernas. Lane era mayorcita y procuraba que no le afectase pero tenía que estar ahí para su madre después de cada discusión, tenía que mirarle los ojos rojos y decirle que tarde o temprano las cosas se arreglarían y tenía que discutir con su padre para defenderla, al mismo tiempo que cuidaba a Fred y procuraba que estuviese bien. Pero llegaba un punto en que era difícil mantener ese ritmo constante cada día, sobre todo para un niño de 10 años, que se quedaba a dormir cada fin de semana en casa de algún amigo para no tener que aguantar las discusiones de sus padres, que empeoraban cada viernes, sábado y domingo. Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Siempre lo mismo. Definitivamente tenía que llamar a casa o pasarse por allí, sí o sí. Justo en ese momento llamaron a la puerta, bebió el último trago de café y fue a la puerta a ver quién era, abrió y se llevó una sorpresa enorme al ver a Sophie sonriente en el umbral. Sonrió y la abrazó fierte, muy fuerte, como hacía mucho, demasiado que no hacía.
-¿Qué te trae por aquí, bastarda?
Sophie entró y cerró la puerta.
-Nada, que se suponía que tenía que verme con Danny. Pero está dormido, para variar. Aunque mejor, así hablamos.
-Jeremy sigue aquí, se va hoy. Y, tía, Dougie y yo estamos súper bien, estoy mazo de... feliz-dijo Lane evitando comentarle que se iban de gira, porque sabía que Danny había quedado con ella para eso. Aún así, aprovechó para comentarle sus jueguecitos de baño y muchas otras cosas más. Justo en medio de la conversación sonó el timbre. Lane se disculpó y se levantó, aunque desde la cocina se veía la puerta y Sophie vería quién era. Abrió la puerta y allí estaba, ella. Después de lo de Harry no esperaba verla en casa de los chicos, aún así, Ally era su mejor amiga, es decir, se alegraba de verla y era bienvenida. Siempre que viniese con buenas intenciones.
-¡Ally!, pasa.
Pero la cara de Allyson no era precisamente de felicidad.
-¿De qué vas? ¿De maja? ¿De amiga?-empezó Ally a gritos-. Lo he estado pensando y me he dado cuenta de todo. Me dejó por ti. Claro, no soy lo suficientemente buena para Harry. Al lado de una rubia de ojos verdes-continuó gritando y puso especial énfasis y desprecio en las últimas cuatro palabras-. Le quería, ¿sabes? Se suponía que éramos mejores amigas, que no me harías esto. Pero veo que...
-Eh, eh, ¡EH! Allyson, lo primero: no me grites, lo segundo: ¿a qué viene todo esto? Sabes que no es verdad, que me importas y que nunca te haría eso, que si quieres saber por qué pasó lo que pasó puedes pedírmelo y te contaré las cosas pero no voy a permitir que me hables así y que digas todo eso de Harry, porque el no sería capaz de hacerle algo así a nadie. Sabes que no tienes porqué decirme todas estas cosas y que como me insultes te doblo la cara a leches. Así que cálmate porque paso de tener ninguna movida contigo en la casa de mis mejores amigos, barra, mía.
-Le gustas, Lane, joder. ¡Le gustas! Me dejó por ti y si estás con él puedes decírmelo, que no va a pasar nada pero no me mientas, joder.
-A ver si te entra: ¡NO-TE-MIEN-TO!
-¿Sabes que le quiero?
-¿Sabes que yo también? ¿Que es mi mejor amigo?
Allyson soltó un suspiro de frustración, dio una vuelta y volvió a su anterior postura pero no dijo nada.
-Mira, niña lista. No sabes cómo estaba Harry, él no quería cortar contigo y estaba súpermal, no sabía qué hacer y habló conmigo y me lo contó. Me contó que no quería hacerte daño, que no quería verte mal, que le importabas demasiado como para que sufrieras por él. Pero que no te quería lo suficiente, que a lo mejor se había anticipado a sus sentimientos, que a lo mejor le había metido prisa a su corazón y ahora éste decía que no. Me dijo que no podía seguir contigo si no te amaba, que no podía besarte sabiendo que tu te estabas enamorando y él no. Y, por todo esto, se estaba rallando. No sabía qué hacer y lo estaba pasando muy mal-decía Lane, mientras Ally se secaba las lágrimas-. Y me preguntó, me pidió consejo. Al principio, yo me intenté negar porque eras mi mejor amiga y no podía hablar con él de cómo cortar contigo. Pero, después de contarme lo que pensaba y cómo se sentía, me di cuenta de que tenía razón. De que no quería que ninguno de los dos sufriera y que, a la larga, cortar sería la mejor opción. Y, si te voy a ser sincera, vi cómo cortaba contigo y, cuando lo hizo, quise correr tras de ti y darte consolarte pero Harry confiaba en mí, en que me quedaría con él y no podía irme después de prometerle que me quedaría así que me quedé y estaba muy, muy mal. Si quieres creerme, hazlo. Si no, ya sabes dónde está la puerta y, cuando quieras recuperar a tu mejor amiga, me llamas y hablamos.
Allyson lloraba sin poder contenerse y Harry, que se había despertado con los gritos de Allyson y había escuchado toda la conversación, bajó las escaleras y fue hacia ellas, saludando a Sophie y parándose delante de Allyson, para decir:
-No hables así a Lane, no se lo merece. Todo lo que te ha dicho es cierto pero no te enfades con tu mejor amiga por esto, porque si alguien tiene la culpa..., ése soy yo.
-No, Harry, no. Lo siento, Ally. Pero no voy a dejar que pienses que tienes la culpa porque nadie tiene la culpa de lo que siente y, Ally, si no lo quieres aceptar puedes despedirte ahora mismo. Y no me malinterpretes: yo te quiero y mucho, además, pero la verdad es la verdad, y duele.
En ese instante se abalanzó a ella y la achuchó entre sus brazos, mientras tanto afuera empezaba a llover. Dentro de la casa todo se iluminaba, por así decirlo, y fuera, al contrario, llovía cada vez con más intensidad. Pero eso no afectaba a su amistad, muy pocas cosas lo hacían. Y, sin embargo, seguían ahí, juntas, las tres, en medio del hall abrazadas y llorando por la felicidad de haberse reconciliado y por el miedo a perderse que habían pasado.
-Gracias, Lane. Os quiero, chicas.
Y tres sonrisas se dibujaban de nuevo. Amistades irrompibles. Amistades importantes. Amistades que lo son todo. Amistades para siempre, pero siempre es demasiado poco así que se aprovechan al máximo para terminarlas con una sonrisa imborrable.
Puuf, este para vosotras, gracias, me siento mazo de realizada, no me esperaba tener tantos seguidores y, mucho menos, que en el primer evento que hice anunciando mi fic tanta gente le diese a "Sí", probablemente la mitad o menos lo leyeron pero me hizo muy feliz :)
Gracias a todas por leerlo y a Karol, de nuevo, porque está empezando su propio fic y no se le da nada mal, aunque no haga más que decir que es una caca ¬¬. Suerte Karol! :3
Amaaia, amor: tú siempre arriba, por favor, cambia el ánimo. Aquí para lo que sea, siempre, ¿vale? :D TECÚEME!:)
Bueno, que me enrollo más que las persianas.. xD
Un beso a todos los que leéis el fic y a los que no, también xD
Espero que os guste, si no decid por qué :P
19.
"You're so naive yet, so naive".
Al día siguiente Lane se levantó relativamente pronto. Eran casi las 11 de la mañana. Estaba tumbada en la cama, junto a Doug, y le miraba dormir con una sonrisa en la cara, de lo más angelical. Le besó suavemente en la mejilla y, con mucho sigilo para no despertarle, salió de la habitación y bajó a la cocina. Se sentó y se preparó un café y un croissant. En su cabeza había demasiadas cosas como para pensar en todo, pero en ese exacto momento se había quedado con la mirada fija en el café y pensaba en Fred, en qué tal le iban las cosas en casa. Ciertamente se sentía un poco mal por haberse ido de casa sin decirle nada a sus padres y haber dejado a Fred con ellos y sus constantes discusiones. El problema eran siempre su padre y sus constantes amigas, compañeras de trabajo, conocidas... Siempre había alguna chica con la que pasar el rato y Janett, la madre de Lane, estaba harta de aguantar siempre la misma tontería pero el amor te ciega. Era el padre de sus hijos y le quería demasiado, estaba demasiado enamorada y había intentado mandarle a la mierda demasiadas veces, pero no podía y, a cambio, no hacían más que discutir y el ambiente en su casa era constantemente tenso. La mayor parte del tiempo discutían y después de gritarse durante horas y horas toda la tarde, él se iba, desaparecía y volvía por la mañana medio pedo y con una conquista más entre sus piernas. Lane era mayorcita y procuraba que no le afectase pero tenía que estar ahí para su madre después de cada discusión, tenía que mirarle los ojos rojos y decirle que tarde o temprano las cosas se arreglarían y tenía que discutir con su padre para defenderla, al mismo tiempo que cuidaba a Fred y procuraba que estuviese bien. Pero llegaba un punto en que era difícil mantener ese ritmo constante cada día, sobre todo para un niño de 10 años, que se quedaba a dormir cada fin de semana en casa de algún amigo para no tener que aguantar las discusiones de sus padres, que empeoraban cada viernes, sábado y domingo. Día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año. Siempre lo mismo. Definitivamente tenía que llamar a casa o pasarse por allí, sí o sí. Justo en ese momento llamaron a la puerta, bebió el último trago de café y fue a la puerta a ver quién era, abrió y se llevó una sorpresa enorme al ver a Sophie sonriente en el umbral. Sonrió y la abrazó fierte, muy fuerte, como hacía mucho, demasiado que no hacía.
-¿Qué te trae por aquí, bastarda?
Sophie entró y cerró la puerta.
-Nada, que se suponía que tenía que verme con Danny. Pero está dormido, para variar. Aunque mejor, así hablamos.
-Jeremy sigue aquí, se va hoy. Y, tía, Dougie y yo estamos súper bien, estoy mazo de... feliz-dijo Lane evitando comentarle que se iban de gira, porque sabía que Danny había quedado con ella para eso. Aún así, aprovechó para comentarle sus jueguecitos de baño y muchas otras cosas más. Justo en medio de la conversación sonó el timbre. Lane se disculpó y se levantó, aunque desde la cocina se veía la puerta y Sophie vería quién era. Abrió la puerta y allí estaba, ella. Después de lo de Harry no esperaba verla en casa de los chicos, aún así, Ally era su mejor amiga, es decir, se alegraba de verla y era bienvenida. Siempre que viniese con buenas intenciones.
-¡Ally!, pasa.
Pero la cara de Allyson no era precisamente de felicidad.
-¿De qué vas? ¿De maja? ¿De amiga?-empezó Ally a gritos-. Lo he estado pensando y me he dado cuenta de todo. Me dejó por ti. Claro, no soy lo suficientemente buena para Harry. Al lado de una rubia de ojos verdes-continuó gritando y puso especial énfasis y desprecio en las últimas cuatro palabras-. Le quería, ¿sabes? Se suponía que éramos mejores amigas, que no me harías esto. Pero veo que...
-Eh, eh, ¡EH! Allyson, lo primero: no me grites, lo segundo: ¿a qué viene todo esto? Sabes que no es verdad, que me importas y que nunca te haría eso, que si quieres saber por qué pasó lo que pasó puedes pedírmelo y te contaré las cosas pero no voy a permitir que me hables así y que digas todo eso de Harry, porque el no sería capaz de hacerle algo así a nadie. Sabes que no tienes porqué decirme todas estas cosas y que como me insultes te doblo la cara a leches. Así que cálmate porque paso de tener ninguna movida contigo en la casa de mis mejores amigos, barra, mía.
-Le gustas, Lane, joder. ¡Le gustas! Me dejó por ti y si estás con él puedes decírmelo, que no va a pasar nada pero no me mientas, joder.
-A ver si te entra: ¡NO-TE-MIEN-TO!
-¿Sabes que le quiero?
-¿Sabes que yo también? ¿Que es mi mejor amigo?
Allyson soltó un suspiro de frustración, dio una vuelta y volvió a su anterior postura pero no dijo nada.
-Mira, niña lista. No sabes cómo estaba Harry, él no quería cortar contigo y estaba súpermal, no sabía qué hacer y habló conmigo y me lo contó. Me contó que no quería hacerte daño, que no quería verte mal, que le importabas demasiado como para que sufrieras por él. Pero que no te quería lo suficiente, que a lo mejor se había anticipado a sus sentimientos, que a lo mejor le había metido prisa a su corazón y ahora éste decía que no. Me dijo que no podía seguir contigo si no te amaba, que no podía besarte sabiendo que tu te estabas enamorando y él no. Y, por todo esto, se estaba rallando. No sabía qué hacer y lo estaba pasando muy mal-decía Lane, mientras Ally se secaba las lágrimas-. Y me preguntó, me pidió consejo. Al principio, yo me intenté negar porque eras mi mejor amiga y no podía hablar con él de cómo cortar contigo. Pero, después de contarme lo que pensaba y cómo se sentía, me di cuenta de que tenía razón. De que no quería que ninguno de los dos sufriera y que, a la larga, cortar sería la mejor opción. Y, si te voy a ser sincera, vi cómo cortaba contigo y, cuando lo hizo, quise correr tras de ti y darte consolarte pero Harry confiaba en mí, en que me quedaría con él y no podía irme después de prometerle que me quedaría así que me quedé y estaba muy, muy mal. Si quieres creerme, hazlo. Si no, ya sabes dónde está la puerta y, cuando quieras recuperar a tu mejor amiga, me llamas y hablamos.
Allyson lloraba sin poder contenerse y Harry, que se había despertado con los gritos de Allyson y había escuchado toda la conversación, bajó las escaleras y fue hacia ellas, saludando a Sophie y parándose delante de Allyson, para decir:
-No hables así a Lane, no se lo merece. Todo lo que te ha dicho es cierto pero no te enfades con tu mejor amiga por esto, porque si alguien tiene la culpa..., ése soy yo.
-No, Harry, no. Lo siento, Ally. Pero no voy a dejar que pienses que tienes la culpa porque nadie tiene la culpa de lo que siente y, Ally, si no lo quieres aceptar puedes despedirte ahora mismo. Y no me malinterpretes: yo te quiero y mucho, además, pero la verdad es la verdad, y duele.
En ese instante se abalanzó a ella y la achuchó entre sus brazos, mientras tanto afuera empezaba a llover. Dentro de la casa todo se iluminaba, por así decirlo, y fuera, al contrario, llovía cada vez con más intensidad. Pero eso no afectaba a su amistad, muy pocas cosas lo hacían. Y, sin embargo, seguían ahí, juntas, las tres, en medio del hall abrazadas y llorando por la felicidad de haberse reconciliado y por el miedo a perderse que habían pasado.
-Gracias, Lane. Os quiero, chicas.
Y tres sonrisas se dibujaban de nuevo. Amistades irrompibles. Amistades importantes. Amistades que lo son todo. Amistades para siempre, pero siempre es demasiado poco así que se aprovechan al máximo para terminarlas con una sonrisa imborrable.
jueves, 2 de diciembre de 2010
18.
Hola chicas :D
Tarde pero escribo :P No soy muy de dedicar los capítulos pero éste sí. Éste se lo dedico a mi Carmelo, porque la quiero mucho. A Karol porque lo lee desde el primer renglón hasta el último. A Amaia porque es... mucho, mucho.A todas las que leen mi fic desde el principio, y a las que lo leen desde hace poco, y a todas las que se han querido ir de nuestro mundo tuentiniano por culpa de las jodidas groupies.
A todas os quiero :)
18.
Tarde pero escribo :P No soy muy de dedicar los capítulos pero éste sí. Éste se lo dedico a mi Carmelo, porque la quiero mucho. A Karol porque lo lee desde el primer renglón hasta el último. A Amaia porque es... mucho, mucho.A todas las que leen mi fic desde el principio, y a las que lo leen desde hace poco, y a todas las que se han querido ir de nuestro mundo tuentiniano por culpa de las jodidas groupies.
A todas os quiero :)
18.
"You could have done more".
Volvieron juntos, abrazados y sonrientes. Cuando abrieron la puerta estaban todos hablando pero era diferente, no estaban montando jaleo alguno y, cuando la cerraron, se quedaron en silencio y les miraron serios. Algo pasaba y no sabían muy bien qué. Fueron con ellos al salón pero nadie iba a decir nada y Lane se dio cuenta con sólo mirar a Tom así que se acercó a la mesa del salón y, al ver un ramo de flores y una notita entre ellas, lo cogió y la leyó: "¿Cuánto aguantarás sin ellos?-J.". La expresión de su rostro cambió repentinamente y no pudo evitar llevarse la mano a la boca y dejar caer la notita al suelo, pero no por eso la amenaza desaparecería, palabras imborrables y la incertidumbre en su pecho, ¿adónde iría cuando los chicos no estuvieran?, ¿qué haría? Siempre James, sus drogas, sus palizas, sus tonterías, ¡quién diría que en un principio ella le veía como el mejor chaval de la historia, el mejor novio del mundo! Menuda ironía. Y, sin saber cómo o por qué, se vio abrazada a Danny, quizás el más tonto de todos, el menos serio, pero al que más necesitaba, al que llamaban sus lágrimas. Danny le correspondió el abrazo y le acarició el pelo, mientras le susurraba al oído:
-Shh, Lane, shh... No te preocupes todo irá bien.
Ella se secó las lágrimas y le abrazó un poco más fuerte.
-Ven, vamos a hablar tú y yo al patio, ¿vale?-dijo él mientras le ponía la mano en el hombro y se giraba para mirar a sus amigos-. ¿Te sabes el de el niño que va a su casa y le dice:" -Mamá, mamá, en el colegio me llaman BackStreet Boy. Y dice la madre: -¿Quién, hijo, quién? -¡¡Everyboodyy!!"?
Lane se rió y sorbió por la nariz.
-Ahora sí que me lo sé.
Danny sonrió y se sentaron juntos en la hamaca del patio. Se miraron un momento a los ojos y Lane habló:
-Tiene razón. A ver, es que... no puedo quedarme en Londres. No sé cómo, se ha enterado de dónde vivís y, encima, ya sabe dónde vivo yo. No puedo. Y, ¿qué voy a hacer sin vosotros? ¿Recibir palizas todos los días? No va a parar por muchas heridas que tenga. A lo mejor un día o dos me libro, pero tampoco habrá mucha diferencia...
Danny le cogió la barbilla y le levantó la cara para mirarla fijamente y dijo:
-¿Por qué no llamas a la policía? Mira, Lane, sé que tienes miedo y todo eso, pero no voy a quedarme sin hacer nada mientras tú recibes ostias, ¿sabes? Y, sí, ya sé que eres rubia y te cuesta pero... la vida no es fácil para todos.
Lane le sacó la lengua y Danny se carcajeó y, de repente, salieron todos al patio. Harry se acercó a ella y dijo:
-Lane, me cuesta admitirlo, pero... Danny tiene razón, todos sabemos que es un poco tonto y tal, pero en esto tiene mucha razón y si hace falta nos quedamos...
El resto de las palabras fueron borrosas para Dougie, la sola idea de quedarse con Lane, en Londres, le hacía dar brincos de alegría. Sí, cierto que si se quedasen sería por la grave situación de James pero, aún así, sería estar con Lane, juntos, abrazados....
-Tengo una idea-intervino Tom-. Y no hace falta perdernos ninguna gira.
"¡Mierda!, puto Tom...", pensó Dougie.
-Queda con él y seguro que te da una paliza, nosotros lo grabamos con el móvil y vamos a la policía y se lo enseñamos. O llamamos a la policía y le enseñamos la nota que te ha mandado, todos los mensajes y quedas con él y que, "por arte de magia", aparezcan ellos.
Dougie salió de su ensimismamiento y puso cara de horror.
-No pienso dejar que peguen a Lane estando yo delante y menos grabarlo, lo siento, pero no.
-Sí, la verdad es que la primera idea es un poco mala...-intentó disculparse Tom mientras se rascaba la nuca.
-¿Un poco? ¿Sólo?-contestó Danny entre risas.
Lane les miró a todos: Jeremy estaba bastante integrado y juntos planeaban todo pero ella no lo tenía del todo claro.
-Chicos...Chicos-el tono de su voz aumentaba gradualmente, hasta convertirse en grito-:¡Chicos!
Los cinco se callaron un momento y la miraron sorprendidos.
-Y, ehh, ¿cuándo se supone que voy a quedar con él, ir a la policía o yo que sé qué historias?
Se miraron y encogieron los hombros. Miró a Tom y sintió el impulso de salir corriendo y abrazarle, y lo hizo. Era de lo más cuqui, quizás no le conociera mucho pero se ayudaban y se querían, además de que siempre la escuchaba y hacía sentir como si tuviese la razón, aunque probablemente no la tuviera. Salió corriendo y le abrazó, le apretujó y le besó la mejilla, él le devolvió el abrazo y Lane le susurró al oído: "Sé que estás con alguien...". Tom puso cara de sorpresa y dijo:
-Las chicas sois muy listas, joder. Pero llevo toda la vida con mi novia.
Lane se separó de él y finjió que lloraba.
-¡Oh, no! Me siento engañada. No, no me toques, es demasiado tarde para disculpas.
Se fue alejando poco a poco hacia atrás y, justo en ese momento, se cayó de culo y se rió a carcajadas, junto con ellos, a pesar de que se había dado una buena ostia y que le dolía el culo.
-¿Sabes a que me recuerda esto?-dijo Dougie entre risas- A la primera vez que quedamos. También te caíste de culo, ¿te acuerdas?
Los chicos se rieron y ella les sacó la lengua y le pidió a Dougie que la ayudase a levantarse. Cuando él fue a cogerle la mano ella tiró de su brazo y quedó encima suyo.
-Uy, perdona. Me he pasado con la fuerza.
Él sonrió, asintió y le dio un beso, y otro y otro y otro más.
-Te perdono.
Qué fácil es sonreír si hay razones para hacerlo. Qué fácil es sonreír si tienes a quien amas cada mañana. Qué fácil es sonreír si eres feliz. Pero qué difícil es dejar ir esa sonrisa con ese amante que se la lleva con él y guarda las de ambos en un cajón. Más difícil aún es saber que ambas sonrisas acabarán en ese cajón.
domingo, 14 de noviembre de 2010
17.
17.
"Baby we were born to run":
Se abrazó a Jeremy un momento pero sin llorar o cerrar los ojos, para su sorpresa pensamientos optimistas inundaban su mente "Es distancia, no fin". Los chicos miraban a Lane y ella se separó de Jeremy y subió las escaleras rumbo a la habitación de Doug. Tocó la puerta y entró sin esperar un "Pasa" o un "No quiero ver a nadie", estaba tumbado en la cama con la cabeza hundida en la almohada y las manos en la nuca. Sabía que la había escuchado pero finjía que no así que se acercó despacio, se tumbó en su espalda y le besó en la oreja mientras susurraba:
-Dougie, ven conmigo. Vamos a dar una vuelta quieras o no.
Dougie sonrió y se levantó mientras sorbía por la nariz y le cogía la mano a Lane. Bajaron las escaleras y salieron sin despedirse.
-Te quiero, Dougie.
Él la miró sorprendido y le dio un beso de los buenos. Ella le miró y siguió hablando:
-Y esto lo sé porque, cuando me he enterado de lo de la gira, en vez de pensar lo peor, pensé: "Que estemos lejos no quiere decir que se acabe lo nuestro". Y eso quiere decir que me importas mucho. Y me he dado cuenta de que contigo, cuando uno de los dos está mal, el otro tiene que estar bien y animarle y siempre va a ser así. Dougie, yo no quiero dejar que esto se acabe por unos meses. Si hace falta compro entradas para todos los conciertos de Inglaterra y os veo pero el fin lo tenemos que poner nosotros, no un concierto. Y quiero que sepas que te amo, más que a nadie o a nada. Más de lo que he podido querer a una persona antes. Eres mi rubio inútil y eso no va a cambiar en una gira, en dos o en mil.
Dougie se emocionó y la estrechó fuertemente entre sus brazos deseando que Fletch llamase justo en ese momento diciendo que la gira se cancelaba, deseando que jamás se tuvieran que despedir. Cerraron los ojos y se quedaron así, abrazados. Sin decir nada. Sólo silencio. Y, cuando se separaron de nuevo Dougie se dio cuenta de que estaban en el centro de Londres, era de noche y estaba todo iluminado.
Lane sonreía y él la miraba. "Cuánta belleza junta". Llegaron al London Eye y ella pagó. Subieron y se sentaron juntos y observaron la ciudad anochecer. Dougie le puso una mano en el hombro y la atrajo hacia sí, mientras ella apoyaba la cabeza en su hombro y sonreía.
-Lane, te quiero mucho más de lo que te puedas imaginar.
-Tengo miedo a estar sin ti.
-Yo siempre estaré contigo, hasta el final.
-No digas eso.
-¿Que no diga qué?
-Que siempre estarás conmigo.
-¿Por qué? A todas las chicas les gustaría oír eso y que encima fuese sincero.
-Pues, entonces eres un privilegiado.
La cabina se movía muuuuuy lentamente. Dougie la miró a los ojos y volvió a mirar a la ciudad iluminada.
-¿Sí?
-Sí. Estás con la excepción, la única a la que no le gusta oír eso.
-Estoy con la mejor de todas, lo sé. Pero, ¿por qué no te gusta?
-Don't say you're never gonna leave me. Es tuya. Además, si me dices otras cosas bonitas serán más sinceras si cortamos que esta frase. Si la dices y cortamos quedarás como un mentiroso y quiero recordarte como EL rubio inútil, no como EL rubio mentiroso.
-Vale. Lo tendré en cuenta-contestó él entre risas.
Se besaron y pusieron los pies en la tierra de nuevo. Caminaron de la mano y sonrientes por las calles nocturnas de Londres. Dougie la miró un momento y echó a correr con ella de la mano, ella sonrió y corrió a su lado dejando a su pelo jugar con el viento entre sonrisas y paridas. Saltó encima de su espalda y él le cogió las piernas mientras corría a través de calles y calles y se paró en la zona del Soho y los teatros, completamente iluminados, le cogió la mano, después de bajarla de su espalda, y la guió por las callejuelas vacías después de haber estado todo el día abarrotadas y activas hasta que llegaron a la puerta de un bar y entraron. No había mucha gente, pero tenía un buen ambiente y estaba decorado con mucho gusto. La guió por unas escaleras que daban a parar a una azotea preciosa e iluminada desde la que se veía toda la ciudad, la gente, los coches y el poco movimiento de un Londres oscuro y adormilado.
-¿A que es bonito?
Dougie sonreía y ella le miraba a los ojos, esos hermosos ojos azules profundos que le recordaban a un cielo azul sin nubes en un día de verano, a la playa vacía y calma, a todas las veces que los había visto observándola fijamente, y no pudo evitar sonreír.
-¿Qué pasa?-preguntó él mirándola fijamente-Lane, me das miedo.
Ella sonrió y le cogió la mano. Cosas sucias pasaban por su cerebro, ¿qué más da todo? Le guió por las escaleras y se coló en el baño de mujeres, cerró el pestillo y le empujó contra la puerta.
-Te quiero, aquí y ahora-dijo sonriendo mientras le besaba fuerte e intensamente y desabrochaba su pantalón.
Dougie sonrió y, suavemente, metió la mano por entre el elástico de las bragas y deslizó los dedos dentro de ella, haciéndola gemir suave y sensualmente en su oído, con las manos en su nuca y los dedos enredándose en sus rubios cabellos. Entonces, le cogió la mano y la quitó mientras abría un condón y se lo ponía. Enredó las piernas en su cintura y él la apoyó en el lavabo mientras entraba en ella con decisión y la hacía gemir de placer. Le besó el cuello y ella cogía fuertemente su pelo. I know you wanna, I know you wanna make love to me. Suspiros, gemidos, caricias, besos, placer, deseo, amor.
-Te amo-le susurró Dougie al oído.
miércoles, 27 de octubre de 2010
16.
16.
"I want you to... TAKE ME OUT!".
Fueron juntos por todo lo desconocido de Londres. Harry le contaba sus penas y ella le escuchaba y apoyaba, cuando sonó el teléfono de Lane.
-¿Sí?
-¿Lane Wood?- preguntó una voz desconocida al otro lado del teléfono.
-Al habla, ¿quién es?
Harry escuchaba atento la conversación e intentaba enterarse de algo de lo que estaba sucediendo, ya que la cara de Lane pasó de ser una cara de felicidad a una de miedo en cuestión de segundos. Pero fue en vano. No consiguió enterarse de nada. Lane colgó el teléfono y se quedó parada un momento intentando pensar qué hacer.
-Lane, ¿qué pasa? ¿Quién era?
Lane volvió en sí y le miró:
-Tengo que ir al hospital.
-¿Por?
-James-murmuró intentando disimular. Pero Harry se dio cuenta y puso cara de: "¿En serio?", mientras arqueaba las cejas.
Lane le miró en respuesta y se dirigieron los dos al hospital. Silencio. Harry miraba a Lane disgustado. Lane miraba a Harry disculpándose.
-Harry...te prometo que si pasa algo grito para que me oigas y le des una paliza, pero entiéndeme. Tengo que verle. Saber qué le pasa. Estar tranquila.
Harry sonrió, asintió y la abrazó por el hombro; mientras caminaban hacia el hospital.
En casa de los chicos...
Tom, Jeremy y Dougie estaban en casa. Danny estaba con ellos y Sophie se había ido a su casa después de saludar a Jeremy.
Los cuatro jugaban a la PlayStation y bebían cerveza, cuando el iPhone de Tom sonó y el se levantó a cogerlo en el jardín.
-¿Sí?
-¿Tom?
-Yo mismo, ¿qué pasa, Fletch?
-Bueno... tenemos que hablar.
-No me gusta tu tono-dijo Tom mirando a los chicos desde fuera.
-Ni a mí, Tom, ni a mí...
-Pues cámbialo. Bueno, mejor dime lo que tengas que decir por favor.
Tom escuchaba atento las palabras de su mánager, mientras los chicos se asomaban a la ventana y veían la cara de Tom enrojecer e intentaban enterarse quién era el valiente que se atrevía a cabrear a Tom. Daba vueltas por el jardín con el teléfono en la oreja y escuchando a Fletcher mientras clavaba la vista en la lejanía y se preguntaba cómo reaccionarían.
Mientras eso sucedía Lane y Harry ya habían llegado al hospital y Harry se había quedado en la puerta con la promesa de Lane de gritar si sucedía algo. Cerró la puerta suavemente y miró la camilla donde estaba tumbado y enchufado. Quién lo diría. Precisamente él, que disfrutaba de verla a ella sufrir y de causarle dolor, causante de todas sus heridas. Él. Curioso destino, ahora el que sufría era James. Sonrió y se acercó a la camilla. Le miró, siempre tan estúpido. Coma etílico. Se sentó y miró al suelo, mientras él abría los ojos y sonreía:
-Veo que te has arrepentido de tu decisión. Pero es demasiado tarde. No te necesito. Hay otra. Ella sí que sabe, no sé si me entiendes.
Lane le miró y abrió los ojos cabreada.
-Encima tienes la gran geta de venir a decirme que te follas a otra puta por ahí, ¿no? Pues mira, más razones tengo para mandarte a la mierda- dijo, mientras se levantaba y murmuraba-: Puto yonkie.
-¿Qué coño dices, gilipollas? Joder, ojalá pudiera levantarme y dejarte ese chocho descompuesto, por guarra.
Lane no pudo contener unas lágrimas de rabia y le pegó un puñetazo en la boca, mientras él se reía.
-Eso, aprovecha ahora que estoy en camilla. Sí, eres muy valiente, ¿no? Eres una puta, eso es lo que eres.
Lane se mordió el labio y se intentó contener, pero sólo mirarle la cara le daban ganas de devolvérselas todas juntas y le atizó, a mano abierta, en la cara. La mejilla roja y él que intentaba levantarse. Lane se acercó a él como para besarle y le echó un gapo mientras decía:
-Para puta tu abuela, mamonazo.
Salió, cerró de un portazo y abrazó a Harry.
-Vámonos, por favor.
Harry la estrujó, asintió y salieron. Cogieron un taxi y fueron tranquilamente y en silencio hasta que Harry no se aguantó y dijo:
-¿Qué pasó?
Lane le miró y sonrió:
-Me amenazó y le pegué.
Harry arqueó las cejas, sonrió satisfecho y le chocó la mano. Bajaron del coche y entraron en casa. Los chicos seguían jugando a la Play y bebiendo cerveza, pero cuando escucharon la puerta sus caras cambiaron y Dougie se fue lo más rápido que pudo a su habitación sin siquiera saludarla. Lane le miró subir y saludó a los chicos:
-¿Qué le pasa a este?
Como siempre, todos dieron un paso hacia atrás y Tom uno hacia adelante, mientras la miraba a los ojos y decía:
-Bueno... hay problemas.
-¿Cuáles?-preguntó Harry rápidamente y poniendo un brazo en el hombro de Lane.
-Fletch ha llamado-contestó Danny desde atrás.
Jeremy se las había apañado para ponerse al lado de Lane y la abrazaba, mientras ella preguntaba:
-¿Quién es Fletch?
Tom había vuelto a hablar:
-Nuestro mánager. Hay problemas con la gira.
-¿Cuáles?
-Vamos a juntar algunos conciertos de la gira del país con la europea, por lo que no puedes venir con nosotros. Es decir...
-En unas semanas nos vamos y estamos dos meses fuera-terminó Danny.
Lane se abrazó a Jeremy y pensó en Dougie: en casi un mes se había convertido en toda su vida, su alegría, su sonrisa, su tristeza, su preocupación, su mente, su corazón. Sólo quedaba preguntarse: ¿Es el fin, el principio o una pesadilla que se graba en el corazón?martes, 12 de octubre de 2010
15.
15.
"This is the final time so, did I make you happy?".
Fueron juntos, riéndose y gritando y, sobre todo, dando el cante. Justo cuando sonó el teléfono de Harry. Últimamente no estaba nunca en casa, estaba todo el día con Ally pero no parecía del todo feliz y, cuando se alejó para coger la llamada, Lane se dio cuenta de que era ella. Intentó no pensar en eso y no meterse en cosas que no iban con ella en absoluto y, sin darse cuenta, había empezado a acariciar el pelo de Jeremy y a despeinarle, mientras él le miraba y decía:
-Lane, ¡NO SOY UN PERRO!
Tom y Dougie se empezaron a partir y Lane les miró con cara de niña pequeña enfadada:
-Hum. Malo. Ya vedaz cuando ze lo cuente a papi Danny. Zi, zi te vaz a CAGAD!
Tom la miró con cara de padre y contestó:
-¡Pero bueno, pequeñaja! ¿De dónde has sacado ese vocabulario? Las damitas no dicen esas cosas.
-Ya ezta de nuevo papi Tom... que dudo ez ezto de tened paddez gayz-dijo Lane resoplando, mientras los otros tres se descojonaban.
Harry ya había vuelto y parecía estar bastante bien así que no le dio más importancia al asunto. Se pararon todos y ella se bajó de los hombros de Jeremy mientras entraban los cinco a un bonito Burguer King. Sí, súper bonito. Pidieron sus menús y subieron las escaleras para sentarse en un sitio donde no hubiese mucha gente. Dougie se sentó en la punta, a su izquierda estaba Lane y, al lado, Jeremy y, en frente de ellos, estaban Harry y Tom.
En un moment todos callaron y Tom respiró hondo y comenzó seriamente:
-Lane... Bueno, queríamos darte la noticia los cuatro juntos pero, en vista de que Danny está muy ocupado con Sophie y que queríamos decírtelo con tiempo para no pasar malos ratos, tendrás que conformarte con que sólo te lo digamos nosotros...
Hizo una pausa en la que todos se callaron. Las hamburguesas y las patatas esperaban impacientes a ser comidas y la mano de Jeremy soñaba con el momento en que la sangre volviera a sus dedos.
-Bueno... no sé cómo empezar... Joder... Harry, Dougie, ¿quién?
Harry miró a Dougie que tenía la vista clavada en los ojos de Lane, que recorrían sus tres rostros uno por uno, mientras recordaba todas las veces, como antes de salir, en que sólo se habían besado, descamisetado y abrazado y habían hablado y compartido sonrisas y besos y en todos los momentos juntos... En vista del panorama, Harry prosiguió:
-Lane. Tú sabes que nosotros somos una banda y las bandas hacen conciertos, giras, firman autógrafos, graban discos... Lo sabes. Y, bueno... en unos días empezamos una gira por el país a la que podrás venir con nosotros...
Lane sonrió feliz y miró a Dougie que forzaba una sonrisa. Pero había algo que no cuadraba, ¿por qué esas caras? Dougie la miró de nuevo.
-Pero, en cuanto esa gira acabe... Una semana, dos como mucho. Tenemos una gira por Europa y, a esa, no podrás venir. Estaremos dos meses fuera.
Lane se abrazó a Jeremy muy fuerte y contuvo las lágrimas mientras los tres chicos la miraban con cara triste. Se separó de Jeremy y miró a Dougie. Mantuvieron la mirada por un rato, sin decir nada. Ellos se entendían. Ella le decía que qué pasaría y él intentaba calmarla. Sólo con la mirada. Hasta que no pudo contenerse y le besó fuertemente y susurró: "I've got you to make me feel stronger when the days are raugh and an hour seems much longer..", él sonrió y contestó:
-Home is where the heart is... Is where we started...
Tom y Harry les miraron y se unieron a ellos:
-Where we belong. Home is where the heart is, is where we started-hicieron una pausa y Lane sonrió y gritó-: ¡WHERE WE BELONG!
Les quería. Se querían. Mejor no pensar en eso, pero la preocupación no se iría. Comenzaron a comer, intentando hacer como si nada pero era difícil. Aún así, después de un rato el ambiente recuperó su estado normal y después de unas cuantas risas se olvidaron del asunto y siguieron comiendo. Apenas terminaron Harry se levantó y cogió a Lane de la mano y se disculpó, diciendo:
-Lane, me tienes que acompañar a un sitio. Os vemos en casa. Encantado Jeremy, te veo luego.
Lane besó en la mejilla a Jeremy y Tom y morreó a Dougie, luego cogió la mano de Harry y se fueron.
-Harry, ¿qué pasa?-dijo ella mirándole.
Él miraba al frente muy serio y contestó:
-Que voy a cortar con Ally y luego quiero hablar contigo. Necesito cambiar de consejeros y tú eres mi pequeñaja favorita.
-Me complaces pero, no sé si sabías que, Ally es una de mis mejores amigas.
Harry la miró y sonrió y siguieron andando. Se detuvieron y esperaron a Ally, que venía corriendo a ver a Harry. Lane se escondió detrás del banco donde se sentaron y miró.
Harry la saludó con la mano desde lejos y ella saludaba a gritos mientras se acercaba y le iba a besar los labios, cuando el giró disimuladamente la cara y le besó la mejilla. La hizo sentarse y le cogió las manos.
-Ally... yo... Te quiero... pero... yo he salido hace poco de una relación y creo que esto que siento no es suficiente como para empezar otra...
Ally le apretó la mano fuertemente y con la otra se cubrió los ojos y lloró y sollozó y las lágrimas emparon sus mejillas y sus ojos llorosos le miraron fijamente y dijo:
-¿Por qué? Sabes qué, me voy. Que te vaya bien y que puedas querer lo suficiente a otra.
Harry la miró marcharse y, cuando se hubo ido, Lane salió de debajo del banco. Y se sentó al lado de Harry que miraba al suelo, abatido:
-No quería hacerle daño. Es tu amiga, ¿sabes? Pero no quería ilusionarla, joder.
Lane le abrazó y le dijo:
-No pasa nada. Yo estoy contigo siempre-e imitando la voz de Danny añadió-: 'Cose you're not aloooonnee yeaaah!
Harry se rió y le cogió la mano, tirando de ella y llevándola a un sitio sólo para ellos. Una tarde de amigos que se quieren y les gusta hacer el imbécil. Una tarde de Harry y Lane.
lunes, 4 de octubre de 2010
14.
14.
"Our time is fleeding so we take control".
Una casa vacía de padres. Una fiesta. Droga. Alcohol. Música. Chicas. Chicos con ganas de todo.
Una raya, un trago de ron con coca y un beso robado. Sonrisas. No se preocuparía por su "novia" en ese momento, ya le daría lo que, según él, se merecía en otro momento. Ahora le tocaba disfrutar. Ya llevaba cinco fiestas seguidas y en todas ellas había alcohol, droga y sexo y él había sido el privilegiado, si se le podía decir así, que lo había aprovechado todo. Otra raya. Otro trago. Otro beso. Sus amigos mirándole: tenía cara rara pero luchaba por seguir con esa tontería. Y la chica que se encendía un porro. Una calada y más besos y ella que se acercaba y acariciaba a su amiguito, que se despertaba. Y ella que bebía el mejunge que le pasaban y él que se metía otra raya y otra calada al porro y otro trago al ron. Más besos y caricias, poco a poco se empezaba a marear pero iba más allá que los otros colocones, no era la misma sensación. Pero no diría que no a otra raya ni a otro porro. No diría que no a nada. Ella le besaba mientras él se metía una raya. Otra más. En ese momento le vieron convulsionarse, los ojos se le cerraron y la impotencia les invadió.
En otro lado de la sala alguien que decía:
-¿Urgencias? Necesitamos una ambulancia...
En la casa de los chicos...
Lane abrió la puerta y entró con Jeremy. Dougie, Tom y Harry estaban el salón y Danny y Sophie disfrutaban de su juventud.
-¡¿Hola?! ¡¿Chicos?!- gritó Lane cuando entró en la casa, mientras la voz de Tom contestaba: "¡En el salón!". Lane miró a Jeremy y se sonrieron mientras le guiaba de la mano hasta el salón. Los chicos la miraron cuando entró y, al verla acompañada, se levantaron. La cara de Dougie al verles de la mano no fue de especial felicidad pero, aún así, accedió a darle dos besos.
-Jeremy, éste es Dougie. Él es Harry y el de allí es Tom- introdujo Lane e hizo una pausa, tras la cual dijo-: Él es mi mejor amigo y, si no os importa, se queda esta noche a dormir, ¿vale? Por cierto, Sophie y Danny están arriba, cuando terminen saludas y conoces a Danny.
Jeremy se mostró lo más simpático posible pero era incómodo con las miradas que Dougie le echaba. Aún así, eso se acabó justo cuando Lane se acercó a Dougie, le abrazó y le besó como si no existiese un mañana y él, obviamente, le devolvió el beso pero al ver que después de un rato no se separaban Jeremy miró a los chicos y Harry con cara de normalidad le dijo:
-Tranquilo, pasa siempre.
Y Tom añadió:
-Ven, te enseñaremos el resto de la casa.
Jeremy rió y accedió a acompañarles y dejar a Dougie y Lane, que con el calentón ya habían empezado a desnudarse justo cuando los chicos abandonaban el salón.
Empezaron enseñándole la cocina y preguntándole cosas sobre su vida en París, sobre su familia, amigos, etc... Le enseñaron el jardín y luego volvieron dentro y subieron a enseñarle las habitaciones quitando la de Danny, que en esos momentos estaba en plena guerra de cuerpos. Cuando llegaron a la de Dougie, se sorprendieron de cómo había cambiado desde que Lane estaba allí. Antes era un completo desorden y ahora era un desorden doble, antes había olor a pies y desodorante de hombre y ahora olía a... nada en particular.
En el salón...
Dougie y Lane seguían besándose, estaban abrazados en el sofá sin camiseta. Lane recorría el pecho de Dougie con los dedos, haciéndole cosquillas, y él la miraba y sonreía mientras le besaba el cuello y lo mordisqueaba. Estuvieron en silencio un rato, pensando. Ella pensaba en el futuro de todo eso, en si lo tenía. Él pensaba en ella.
-Y... ¿qué va a pasar?-preguntó ella mirándole y haciéndole cosquillas en el abdomen.
Él seguía besando su cuello y contestó:
-¿Con qué?
-Con nosotros.
Él sonrió y le acarició la cara mientras decía:
-No lo sé.
Lane sonrió. No sabía por qué esa respuesta la reconfortó tanto, pero lo hizo. Era la respuesta que quería y que escuchó así que decidió dejar de pensar en eso y besarle, sólo besarle. Estuvieron un momento más en silencio, abrazados. Ella seguía acariciando su pecho y él la besaba.
-Eres preciosa-le susurró Dougie al oído.
-¡Bah! No soy nada del otro mundo-contestó ella sonriendo, mientras le miraba a los ojos.
Él sonreía y observaba cada centímetro de su cara.
-Ya...-contestó haciendo una pausa en la que ella le miró como diciendo más te vale que digas algo. Y añadió-: Pero lo eres todo de éste...
Y en ese momento Lane se derritió y casi muere entre sus brazos y ese romántico beso que Doug le propinó justo después de decir eso. Y, entonces, llamaron a la puerta: los chicos habían terminado su tour por la casa.
Doug y Lane se pusieron las camisetas y salieron de lo más acaramelados.
-Jeremy, ¿ves la cara de Lane? Pues han follado-dijo Harry riéndose.
Lane le pegó en el brazo y Jeremy se carcajeó, mientras ella se le subía encima pero no consiguió hacerle perder el equilibrio ni por asomo.
-Bueno, ¿vamos a comer por ahí?-dijo ella desde los hombros de Jeremy mientras se "pegaba" con Harry y Dougie y Tom se reían.
-Vamos, así les damos intimidad a los otros dos y a ver si terminan de una vez-dijo Tom riéndose, mientras salían todos juntos y ella sonreía de felicidad. Sí, era felicidad, todas las personas más importantes (quitando dos), allí, con ella. Les quería, les necesitaba y les tenía a su lado. Todo estaba bien, bajo control. O eso creía ella...
"Our time is fleeding so we take control".
Una casa vacía de padres. Una fiesta. Droga. Alcohol. Música. Chicas. Chicos con ganas de todo.
Una raya, un trago de ron con coca y un beso robado. Sonrisas. No se preocuparía por su "novia" en ese momento, ya le daría lo que, según él, se merecía en otro momento. Ahora le tocaba disfrutar. Ya llevaba cinco fiestas seguidas y en todas ellas había alcohol, droga y sexo y él había sido el privilegiado, si se le podía decir así, que lo había aprovechado todo. Otra raya. Otro trago. Otro beso. Sus amigos mirándole: tenía cara rara pero luchaba por seguir con esa tontería. Y la chica que se encendía un porro. Una calada y más besos y ella que se acercaba y acariciaba a su amiguito, que se despertaba. Y ella que bebía el mejunge que le pasaban y él que se metía otra raya y otra calada al porro y otro trago al ron. Más besos y caricias, poco a poco se empezaba a marear pero iba más allá que los otros colocones, no era la misma sensación. Pero no diría que no a otra raya ni a otro porro. No diría que no a nada. Ella le besaba mientras él se metía una raya. Otra más. En ese momento le vieron convulsionarse, los ojos se le cerraron y la impotencia les invadió.
En otro lado de la sala alguien que decía:
-¿Urgencias? Necesitamos una ambulancia...
En la casa de los chicos...
Lane abrió la puerta y entró con Jeremy. Dougie, Tom y Harry estaban el salón y Danny y Sophie disfrutaban de su juventud.
-¡¿Hola?! ¡¿Chicos?!- gritó Lane cuando entró en la casa, mientras la voz de Tom contestaba: "¡En el salón!". Lane miró a Jeremy y se sonrieron mientras le guiaba de la mano hasta el salón. Los chicos la miraron cuando entró y, al verla acompañada, se levantaron. La cara de Dougie al verles de la mano no fue de especial felicidad pero, aún así, accedió a darle dos besos.
-Jeremy, éste es Dougie. Él es Harry y el de allí es Tom- introdujo Lane e hizo una pausa, tras la cual dijo-: Él es mi mejor amigo y, si no os importa, se queda esta noche a dormir, ¿vale? Por cierto, Sophie y Danny están arriba, cuando terminen saludas y conoces a Danny.
Jeremy se mostró lo más simpático posible pero era incómodo con las miradas que Dougie le echaba. Aún así, eso se acabó justo cuando Lane se acercó a Dougie, le abrazó y le besó como si no existiese un mañana y él, obviamente, le devolvió el beso pero al ver que después de un rato no se separaban Jeremy miró a los chicos y Harry con cara de normalidad le dijo:
-Tranquilo, pasa siempre.
Y Tom añadió:
-Ven, te enseñaremos el resto de la casa.
Jeremy rió y accedió a acompañarles y dejar a Dougie y Lane, que con el calentón ya habían empezado a desnudarse justo cuando los chicos abandonaban el salón.
Empezaron enseñándole la cocina y preguntándole cosas sobre su vida en París, sobre su familia, amigos, etc... Le enseñaron el jardín y luego volvieron dentro y subieron a enseñarle las habitaciones quitando la de Danny, que en esos momentos estaba en plena guerra de cuerpos. Cuando llegaron a la de Dougie, se sorprendieron de cómo había cambiado desde que Lane estaba allí. Antes era un completo desorden y ahora era un desorden doble, antes había olor a pies y desodorante de hombre y ahora olía a... nada en particular.
En el salón...
Dougie y Lane seguían besándose, estaban abrazados en el sofá sin camiseta. Lane recorría el pecho de Dougie con los dedos, haciéndole cosquillas, y él la miraba y sonreía mientras le besaba el cuello y lo mordisqueaba. Estuvieron en silencio un rato, pensando. Ella pensaba en el futuro de todo eso, en si lo tenía. Él pensaba en ella.
-Y... ¿qué va a pasar?-preguntó ella mirándole y haciéndole cosquillas en el abdomen.
Él seguía besando su cuello y contestó:
-¿Con qué?
-Con nosotros.
Él sonrió y le acarició la cara mientras decía:
-No lo sé.
Lane sonrió. No sabía por qué esa respuesta la reconfortó tanto, pero lo hizo. Era la respuesta que quería y que escuchó así que decidió dejar de pensar en eso y besarle, sólo besarle. Estuvieron un momento más en silencio, abrazados. Ella seguía acariciando su pecho y él la besaba.
-Eres preciosa-le susurró Dougie al oído.
-¡Bah! No soy nada del otro mundo-contestó ella sonriendo, mientras le miraba a los ojos.
Él sonreía y observaba cada centímetro de su cara.
-Ya...-contestó haciendo una pausa en la que ella le miró como diciendo más te vale que digas algo. Y añadió-: Pero lo eres todo de éste...
Y en ese momento Lane se derritió y casi muere entre sus brazos y ese romántico beso que Doug le propinó justo después de decir eso. Y, entonces, llamaron a la puerta: los chicos habían terminado su tour por la casa.
Doug y Lane se pusieron las camisetas y salieron de lo más acaramelados.
-Jeremy, ¿ves la cara de Lane? Pues han follado-dijo Harry riéndose.
Lane le pegó en el brazo y Jeremy se carcajeó, mientras ella se le subía encima pero no consiguió hacerle perder el equilibrio ni por asomo.
-Bueno, ¿vamos a comer por ahí?-dijo ella desde los hombros de Jeremy mientras se "pegaba" con Harry y Dougie y Tom se reían.
-Vamos, así les damos intimidad a los otros dos y a ver si terminan de una vez-dijo Tom riéndose, mientras salían todos juntos y ella sonreía de felicidad. Sí, era felicidad, todas las personas más importantes (quitando dos), allí, con ella. Les quería, les necesitaba y les tenía a su lado. Todo estaba bien, bajo control. O eso creía ella...
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